CAP 10

Narra Evil

-diria lo siento pero las mentiras no van conmigo.-digo con ironía y orgullosa de mi acto, el solo me mira con odio.

En eso se escucha el sonido de un celular, mejor dicho del celular del pelirrojo que es irritante.

Veo que con una de sus manos rebusca algo en lo puesto de atrás, y me entrega unas armas para mi encuentro.

-tú hablarás con ellos yo me quedaré vigilando por si algo sale mal.-dijo este, porque siento que él será el plan b o sea ataque sorpresa y también yo seré la que lleve la parte peligrosa.

yo solo me dedico a mirar la ventana y pensar las probabilidades que nos puedan complicar la entrega,llegamos a un lugar de desolado nos quedamos en el auto poniéndonos alerta cualquier sonido.

como máximo a los 28 minutos después, una camioneta blanca aparece yo me bajo de la camioneta los de la otra bajan con tres maletines

creo que ahí está el dinero.

-está en la camioneta ve y cuente que estén completa.- digo ellos asienten y me entregan las maletas me pongo a revisar su contenido para ver si está completa.

al punto de abrir la tercera maleta se escucha los sonidos de unas patrullas

-maldita sea.- musito y tomo los maletines y las meto en el auto,

no me pongo a esperar a que el desgraciado saque su sus arma así que yo saco mis armas y me protejo con la puerta de la camioneta.

Los disparos comienzan a sonar me asomo y le disparo a un policía en su pierna este dispara.

A donde yo estoy, espero que se le acaben las balas salgo y le apunto y uno cae con un disparo en la cabeza.

Al otro le apunto al pecho para luego en la cabeza y así en total,en eso el pelirrojo llega donde estoy.

-nos traicionaron.-dijo el pelirrojo.

- no que va estamos jugando al ratero y a la policía.-digo con sarcasmo ese alza una ceja.

- es obvio que nos traicionaron pendejo.-le grito enojada nos subimos al auto, cuando vemos que pierden una cantidad de hombres yo tomo el volante.

- sabes manejar.- pregunta el pelirrojo.

-obvio microbio.- digo con burla acelero y echando humo salimos de ahí, tomo toda la velocidad del auto y me paso los semáforos.

-estás demente.-dice el pelirrojo cuando le doy un giro a la camioneta para entrar a otra calle, el pelirrojo está asustado Y se agarra el auto que patético se ve.

Veo que estamos llegando al palacio y estación el carro con un tiro haciendo que el pelirrojo grite al detener el auto, el pelirrojo sale y besa el piso delante del ruso.

- ay señor le imploro que no me vuelva a mandar con esa loca.- dijo este en el suelo, yo me bajo con las tres maletas.

- te ves patético pelirrojo.- digo con burla.

-y tú eres una desquiciadamente por la adrenalina.- me devuelve el comentario yo solo dirijo mi mirada donde está el jefe y me echo a caminar donde está.

- tome jefe.-digo extendiéndole los maletines.

-bien hecho Evil pensaba que había perdido la mercancía.- dijo este con suspiro.

-yo nunca fallé en un trabajo.- digo con orgullo, él solo asiente y se va donde está John.

- para que lo revise, a y date una ducha apestas a sudor.- dijo este burlándose de mí apariencia yo solo volteo los ojos.

me adentro a la mansión y voy directo a mi habitación, me encierro, necesito un buen baño para bajar la adrenalina de hace un rato.

ya lista de nuevo bajo y me dirijo al comedor.

- hey quiero comer algo.- digo en una orden en eso una chica me deja un plato con unos tacos mexicanos yo solo comienzo a comerlos sin prestar atención a nadie.

que esté en el lugar solo me fastidia su presencia al terminar me dirijo a la oficina del jefe y no toco no es porque no tenga educación, pero me da gusto joderlo a él y a sus malditas reglas y modales toda esa mierda.

que se las meta por el culo, me encuentro con una con una escena nada a gusto para mi vista, lo veo él con una chica en su regazo desnuda y claro teniendo sexo.

- interrumpo algo.-digo recostada en el marco ya que no sintieron mi presencia la chica va rápidamente él y se acomoda su uniforme de empleada y él sus pantalones.

-no sabes tocar o qué.- dijo él enojado  y lo comprendo yo también me enojaría si alguien me interrumpiera en una total íntimo.

