... Un tiempo paso y llegamos al restaurante, Benavides estaba ahí muy puntual. Hablamos sobre las noticias de hoy, aunque yo mentí diciendo que no había leído nada. Así el hablaría mientras yo sólo escuchaba. Si algo les gusta a los hombres es tener la atención, dejando que ellos hablen se sienten importantes.
— Estuviste fabulosa. Fue una lastima lo del vestido repetido. — ¿Por qué tuvo que mencionar ese desagradable incidente?
— Si. — Todavía tengo que ajustar esa cuenta.
— A ti te quedaba mejor. Sin duda.
— Lo sé.
— Amo tu seguridad. Por eso te quiero en mi empresa.
— Supuse que me pediría algo como eso. Y la respuesta es no.
— ¿Por qué?
— Me conoce, sabe que no acostumbró a dar explicaciones.
— También me conoces. Voy a insistir hasta lograr lo que quiero, o hasta que me des esa explicación. ¿Qué pasará primero? — Gire los ojos molesta. Aunque no quería tenía que dar está explicación. El problema era como. Debería simplemente decirle "Estoy deprimida por el compromiso de Diego, no tengo ánimo para trabajar." ¿Cómo me vería? No me contesten, es obvio que ridícula, débil, quedaría como una tonta. No estoy dispuesta a eso.
— Pienso viajar. Visitar a mis padres y quedarme con ellos una larga temporada, necesito vacaciones.
— Me parece un buen motivo. Hace mucho que no los veo. ¿Cómo están?
— Muy bien. Disfrutando su retiro.
— Me alegra mucho. Ojalá yo pudiera retirarme. Pero con esos hijos que tengo es muy difícil. Muchas veces me arrepiento de haber sido tan blando con ellos. — Por lo menos ellos no están traumados con la perfección.
— Cada padre es diferente. Ellos lo adoran.
— ¿Tú no adoras a tus padres? — A mi padre no.
— Claro que sí. Por eso lo voy a ver.
— Espero que te vaya bien en tu viaje.
— Así será. — Afirme y sonreí. Luego seguí comiendo hasta quedar satisfecha. Nos despedimos y fui a la boutique para hablar con la gerente.
— Señorita Melisa, que honor verla. — Ella actuó amable.
— No puedo decir lo mismo.
— Lamento mucho lo que sucedió.
— Yo lo lamento más. Le pedí que me enviara los vestidos más exclusivos. Y usted no cumplió.
— Le juro que de todos los vestidos que le envié sólo hay uno en el país. No me explico por qué...
— Por qué existen más países. — Interrumpí molesta. Seguro el imbécil de Diego se lo mando a traer desde Estados Unidos.
— Señorita en serio lo lamento.
— Me importa poco. Haré que te despidan.
— Pero yo no sabía...
— Era tu deber saberlo.
— Señorita no haga que me despidan por favor. Tengo un hijo que mantener. — ¿Eso será verdad?
— Muéstrame una foto de el.
— ¿Qué?
— Si de verdad tienes un hijo quiero verlo. — Ella sacó su teléfono y me mostró una foto de un niño pequeño.
— El es mi hijo. Por favor no haga que yo pierda mi trabajo. — Ese pequeño no tiene la culpa de que su madre no sepa hacer bien su trabajo.
— Está bien. Pero te advierto que si llegas a equivocarte una vez más, no vendré a qué supliques perdón.
— No volverá a pasar. — Apenas escuché lo que decía. Salí de la boutique para no seguir viendo su rostro lamentable.
... Unas horas después me arregle para mi cena con Roberto. No sé por qué voy, si el insiste con su propuesta de trabajo voy a salir corriendo. No quiero trabajar en esa empresa. Me puedo encontrar con Diego, su presencia me afecta, además tampoco me quiero encontrar con don Fernando, temo que me reproche el haber vendido las acciones que me regaló.
...Roberto....
