Muriel leyó el mensaje y las manos le temblaban de los nervios. Al verla en tal conmoción Gustavo le consulta.
-¿Qué sucede Muriel?. Le pregunta serio.
- Mariel... Mariel se fue con Antoni a Roma... ¿Cómo me puede traicionar así?. Se lamenta sollozando.
-Debemos seguir con el plan. La trata de consolar Gustavo, Muriel no viendo otra salida accede.
-Bien... Le diré a mi padre la verdad. Dice decidida.
-No será lo mejor... Por ahora. Le dice Gustavo.
-Él se dará cuenta... Nos conoce muy bien. Le dice Muriel preocupada.
-Cuando suceda... Se lo dices... Pero ahora no es lo indicado. La trata de convencer Gustavo que se daba cuenta lo traicionada que se sentía. - Y si te saca de su herencia... Cuentas con mi apoyo... Sera mi forma de agradecer... Por tu sinceridad y colaboración. Le dice serio.
-Bien... Hagámoslo. Le dice decidida suspirando.
Se incorporaron ella encaminándose hacia el jardín donde le espera su padre.
Gustavo se dirige para pararse junto a su hermano que ahora le va a hacer de padrino.
La ve a Muriel caminando firme y radiante. Que mantiene la entereza ante la adversidad que le depara el futuro, ella jamás imagino casarse, del brazo de su padre y manteniendo su mano izquierda cerca de su falda para ocultar su marca de nacimiento. Él señor Véneto concentrado en caminar al compás de la melodía que sonaba de fondo no se percataba que era Muriel la que se iba a casar.
Al llegar donde estaba el cura su padre se gira a sentarse. La sorpresa de todos fue ver que Marcos sé hizo a un lado y Gustavo se colocó a lado de la novia. Se dieron los votos, sellándose la unión entre ambos. Y como acordaron Muriel y Gustavo se despidieron en ese momento para ir a su destino que tenían reservado, de este modo evitaban el menor contacto posible con la familia que quedo a celebrar.
Estando en el vehículo Muriel le pregunta a Gustavo que ahora es su esposo.
-¿Crees que se dieron cuenta?. Le pregunta Muriel.
-Si fue así... No hablaron porque saben lo que significa la unión de las familias. Le dice pensativo acordándose la charla que tuvo con su padre.
(*El señor Véneto no se opondrá, la unión de las familias nos beneficia en grande. Le dijo su padre. Y en relación con su hermano Marcos se quedaba sin la presidencia de la empresa, como represaría para que tenga una lección.)
Gustavo nunca pensó en casarse, no tenía tiempo para esas frivolidades según él pensaba, y le agrado saber que con Muriel coincidían en ello. Él se dedicaba a trabajar, se ocupaba de las relaciones externas con potenciales socios. En ese momento le llego el informe que solicito para saber de su esposa, no sé sabía mucho de ella, era como le había comentado y en el internado en que asistía demostró habilidad en la danza, tocar el piano y los cálculos matemáticos. Según su evaluación laboral apuntaba que sería buena en los negocios. Era como le dijo, no le había mentido.
Por su parte Muriel averiguo sobre su esposo encontrando que era el primogénito de la familia Piamonte, se lo veía acompañado por hermosas mujeres en reuniónes, pero jamás presento a nadie como novia. En eso le llego una notificación.
-Gustavo... Tengo una presentación... Me puedes llevar por favor. Le dijo Muriel.
-¿Presentación?. Pregunto intrigado.
-No te comente... Debo tocar el piano en el teatro... Me contactan cuando me necesitan. Le comenta.
-Sí... Por supuesto. Le responde pensativo. Al llegar puede apreciar que hay muchas personas de edad avanzada que al ver a Muriel la reciben de manera afectuosa.
-Te ves hermosa. Le comenta la señora Blas.
-Es muy amable... Le presento a mi esposo. Le dice llamando a Gustavo.
-En serio... Es un gusto... Por fin alguien se ganó la aprobación de Muriel. Le dijo la señora Blas entre sonrisas.
-Eres un joven afortunado... Ella nunca deja que nadie se le aproxime lo suficiente. Le dijo el señor Toledo saludándolo y viendo como Muriel se acomodaba en el piano.
Gustavo se sentó en una de las butacas al frente observando como los abuelos y abuelas se acomodaban para cantar. Mientras Muriel en el piano inicio tocando una melodía delicada al ritmo de la música que interpretarían el coro de las personas de la tercera edad, llamada "Un millón de amigos".
La vio tan radiante y su sonrisa deslumbraba. " Tiene una forma de ser fuerte y decidida", pensaba. "¿Cómo la puede considerar rebelde?. "Solo por no querer seguir la corriente".
Al terminar de tocar Muriel se despidió de sus amigos y se le aproximó a Gustavo con una sonrisa.
