Pasaron muchas horas desde que me encerré en la habitación, era de noche, no siquiera había bajado a cenar con ellos, no quería, no tenía hambre se me había ido el apetito y solo tenía ganas de seguir llorando.
Tengo un padre.- dije llorando. Toda mi vida había recordado que ella decía que había fallecido y que había sido un buen hombre el cual me ha ia visto nacer, el cuál la había amado pero todo había sido una vil mentira, mí padre había abusado de ella cuándo tenía mi misma edad y talvez por eso le dolía a mí madre, quizás por eso le recordaba tanto a ella. Sin siquiera tocar entró a mí habitación y se sentó al borde de la cama, me giré y le di la espalda.
___ Ha sido todo una mentira, me has mentido en estos doce años.- me limpié las lágrimas.
Mamá: Fue por tu bien.
___ Ah, no querías que tuviera algún tipo de trauma. ¿Sabes lo madura que soy? No, no lo sabes, te la pasas en el huerto regando tus flores a las cuales les das mucho más amor que a mí.- indagué con cierto ápice de molestia.
Mamá: Eso no es cierto...- dijo ella con cierta nostalgia, sabía que la estaba hiriendo con mis palabras.
___ ¿Sabes que es lo que más me molesta?
Mamá: Ayla por favor.
___ Llevar su apellido. ¿Por qué me pusiste el nombre de un abusador?
Mamá: Porqué él así lo pidió.
___ ¡Te echó como una vil ramera madre! Y aún así...aún así me dejaste su apellido.
Mamá: Ayla...
___ Si antes no detesté tenerlo pues ahora sí, ahora sí desteto ese maldito apellido el cual por mucho tiempo me hiciste creer que había sido de un buen hombre, uno que te había amado y respetado y mis abuelos...ellos también lo sabían, ellos también me lo ocultaron. Mi vida es una mentira.- me senté en mi cama. ¡Me mintieron!.- negué.
Mamá: Tú...¿Quieres conocerlo?.- esa pregunta me hizo mirar drásticamente a mi madre.
___ ¿Pero qué...? ¿Qué carajos acabas de decir?
Mamá: ¿Quieres conocer a ese hombre?
___ Estás de coña.- me levanté lista para salir de casa e irme a algún lugar donde nadie pudiera molestarme.
Mamá: Espera.
___ ¿Qué? ¿Qué otra estupidez vas a decir?
Mamá: Vas a irte con él.-estaba de espaldas colocándome un suéter con mangas pero su respuesta me detuvo en seco y me congeló por completo. Me giré le lentamente, por un momento pensé que era una broma que le había escuchado mal pero no, estaba con la cabeza gacha mirando el suelo.
___ ¿Qué acabas de decir?
Mamá: Qué tienes que irte con él.
___ Espera... ¿Tengo?.- dije pasmada.
Mamá: O de lo contrario serás una víctima más de la trata de blancas.
___ ¿Cómo sabes eso?
Mamá: Lo he averiguado hoy en la tarde, ese hombre está aquí para secuestrar mujeres y meterlas al tráfico de drogas y prostitución. Ayla...tu no sabes lo oscuro y retorcido que es ese mundo de la mafia. Y si tú no te vas con tu padre...
___ ¿Qué...? ¿Qué dices?
Mamá: Serás una víctima más y ni tu, ni tus abuelos y ni siquiera yo podré hacer algo al respecto¿Entiendes?.- mamá portaba una firmeza enorme en sus palabras, una dureza en ellas me hizo ver que no se trataba de ningún tipo de bromas y...¿Quién podría jugar con algo así? ¿Quién podría bromear? A estás alturas entendí que todo podía ser menos una broma.
___ ¿Y él si? ¿Ese señor que dice ser mi padre si puede?
Mamá: Tiene mucho poder.
___ Yo tengo más poder que él, puedo tener el control de las cosas.
Mamá: Tienes doce años Ayla.
___ No te confundas, en un mes cumplo trece.
Mamá: Sigues siendo una niña.
___ ¿Cuándo dije que no?
Mamá: Ayla, escúchame, solo él puede salvarte de todo esto. Solo él tiene el poder de ayudarnos.
___ ¿Y a ti en qué va a ayudarte?
Mamá: Con que te tenga con él me estaría ayudando.
___ ¿Tú quieres que me vaya con él? Por Dios mamá, no has sabido de él en años ¿Qué te hace pensar que ahora vas a saber de él?