- diría que lo siento pero no soy una mujer mentirosa y las mentiras tampoco van conmigo.- digo con ironía que no me voy a disculpar con él.

- largo.- dijo a la empleada pero ella al parecer no escuchó mi orden.

-¡que te largues maldita sea!.-le grito enojada ella se asusta pero no se mueve de su lugar.

- Dios mío no sé si estoy hablando con un ser o con la pared que aparte no has entendido que te largues, te estoy hablando en chino para que no me entendés.-dijo enojada, me enoja que me ignore como si estuviera pintada en una pared.

-vete.-dijo él por fin habló y ella asiente y pasa por mi lado al estar ya solos.

-deberías educar mejor a tus empleadas preferidas.-digo con irritación en mi voz.

- a la que voy a educar será a ti por tu falta de modales.- dijo este irritado a la vez yo suelto una carcajada.

-te recomiendo que te lo repitas de nuevo a ver si tú te lo crees.- digo con burla en mis palabras y salgo de su oficina.

Voy al patio del Castillo veo como el sol se esconde tras los árboles de la colina, una lágrima resbala por mi mejilla.

- como odio este día de mierda.-digo recortando mi pasado, todo lo que e sufrido regresa a mí como un balde de agua fría a mi mente.

-mi peor día y un día importante para la oscuridad.-recito mi frase esa frase que me acompaña toda mi vida me recuesto en el césped.

viendo los primeros copos de nieve, cae el frío hace presente ante la noche y con eso mi mente se pierde en el cielo viendo a caer los copos de nieve encima mío.

Solo cierro los ojos esperando que comience mi infierno de nuevo, ya está callendo con más fuerza los copos de nieve, y el frío cala mis huesos, es algo tranquilizante estar en este tipo de lugar, dónde te hace recordar tu pasado y no perder tus raíces.

Era la cuarta semana de nieve, así le decía a diciembre, último día del año, donde todos comían en el comedor y cantaban felices por ser un año más de vida, idiotas todos aquellos niños.

Para mí era un infierno esa época, donde mis ropas eran tan viejas que no me calentaban, y mi estómago ruge más de costumbre.

Estoy en mi viejo cuarto esperando a la hermana María no sé porque lo hago pero no me puedo esconder, se que si lo hago me irá muy mal, veo la figura de la hermana María entrar las otras niñas van y la saludan alegremente, porque yo no voy, porque yo soy su juguete.

Y ella hace lo que quiera conmigo y eso no se podrá evitar asta su día de muerte.

-evil.-dice la hermana.

-mi señora.-digo con un hilo de voz y la mirada en el suelo.

-vamos al comedor.-le dice a los demás niños.

Y quedamos solas, porque yo no fui, porque ella no quiere que yo me vaya, y así tiene que ser.

Aveces es mejor esperar los golpes de quién más esperabas que te cuidarán, pero nunca será así.

-mocosa, te tengo tu regalo de cumpleaños.-dice ella con burla, y me tira de mi cabello y me lleva a una mini habitación, y hay me tira donde me deja ver el comedor.

Veo que ella saca su látigo.

-cuantos años estás cumpliendo.-dice ella yo se lo que se viene.

-12 mi señora.-digo y me volteó y ella comienza a golpear con fuerza la espalda.

-eres un error evil, siempre lo serás, porque crees que tú madre te abandono en esta misma noche helada.-dice ella golpeándone mas duro.

-esta noche es helada porque nació un demonio, ese demonio eres tú.-vuelve a decir ella.

-despues me agradecerás por cada palabra, golpe, que has recibido de mi, ódiame así tu oído más adelante te sea fuerte, controla tus deseos si no yo misma te castigare.-dice ella para darme el último golpe y se larga.

Mi espalda me duele y mucho, veo una camita, y me subo a ella, veo como todos ríen felices, y comen.

Mientras que yo aquí, sola, por un pecado que e de cometer, soy un demonio, y los demonios no tiene misericordia de Dios.

Y si hay un Dios no creo en el, el es falso, si fuera como dice, que ayuda a los débiles, ya me fuera ayudado, pero el me deja sola a merced de aquella malvada mujer.

-mi peor día y un día importante para la oscuridad.-digo aquella frase que años atrás comencé a recitar, el frío se cuela en la habitación.

Me tumbo en la cama, con una mueca de dolor por el ardor de ella, no espero mucho de esta vida, ni mucho menos de aquel ser que se hace llamar dios.

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