-Gracias por la paciencia... Ahora si podemos irnos. Le dice Muriel.
-Fue un gusto... Ahora te tocará acompañarme a una cena. Le dijo Gustavo.
-Es lo justo. Le respondió Muriel.
Se dirigieron a tomar el jet que los esperaba para su viaje.
-¿Dónde es la cena?. Le pregunta Muriel al ver que tomarian un vuelo privado.
-Tengo una reunión con unos empresarios en Río. Le responde. - No te preocupes... Tendrás la ropa indicada para ponerte. Le dice observando que tenía el vestido de novia puesto.
-Claro... No estaré todo el tiempo así. Le responde con una sonrisa.
-Cuéntame... A que te dedicas... Además de tocar el piano para el coro de personas de la tercera edad. Le consulta Gustavo queriendo saber más de ella. Muriel suspira sonriendo nerviosa.
-Realizo danza aérea. Le comenta Muriel, pero evita decirle que hay veces que reemplaza a su amiga danzando de manera aérea o con un tubo de metal en reuniones de acaudalados.
-Es interesante... Ahora entiendo el porqué tu padre te considera rebelde... No es bien visto que sea algo de una señorita de tu estatus social. Le observa Gustavo.
-Sí... Solo debemos ser dignas de nuestro futuro esposo... Comportarnos de manera recatada... Mientras ellos tienen la libertad de hacer lo que se le plazca sin ser mal vistos. Le responde con sarcasmo Muriel.
-Eres muy directa en revelar tu opinión. Le dice Gustavo.
-No me gusta fingir. Prefiero ser sincera y me aprecien por ello... Que fingir ser alguien que no soy... Solo para ganar a las personas... La mentira no dura mucho. Le responde Muriel.
-Por ser así... Me consideran muy estricto... Pero lo soy... No me gusta la hipocresía. Le responde Gustavo pensativo. Al llegar a su destino bajan del jet, los esperan en una limusina, al ingresar ve que hay en una percha un vestido negro brilloso de tiras, como para Muriel y un traje en negro para Gustavo.
-¿Cómo sabías mi medida?. Le pregunta Muriel, mirando el vestido.
-Tengo ojo para saber las medidas. Le responde Gustavo.
Muriel sin tener vergüenza alguna se puso el vestido por arriba y se sacó por abajo el vestido de novia.
-Me ayudas con el cierre. Le pidió Muriel, Gustavo serio asintió.
-Veo que no te dio pena cambiarte delante de mí. Le observo.
-Estoy acostumbrada... Cuando debemos hacer alguna presentación de danza... Somos mujeres y hombres... Y nos cambiamos todos juntos... Pero sé conservar el pudor... Sí lo notaste. Le cuenta Muriel.
-Si... Lo pude ver. Le responde Gustavo. Y ve que Muriel desata la cinta que usaba como vincha y su cabello se suelta completamente cubriéndola la espalda.
-No me gustan los escotes en la espalda. Le comenta. -Esa es otra diferencia con Mariel... Mi cabello es mas largo que el de ella... Y esta marca de nacimiento. Le dice enseñándole su mano izquierda.
-Es un lunar. Le responde Gustavo.
-Si... Ella no lo tiene. Le comenta Muriel, que al recordar a su hermana le regreso ese gustito amargo de la traición.
Llegaron al hotel donde tendria la reunión. Gustavo le deja indicaciones a su chofer y baja junto a Muriel que lucia esplendída en su vestido negro con brillos. Gustavo le ofrece su brazo para encaminarse al interior del edificio.
-Buenas tardes... Señor Piamonte... Lo esperan en la sala de juntas. Le comunica la recepcionista que mira de reojo a Muriel, le resultaba extraño que llegara acompañado. Él asintió y se encaminaron hacia donde le indico.
-Espero no te canse... Solo me llevará un momento y luego iremos a cenar. Le cuenta Gustavo.
-Eso espero... Hace horas que no consumí nada... Y suelo marearme por falta de dulce. Le comenta Muriel.
-Solo debo verificar... Nada más. Le comenta.
Ingresan a la sala de reuniones. Los presentes saludan ante la llegada de Piamonte. Muriel de manera educada hace un gesto cordial de saludo, permanece callada escuchando lo que decían en portugués. Le trajeron café y jugo. Ella solo toma el jugo.
"Piamonte... De donde sacaste la muñequita que te acompaña". Pregunto en un momento uno de los presentes.
"Es mi esposa". Le respondió serio y todos quedaron sorprendidos al oírlo.
"¿Cuándo te casaste?. Siempre estás trabajando". Le dice uno entre risas.(...)
