Don Francisco: ¿Qué son esos gritos?.- dijo en un apice molesto y prepotente. Sus ojos se posan en mi madre y luego bajan a mí, su mirada me recorre de pies a cabeza y una vez más mira a mi madre, mira a mi madre una vez más.___ Cristina...
Mamá: Francisco...
Don: Por favor, ven a mí despacho y trae a la niña.- dice dando la vuelta.
Sara: Alto, ¿Qué carajos significa esto?
Don Francisco: Lo sabrás muy pronto, por ahora encierrate en tu habitación que después hablo contigo.
Sara: No pensarás quedarte con ella.- la mujer empuña sus manos.
Don Francisco: Eso no sería asunto tuyo.- se va en la misma dirección en la que vino. Aquella mujer, Sara, ahora sé su nombre, bien, Sara se va llevando a jalones a aquel niño que le había llamado mamá.
El hombre con los dos niños nos muestra una enorme puerta la cual abre con sus dos manos, los niños me miran con curiosidad y uno de ellos le sigue sonriendo.
Mamá: No creí volver a verte, han pasado casi trece años.
Don Francisco: Dejemos el sentimentalismo a un lado.- apaga el cigarro en un cenicero. Me sigue observando en especial los ojos.
Mamá: Se llama Ayla.- hace referencia a mí.
Don Francisco: Tiene mis ojos.- dice y entonces confirmo, este señor es mi padre, no miente, tengo el mismo color de ojos, mi madre los tiene muy oscuros pero los míos son verdes.___ Ayla...- pronuncia lentamente.
Mamá: Sabes su edad, no hace falta decirlo.
Don Francisco: Tiene la edad de Benja, mi hijo.- se encoge de hombros. Benja se llama aquel niño y es mi hermano. Tenemos la misma edad.
Mamá: Te expliqué el porqué estoy aquí.
Don Francisco: Ese infeliz, no le ha hecho nada¿no?
Mamá: Ella dice que no.
Don Francisco: Si me entero de que si, lo mataré, a él y a toda su mugrosa familia.
Mamá: No hables de violencia delante de nuestra hija.- dice entre dientes apretados.
Don Francisco: ¿Crees que has traído a la niña para que viva su vida de en sueños y de color rosa? Créeme será todo menos una fresa en esta casa.- su tono de voz parecía intimidar a mí madre, ¿Fresa? ¿Es eso una fruta, no?
Mamá: Por favor dime qué no es lo que estoy pensado.
Don Francisco: Es una Villacordova, ¿Qué esperabas Cristina?
Mamá: Es una niña.
Don Francisco: Lo es, lo veo perfectamente pero no será una débil. Será entrenada para que mi apellido no quede por el piso, no será como lo es mi hijo.
Mamá: Solo serán seis años, me la devolverás.
Don Francisco: No te preocupes,no tengo intenciones de quedarmela para siempre.
___ Mamá...- dije cuándo el me volvía a recorrer.
Don Francisco: Será difícil aprender pero lo sabrá llevar, en este momento ya tengo al personal indicado para su entrenamiento.
Mamá: Quiero venir a verla una vez al año, ¿Puedo?- mamá dijo temerosa. ¿Una vez al año? No mamá, por favor no, que sea más seguido mamá te lo supli...- dije en mi subconsciente.
Don Francisco: Después de seis años o nada.
Mamá: Por favor...- suplicó.
Don Francisco: ¿Crees qué puedes convencerme con tus súplicas?.- se levantó de su silla y caminó a alrededor de nosotras, mi mamá comenzó a llorar y yo la abracé, por un segundo crucé miradas con ese señor, en ese segundo pude dedicarle mi mirada más desafiante, me miró con cierto interés, me encajó una ceja y se nos quedó viendo, mi madre estaba cerrada como la última cosa a la cual quisiera dejar ir.
___ Señor...- me alejé de mi madre para hablar con él por primera vez.
Don Francisco: Señor...- replicó él con ironía.___ El señor está en los cielos, yo soy tu padre. Papá es cómo me vas a llamar, de lo contrario tu entrenamiento será mucho más largo del que he asignado para ti.- sus prepotentes palabras me hicieron sobresaltar de un respingo.
___ Señ... digo, papá. ¿Es verdaderamente usted mi padre?
Don Francisco: Supongo que por eso estás aquí, aunque si necesitas una prueba de paternidad, créeme será inútil, no Benja que es mi hijo se parece tanto.
___ ¿De verdad?.-lo miré curiosa. Me ojeó las trenzas que traía y la ropa vieja y los desgastados zapatos que traía en ese momento.
