...VALENTINA SIERRA...
Kilian está decidido a hacerme la vida imposible y tratarme de zorra, interesada y todo lo que se le cruce por la mente. Entiendo que me llevo menos años con él que con su propio padre pero si yo pudiera irme y olvidar este capítulo de mí vida con gusto lo haría.
-Valentina vamos, tu también Kilian- terminamos de comer y cuando nos levantamos Dorian nos cambió los planes
-¿Dónde vamos?- pregunté
-Como si fuera a decírtelo, que poco lo conoces. No eres más que una interesada. Ahora regreso padre- Kilian me dejó con la palabra en la boca
-Todos los días desde que nos casamos son difíciles pero desde que llegó tu hijo aún más. Iré a cambiarme- le dije abrumada
-Ponte algo cómodo- me dijo mirando su teléfono para después ir conmigo y cambiarse en la habitación como si yo no estuviera
-¿Por qué no me dices dónde iremos?- estaba terminando de vestirse y yo lo miraba entrecerrando los ojos
-Porque si te lo digo harás un escándalo, no querrás y mejor me ahorro todo eso, ¿Ya estás lista?- me miró con fastidio
-Si, pero no quiero ir- me quedé quieta sin intenciones de moverme
-Vas tu o te llevo yo- se acercó a mi con una mirada que me pareció aterradora
-Cambié de opinión, voy encantada- sonreí falsamente y me adelanté
Kilian ya estaba parado esperando por nosotros mirándome muy mal.
Salimos con guardaespaldas y Dorian con un arma en su cintura y otra en la guantera. Tenía miedo de lo que pudiera pasar si una de esas cosas se llegara a disparar. Sentía mí corazón latiendo desenfrenadamente.
-¿Esas cosas son necesarias? Tengo miedo- le dije aterrada, más blanca que una sábana
-Tiene el seguro puesto, ¿No te das cuenta? Mí padre es responsable y no nos pondría en peligro ni a él mismo- su tono de voz mostraba el fastidio que sentía y cuánto yo lo irritaba
-No me gustan las armas Kilian- le dije
-Son por seguridad. Los ladrones no te preguntarán si pueden robarte o si les tienes miedo, te dispararán. Padre, ¿No había una mujer más inteligente para que sea tu esposa?
-¡Suficiente los dos! Me casé con Valentina, respétalo- los dos se miraron y luego hicieron silencio
Kilian me odia, cada día parece hacerlo más y no creo que me acepte en un tiempo cercano.
Llegamos a un lugar a las afueras de la ciudad, no parecía nada lindo pero Kilian sabía de qué se trataba porque sonreía, primera vez que lo veía hacer algo así.
Dorian me llevó a un sector que no me gustó nada de nada. Había figuras que se movían, armas y protectores para los oídos.
-Esperaré en el auto- quise irme pero me sujetó y se paró frente a mi
-Aprenderás a usar una de esta y también a defenderte en caso de peligro. No me agradezcas- su tono de voz y sus expresiones no daban opción a replicar
-No pensaba hacerlo- me crucé de brazos molesta
Dorian me mostró cómo hacer, era un experto en las armas mientras que yo sentía miedo de tocar una y temblaba. No creía todo esto necesario, los guardaespaldas son quienes nos defienden, ¿Para que aprender?
Me mostró cómo y me concentré en lo que me estaba ordenando. Fijé mis ojos en las imágenes y jalé el gatillo. El primero disparo impactó en el abdomen de la figura movediza, el segundo en el pecho.
-Creí que serías malísima con esto- me dijo
-Gracias por el cumplido- le dije
-Sigue practicando, al parecer tienes talento- me mostró cómo el no fallaba en la cabeza y corazón
Me costó apenas disparar unas veces más para no fallar y el me miraba asombrado. Debo admitir que no será un lindo lugar pero si me agrada esto. Siento mucha adrenalina y me anima a superarme a mi misma, además es un buen profesor.
Más tarde nos fuimos del lugar y regresamos a la casa de él encontrando una mujer sentada cruzada de piernas claramente no esperándome a mi.
Tenía su cabello negro y la piel canela, un lindo vestido que lucía una figura con atributos llamativos pero operados, de aquí a China no tenía nada natural, era una muñeca de plástico.
-Samira, ¿Que haces aquí?- seguro eran amantes, más que obvio
-Vine a verte amor, no sabes cuánto te extrañé- le dió un beso en los labios
-No vengas aquí- la miró con enfado
-¿No nos vas a presentar cariño?- me miró con prepotencia, seguro bien sabía quién era yo
-Ella es Valentina, mí esposa. Ella es Samira, alguien con quién tuve historia- rodó los ojos
-¿Ésta niña tu esposa? ¿Cuántos años tiene? ¿Doce o quince?
-Me veo más joven, que halagador señora, usted tiene cuarenta años y cirugías seguramente. Fue todo un placer conocerla- los dejé allí y me fui al cuarto
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Comments
JTOC27
si se Defendió Valentina y le dijo vieja a la mujer
2025-02-24
0
Zuliner Chacon
Por fin se defendió, ya era hora
2025-03-15
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Luz Daira Rodrigez
al menos sede fendio
2025-01-24
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