Muriel que escuchaba la conversación se reía por dentro. Tomo una de las carpetas donde tenía la presentación del proyecto, lo leyó mientras los demás se salían del tema hablando sobre ella. Le saco la lapicera a Gustavo, él la miro de reojo sin decir nada, ella le hizo unas notas en el costado de las copias y le entrego a Gustavo sentándose en su lugar nuevamente. Los demás seguían hablando sin quitarle la mirada, su manera sigilosa y sensual de deslizarse llamaba la atención.
Cuando Gustavo leyó lo que ella le anoto y vio los cambios de cifras para las inversiones y los posibles costos. El punto de vista de ella era interesante. Por lo que les dijo a todos.
-Muy bien señores... Leeré con detenimiento y les avisaré de mi decisión. Les comunico despidiéndose. Muriel se incorpora siguiéndolo.
-Asi que entiendes este idioma... Tú visión es interesante. Le dijo Gustavo a Muriel que solo le respondio con una sonrisa.
Fueron al restaurante, Gustavo eligío el plato del día y vino para celebrar su unión.
-Espero te guste. Le dijo Gustavo observando con que delicadeza ella apenas corto un poco la carne y lo comio junto con las verduras que le acompañaban.
-La carne es suave y se deshace en el paladar. Está muy buena. Le comenta Muriel.
-Me alegro de que te guste... Tomas vino. Le ofrece Gustavo.
-Solo un sorbo para brindar... No soporto el alcohol... Enseguida me afecta. Le comenta Muriel.
-Comprendo... Es bueno saberlo. Le responde Gustavo.- ¿Tienes algún vicio?. Le pregunta.
-Sí... Me encantan las pastillitas mentoladas frutales. Le comenta.
-Ha... Debes tener cuidado... Son muy adictivos... Por mi parte... A las pastillas de eucalipto. Le dice con una mueca de sonrisa.
-Además de la alergia a fresas... ¿Tienes otro problema de salud?. Le pregunta Gustavo.
-No... Tengo todas las vacunas. Le responde Muriel.
- Soy muy meticuloso con el orden y la higiene. Le comenta Gustavo.
-No te preocupes... No invadiré tu espacio... Me pasa lo mismo... Por lo que en casa no uso ropa... Es decir que dejo para lavar lo que utilice en la calle... Pero si te incomoda... No me cruzaré en tu camino. Le dice con una mueca.
-Es una broma. Le dice Gustavo.
-Trataré de usar una prenda... Cuando estés presente. Le responde.
- Vas a tener que usar... Cuando yo no este... Te asignaré a mi asistente para que te acompañe y brinde lo que necesites. Le dice Gustavo.
-No será necesario... Siempre me manejé sola. Le responde Muriel.
-No está en discusión... No quisiera que te pase nada. Le comenta Gustavo.
-No salgo mucho... Disfruto del hogar... En el internado me acostumbré a salir solo los fines de semana. Le responde Muriel que detestaba la idea de tener a alguien siguiéndola y más cuando debía salir de noche a cumplir con su trabajo que se turnaba con su amiga.
-No es molestia... Es de confianza... Y más que nada podrá protegerte... No se si te diste cuenta... Pero el modo en que te mueves y el tono en que hablas... Atrae mucho. Le comenta Gustavo.
-No me di cuenta... Soy asi... No voy a dejar de sonreír porque resulte provocador... Y sé poner en su lugar a los que se quieren propasar. Le comenta Muriel. En eso le traen el postre retirándole el plato que tenía en frente.
-Es de dulce de Leche... Era el único que no tenía fresas. Le comenta Gustavo.
-Muy conciderado de tu parte. Le responde Muriel.
- Terminamos de comer y te llevaré a mi casa. Le comenta Gustavo.
-¿Tienes una casa aquí?. Le pregunta Muriel.
-Sí... Es para cuando me debo quedar más tiempo... Y como me diste una idea... Lo estudiaré para después reunirme nuevamente...Después regresaremos al país a la estancia familiar... Tengo mi propio espacio. Le comenta Gustavo.
-Ok... Mientras no este en el mismo lugar que Marcos. Le responde Muriel.
-No... Mi casa esta cerca del lago... Apartado de la mansión familiar... Me gusta tener mi propio espacio. Le cuenta Gustavo.
Al terminar de comer se encaminan para ir a descansar. Gustavo esa vida la hacia solo, y esta vez contaba con la compañia de Muriel que le resultaba agradable hablar con ella de esa manera amena, no sentia la presión que solia pasar con otras que solo pensaban en una cosa en obtener algo de él.
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Updated 37 Episodes
Comments
Cinzia Cantú
Van a terminar enamorándose
2025-03-09
0
Martha Moya
hasta el momento se lee interesante
2025-01-04
2
Siileth Contreras Bautista
Me ha atrapado 🤭
2023-12-23
7