Don Francisco: Tu, tu tía y yo hemos heredado los ojos de mi padre. Es increíble que te parezcas a mí madre, ni siquiera mi hermana se parece tanto. Pero bueno, lo importante es que ya estás aquí, Ayla, me gustaría decir que voy a dejarte descansar pero hoy mismo en la tarde comienza tu aventura con nosotros. Así que por favor, despídete de tu madre, no tengo todo el día.- salió del que parecía ser un despacho, este tenía cierta similitud al del banco del pueblo. Mamá comenzó a llorar, decía lo mucho que me iba a extrañar y de verdad yo también se lo había dicho, a pesar de todo ella me quería y yo a ella, a mis abuelos y a todas las personas a las cuales iba a dejar a un lado por seis años, seis años lejos de ellos, esperaba al menos ver a mis abuelos de buena salud y no pasando peripecias ni hambre.
Luego de la amarga despedida mi madre se fue dejándome con el corazón vuelto trizas, me dolía mucho. Mi padre entró minutos después con otro cigarro en la boca.
Papá: ¿Te has despedido ya?.- se sentó frente a mí.___ Siéntate, necesitamos hablar.- me mostró la silla frente a él, ni siquiera la había visto.
___ Gracias...- me senté y me limpié las lágrimas.
Papá: Ayla, bonito nombre, con mi apellido suena demasiado bien.- sonrió un poco, yo me mantuve en silencio absoluto.___ ¿Eres muda?
___ No.- contesté.
Papá: ¿Has dado un golpe alguna vez?
___ No.
Papá: Bien, ¿Has visto un arma alguna vez?
___ No.
Papá: Bien, ¿Has matado un animal alguna vez?
___ No...ellos...son inocentes.- parecí aterrado de tan solo imaginarlo.
Papá: ¿Y crees que las personas no?
___ Depende de que clase de persona sea.
Papá: Hmhm, buen punto.
___ Yo...¿mataré a alguien alguna vez?
Papá: Si, yo lo hago todos los días. Al principio te costará, ya después será normal. Te acostumbrarás.
___ No quiero asesinar a nadie.
Papá: Pues tendrás que hacerlo.
___ Pensé que vendría a vivir con usted por seis años y que luego...
Papá: ¿Te irías así como así? No, nada de eso. Has venido aquí a entrenar, estudiar y aprender de lo que somos. Porque si eres mi hija eres parte de mi y de lo que soy.
___ No soy una asesina.
Papá: Pronto te convertirás en una, puedo darte un título por ello.
___ No necesito un título y no quiero asesinar a nadie.
Papá: Vaya carácter, ese mismo necesito para que sepas defenderte. Cuéntame¿Está viviendo por ahí cerca ese infeliz?
___ ¿Lo conoce?
Papá: Si, se llama Bernard.
___ Se hace llamar Bruno.
Papá: No te creas, no es su nombre real. Tiene familia el muy hijo de puta aunque intenta ocultarlo, solo que hay un problema, no sabemos cuántos son y quiénes son pero sabemos que la tiene.
___ ¿Y qué haré?
Papá: Ahora a conocer el personal y a algo de entrenamiento.
___ ¿Entrenamiento?.- dije con confusión.
***
No sé en qué momento me ví tirada en el suelo, habíamos llegado a un lugar dónde prácticaban entrenamiento cuerpo a cuerpo e incluso había para aprender a disparar eso había dicho él, los dos niños de mi edad estaban allí, uno de llamaba Leonardo y el otro Damián, Damián era quien me había golpeado y yo tenía que defenderme, ese era el entrenamiento, aprender a defenderme cuerpo a cuerpo, una vez terminado el entrenamiento tenía que descansar y luego volver a darme de golpes con el otro. Al principio cuándo empezamos Damián no quería pero eran órdenes, él estaba entrenando para ello, papá me miraba a lo lejos mientras traía unas gafas de sol y una bebida en manos. Al final le pude acertar un golpe en las costillas, mi boca sangraba, mi nariz sangraba, el sabor metálico de la sangre ya hacía saliendo a chorros, ni con eso a papá le daba tanta importancia, solo quería ver cómo golpeaba o me dejaba golpear de mis pequeños entrenadores.
Después del entrenamiento seguimos con arma, para ese entonces ya eran adultos los cuales me estaban enseñando, Damián y Leonardo ya no estaban cerca, después de entrenar comenzó a llover, todos comenzaron a irse y los niños llegaron conmigo.
Damián: Tu padre quiere que vuelvas con él.
___ Auch, está bien.- me quejé, me dolían las costillas de tantos golpes. ¿Así es como me entrena? Casi me matan.
Leonardo: Somos buenas personas pero estamos aquí para entrenarte, nuestros padres son parte de aquí y hemos aprendido.
Damián: ¿Cuál es tu nombre?
___ Ayla.
Damián: Lindo nombre, el mío es Damián Salvatore.
Leonardo: El mío es Leonardo Salvatore.
___ ¿Son primos o algo así?.- dije intrigada.
Leonardo: Nuestros padres son hermanos.
___ Ah, bien.
Damián: Debes volver con el señor.
___ ¿Esto es entrenamiento? Hará que me maten de seguir así.
Damián: ¿Por qué estás aquí?