Está cena me tenía muy nervioso, era el momento que había esperando por años, el momento de confesarle a Melisa lo que siento por ella. Esperaba con el alma que no me rechazara. Y también no perder el valor en el último momento. Por eso intenté que todo saliera perfecto. Compré un ramo de flores que se le encantan, y le di al chef instrucciones para que todo saliera perfecto.
Ella llegó al restaurante muy puntual, por fortuna ya todo estaba listo.
— Hola.
— Hola Melisa. Estás hermosa.
— Tan galante como siempre.
— No debo perder mis encantos.
— Si tú lo dices. — Le acomode la silla para que se sentara. — Antes que nada, si me citaste para hablar de trabajo no hay necesidad de pedir la carta.
— No es para eso tranquila.
— Okay. ¿Y para que es?
— Eres muy curiosa.
— Me conoces. No me gustan las sorpresas.
— Espero que la mía si te guste. Aunque antes debo preguntarte algo.
— ¿Qué?
— ¿Estás saliendo con el hombre que llevaste al desfile?
— ¿Diego te mando a investigar? — ¿Por qué siempre piensa que soy el recadero de Diego?
— No. Soy yo el que tiene curiosidad.
— Es mi guardaespaldas. — Menos mal. Me preocupaba el hecho de tener competencia. — ¿En qué piensas?
— Algunas cosas.
— Cuéntame.
— Bien. Hace mucho que quiero decirte ésto. No te lo conté antes por qué sabía de tus sentimientos por Diego. — Hablé nervioso.
— Espera. ¿Es ésto una confesión de amor? — Por un momento me paralice. Siempre he sido muy valiente para invitar a una mujer, pero Melisa me desarma.
— ¿Qué pasaría si lo fuera? ¿Me rechazarías? — Creó que ella no tiene la intención de intentar nada con nadie.
— ¿Por qué aceptaría a un mujeriego? — Ella se rió. No sabe que acaba de herir mis sentimientos.
— Diego también es mujeriego. Y lo has esperado por años.
— ¿Es un reproche acaso?
— Si. Si lo es. — No se de donde saque el valor para admitirlo.
— ¿Y con que derecho me reprochas?
— Siempre me has gustado. Creó que lo sabes.
— No sabía. Pensé que me veías cómo a una amiga. — ¿Así que no se había dado cuenta?
— Melisa. — Tome su mano. Es ahora o nunca.— Me encantas, llevo mucho tiempo enamorado de ti. Dame una oportunidad. — Ella jaló su mano lentamente.
— No sería justo para ti.
— No me importa si amas a Diego. Puedo lidiar con eso.
— ¿Estás seguro?
— Si. Vamos a salir. Conocernos mejor. Puede que descubras cosas de mi que ames.
— No puedo creer lo que me estás diciendo. Te juro que no me cabe en la cabeza que tú...
— ¿Esté loquito por ti? — Le di la señal al mesero, pronto llegó la comida, ramos de flores, y un músico empezo a tocar una melodía tranquila en el piano.
— Creó que es la mejor declaración que he recibido.
— ¿Eso significa que..?
— Aceptó. Pero quiero ir despacio. Y si no funciona sigamos siendo buenos amigos. ¿Aceptas. — Tome su mano de nuevo y le di un beso.
— Aceptó.
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Comments
Mabel Figueroa
qui n e c qu con Diego era una obsesión y se enamore?? sería bueno.
2025-03-02
2
C Matacruz
siiiiii solo no juegues con el, y no todo gira alrededor del Diego ése, comportate eres un poco, un mucho arrogante 😞😡😠🙂😵💫😏😛😊😀🤔😝😲😆🤨😜🙃☺️🤪😃😁
2025-02-15
0
Eliana
Stas pisando en huevos kerida, bajale tres rayitas ha tu prepotencia 🙄 Nada t kuesta tener algo d humildad 🤨 x eso stas sola, triste y abandonada 😠
2024-08-21
2