Sebastián había llegado al club silbando. Estaba muy feliz porque había hecho las paces con la madre de su hija. Su hija lo aceptaba y tenían una linda conexión. ¿Qué más podría pedirle a la vida? Ya había comprado la casa perfecta para su nena. Ahora solo faltaba que amaneciera para ir a buscarla.
Victor, que estaba sentado al lado de Sebastián, le preguntó: "¿Por qué estás tan feliz?". Sebastián respondió: "Me pareció que tengo una vacante para tu amada aquí en el club, jajajajaja". Victor rió y le preguntó qué se traía.
Sebastián le dijo: "Eres tío". Victor se atragantó con la noticia y escupió el resto de la bebida encima de Sebastián. "¿Qué? ¿Cómo así? ¿A qué mujer embarazaste?", preguntó Victor.
Sebastián respondió: "Que asco, ¿cómo vas a escupir mi traje? Respondiendo a tu pregunta, pues a ninguna. Mi hija es una señorita de 3 años y medio". Ambos hombres estaban sentados uno al lado del otro en un enorme sofá, y Sebastián estaba tan feliz al darle la noticia a su gran amigo.
Victor preguntó: "¿De dónde sacas esas mamarrachadas? ¿Quién te ha lavado el cerebro? ¿Acaso has adoptado a una pequeña?". Sebastián respondió: "Así como escuchaste. Ahora habla suave que lo menos que quiero es que las personas cercanas se enteren".
Victor preguntó: "¿Puedes contarme cómo hiciste para encargar a una hija con tanta edad? Oye, dime la verdad, ¿es tuya genéticamente o la adoptaste?". Sebastián respondió: "Es mía, lleva mi sangre. ¿Recuerdas cuando la amiguita de tu amada me mandó a drogar aquel día?".
Victor recordó el incidente y preguntó: "¿La mujer que Gonzalo metió a la habitación para que ayudara a mi cuerpo esa noche quedó embarazada? ¿Y ahora tienes una hermosa princesa?". Sebastián respondió afirmativamente.
Victor dijo: "Al fin conseguiste a la dichosa mujer y ahora te la das de padre responsable. ¿Cuándo piensas presentarme a mi sobrina?". Sebastián respondió: "Mañana podemos ir juntos a buscarla. La operaron por un problema cardíaco y mañana la darán de alta. Compré una villa para ella. Quiero que esté cómoda".
Victor: ¿Y de la madre qué? ¿Tienes algo con ella?
El corazón de Sebastián se estrujó con la pregunta, pues no sabía qué responderle. Isabella había sido tan atenta con él todo el día. Ella había dado un cambio de 360°, pues ya no estaba a la defensiva ni había peleado con él. Por el contrario, ella estaba muy atenta y cariñosa. Había crecido dentro de él una ilusión de poder estar con ambas mujeres.
Sebastián Sandoval: Ella solo es la madre de la nena, no hay nada entre nosotros dos.
Victor: ¿Pero te gusta?
Sebastián Sandoval: Es hermosa, pero no hay química entre ambos.
Victor: ¿Entonces si es así vamos en busca de una buena compañía?
Sebastián Sandoval: Ahora no tengo ganas.
Victor: ¿Desde cuándo no te acuestas con una mujer?
Sebastián había perdido la cuenta, pues a Lucero la había descartado desde aquella noche cuando quiso agredirlo. Luego tuvo una que otra noche casual con diferentes chicas, pero no recordaba el tiempo exacto.
Sebastián Sandoval: ¿Quieres acostarte conmigo? Jajajaja, no parecen cosas tuyas y esas preguntas.
Victor: Bueno, entonces dime cómo se llama mi sobrina.
Sebastián Sandoval: Su nombre es Samantha.
Victor: ¿Tiene tu apellido? Me imagino que ya la reconociste.
Sebastián Sandoval: Aún no. Ella ha estado en el hospital desde que supe de su existencia. En cuanto se recupere, haré ese trámite.
Victor: Ya mismo me encargo de ese trámite. No acepto que mi sobrina sea una bastarda.
Sebastián Sandoval: Si ya terminaste tu interrogatorio, te agradezco que me dejes terminar mi trabajo.
Victor siguió su curso mientras que Sebastián debió salir junto a Gonzalo. Tenían a un sospechoso de todos los incendios y personalmente quería interrogar al hombre.
Gonzalo: Jefe, por aquí por favor.
Sebastián seguía el camino que su mano derecha le indicaba. Estaban en una bodega cercana al mar. Él recibía mucha mercancía por barco y nunca había tenido problemas con sus bodegas, hasta hace cuatro años atrás, cuando alguien había tenido la oportunidad de sabotear y quemar la mercancía. En tres oportunidades lo había hecho, causando grandes pérdidas. Si el hombre era el culpable, él mismo lo destrozaría con sus manos.
Gonzalo: Aquí está el hombre que encontramos merodeando por las bodegas, jefe.
Sebastián no quería perder mucho tiempo con el bandido, pues quería llegar fresco y descansado con sus chicas.
Sebastián Sandoval: Te daré una muerte sin dolor si confiesas rápido.
Sospechoso: Señor, yo solo estaba caminando sin rumbo alguno, le juro que no sé de qué habla.
Sebastián Sandoval: Te daré una segunda oportunidad, así que responde.
Sospechoso: Señor, le suplico me crea, soy un padre de familia y tengo dos niñas pequeñas que necesitan de mí. Por favor, no me mate.
Al escuchar "niñas pequeñas", Sebastián se recordó de su pequeña Samantha y por primera vez su corazón de hablando.
Sebastián Sandoval: Gonzalo, quiero que lo encierres hasta mañana e investigues si lo que dice es cierto. Hasta mañana.
Sebastián salió del lugar. No quería saber nada de que le causara problemas. Él solo quería estar con sus chicas, con sus mujeres.
A la mañana siguiente, Sebastián se levantó a primera hora. Quería sorprender a ambas con su presencia. Él deseaba ya mismo poder llevarlas a la villa.
Salió escoltado con un grupo de hombres. Había mandado a un personal hacia la villa para que prepararan la decoración de la bienvenida de la niña. Pero al llegar al hospital, sintió su mundo abajo.
Sebastián empezó a sudar frío. Se agarraba el cabello con desesperación. Sus subordinados estaban todos en el piso dormidos y la habitación de Samantha estaba desocupada. No había nadie en ella.
Al ver que la nena había dejado a Caramelo, sintió que algo no estaba bien. Él había colocado un rastreador al peluche y ahora que la nena no lo llevaba, le sería imposible rastrearla.
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Comments
Eloisa Puentes Niño
yo pensé lo mismo 😅
2024-10-02
0
Melanys Mejia
😭😭😭😭
2024-08-23
0
Marily Piñeres
yo creía que lo avía puesto en la medallita
2024-07-30
0