___ Soy su hija, me está entrenando según él, pero más bien está consiguiendo que muera de una hemorragia interna.- casi sonreí cuándo Damián me extendió la mano para ayudarme a levantar del césped. Tomé su mano y me levanté.
***
Los siguientes días han sido así de tortuosos como el primero, extraño a mí familia, este señor es un poco descabellado. El primer día no cené y para ducharme me tardé tres horas ya que ni vestir me podía, he tenido que soportar los malos tratos de su esposa y de ese niño que es mi medio hermano, me estoy quedando en la primera planta ya que ni los escalones para el segundo piso he podido subir, mi padre ha tenido muchos problemas con su esposa y para variar a cada nada está hablando mal de mí e insultandome todo el tiempo. He tenido que sentarme con ellos a la mesa por educación y orden de mi padre pero si por mí fuera comería con los empleados en la cocina. No voy a negarlo, la casa es enorme, tiene un campo solo para caballos y según en unos días iremos a una casa del lago para mis clases de natación ya que no sé nadar, Damián es quien me va a enseñar pues lo ha elegido mi padre, mí cuarto es de ensueños y aunque casi no paso allí es muy acogedor, por un segundo olvido para que y porqué estoy aquí. Extraño a mí familia cada maldito día que pasa, los ojos me arden de desvelarme y el apetito no me ayuda, ayer en la noche celebraron el cumpleaños de Benjamín mi medio hermano, papá salió y yo me encerré en mi alcoba, no he tenido contacto con mí madre, por más que se lo he pedido papá no accede y de paso no puedo decirle señor. Los días aquí son completamente aburridos, me la paso en la parte trasera de la casa aprendido puntería y arquería con Damián y Leonardo. Un día más amanece y ayer tuve clases de combate cuerpo a cuerpo donde casi me sacan la madre y hoy ni ponerme de pie puedo, papá ha regresado de su viaje y me ha llamado ya que según tiene algo muy importante que decirme, y yo cruzo los dedos esperando que sea algo bueno como permitir hablar con mi madre y mis abuelos, pero no, a raíz de que no me llevo nada bien con su esposa dice que tiene algo muy importante puede interesarme más de lo que pueda imaginarme. Espero qué se que me vaya lejos de ellos, a mi casa por ejemplo.
Sara: No ha querido comer con nosotros.- dice en un ápice de desagrado. Me estaba leyendo un libro y ya había cenado, ellos estaban cenando frente a mí.
Papá: Ayla.- eso había sonado como un regaño.
Sara: Dile Benja, no quiere jugar contigo.
Benjamín: Tampoco es que quiera jugar con ella.
Papá: Benja.- lo regaña.
Benjamín: No hay niños interesantes aquí.
Papá: Leonardo, Damián y tú hermana están aquí. Juega con ellos.
Benjamín: Ellos son servidumbre.
Papá: No les llames así.
Sara: Oh sí, Benja, no hagas eso, recuerda que ellos son como los segundos hijos de tu padre.- quiere con algo de sarcasmo irónico.
Papá: ¿Sara tu también?
Sara: Cambiando de tema, en una semana nos vamos a Polonia con mi familia, espero no te importe.
Papá: Bien, me parece bien, yo también salgo a México por algo y Ayla viene conmigo.
Sara: Espera cuándo Benja te dijo que quería ir a valle de bravo contigo no quisiste y ahora tu hija te pide que quiere ir y la llevas?
Papá: Se está enterando en este momento si es que me está prestando atención.
___ ¿Eh?
Benjamín: Buenas noches.- se levanta torciendome los ojos, al parecer voy a ir con mi padre a México y no les ha gustado para nada la idea. Sara también se levanta de su silla y se va indignada.
Papá: ¿Cenamos Ayla?
___ Está bien, comí pero está bien.- me siento cerca de él. Los del personal llevan mi cena y comemos.
Papá: ¿Qué tal tu día?
___ Estuvo bien.
Papá: ¿Qué tal el entrenamiento en el lago?
___ No he vuelto a meterme al agua.
Papá: En dos semanas iremos cuándo estemos de regreso.
___ ¿A dónde vamos?
Papá: México, valle de bravo.
___ Está bien.
Papá: Es verdad que no has cenado con tu hermano.
___ Hablan mal de mí todo el tiempo.
Papá: Precisamente te tengo noticias, vas a ir a estudiar a otro lugar, pero si quieres ir a la misma escuela que Benja no cuestiono.
___ Está bien.
Papá: Cuándo termines iremos al despacho, tengo unas cosas que mostrarte sobre tu estudio y la maestría.- ¿Maestría? Pero si yo solo estaré aquí hasta mis dieciocho años.
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Comments
Leticia Bucio
Espera, espera, cenaron, fueron al jardín y después se le hacía tarde para almorzar? Cómo está eso?
2024-08-22
0
Sonia Duran
me encanta esta novela quiero más capitulos
2023-06-26
2
Irma Rocha Cruz
excelente trama.... completamente atrapada.....
2023-06-19
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