Mamá: Tengo su número de teléfono.- dijo mostrando un pequeño trozo de papel con un número telefónico. Todo este tiempo ha tenido su número y como nunca me dijo la verdad nunca ha hablado con él¿Era capaz de hablar ahora?
___ ¿Has estado en contacto con él, madre?
Mamá: No...pero está en otra ciudad, sé dónde está. Todo el siempre lo he sabido.
___ ¿Y me lo dices hasta ahora?
Mamá: Ayla...
___ Podemos salir de esta, no voy a irme con un hombre al cual le traigo mala sangre por lo que te hizo.
Mamá: Ayla por Dios, entiende que no podemos...
___ ¿Hacer nada?.- la había interrumpido.___ Podemos juntas, créeme que si.
Mamá: No sé cómo puedes ser tan madura, tienes doce años Ayla.
___ Solo estoy siendo una persona fuerte, con todo esto, creeme eres afortunada pero una cosa si es segura, no quiero irme de aquí.- le dije y cuándo estaba por salir ella me detuvo.
Mamá: ¿Quieres ser vendida al mejor postor? ¿Eso quieres?
___ Mamá...- intenté decir.
Mamá: No tienes nada que pensar, te vas a ir con él y de eso me encargo yo. Prefiero mil veces alejarte de mi a saber mucho más después que eres una prostituta porqué un maldito te metió a ese mundo del cual muchas no logran salir, tenía una amiga, le hicieron lo mismo pero ella se suicidó después de que la vendieran como carne fresca en el mercado. Dime...¿Tu quieres eso? ¿Quieres que un viejo sucio te meta a su cama solo para arrancarte la inocencia?.- una vez más mamá dejaba caer gruesas lágrimas. A mí también me duele.
___ No...- tragué grueso. Mis ojos brillaban. Las ganas de gritar de la desesperación y la rabia me tenían apresada.
Mamá: Me duele, dirás que no, pero me duele, no quiero alejarte de tus abuelos y mucho menos de mí pero si no lo hago, créeme la mafia persigue y una vez que sepan dónde estás van a ir por ti, por qué ya te han fichado con tan solo una mirada.
___ ¿Cómo sabes tanto?
Mamá: Aprendí mucho después, cuando estuve embarazada de ti para ser exacta.
___ ¿Tengo otra opción?
Mamá: No, al menos que... cambio de identidad, que te vayas lejos, esperemos que no sea inútil.
___ Joder.- maldije entre dientes.¿Qué hay del suicidio? También puede ser una salida pero...mis abuelos...
Mamá: Cuándo tengas la mayoría de edad podrías regresar a casa, en seis años las cosas pueden cambiar.
___ Seis años...- repliqué mirando el suelo.
Mamá: Hablaré con él, solo será temporal.
___ No quiero irme...
Mamá: Pero debes hacerlo.
Las lágrimas cayeron por mis mejillas, no supe en qué momento me encontraba abrazando a mí madre, lloré como una magdalena cuándo acepté que esa era mi realidad.
Mamá: Es por tu bien, solo con él estarás a salvo.
***
No sé en qué momento había amanecido, yo me encontraba durmiendo en el sillón mientras que mi madre se había pasado toda la noche sentada intentando localizar a ese hombre que decía ser mi padre y después de todo había tenido éxito.
***
___ Abuelo...- dije llorando mientras lo abrazaba, había amanecido y era la hora de la despedida, mi abuela también comenzó a hipar del llanto así que me apresuré lo más pronto posible a la puerta con una pequeña maleta en manos. Me dieron su bendición, mi abuelo intentó hacerse el fuerte por mi abuela ya que ella tenía problemas al corazón pero por más que lo intentó no logró conseguirlo.
Pedimos un taxi el cual nos llevaría a la otra ciudad, eran dos horas de camino, vaya incluso parecía hacerse corto el camino, después de tanta plática, llanto e incluso cosas que aún me quedaban por saber decidí escuchar a mi madre.Contó cómo la pasó durante el embarazo, como lloraba con frustración al verse así embarazada de un hombre que la había tocado por varios días seguidos, aunque no la lastimaba como ella se lo hubiera imaginado, sin embargo él decía que solo era temporal, cuándo su esposa estuviera de regreso mamá sería libre. Y así fue, una vez que fue libre y yo salí de su panza ella se dedicó al trabajo absoluto en su invernadero de platas de todo tipo, mi madre es joven, buena persona y muy bonita pero sin embargo nunca tuvo intenciones de salir con algún hombre, en doce años ella nunca volvió a conocer a uno que tuviera intenciones de una relación, porqué cada que sentía que uno se acercaba ella huía ya que decía que ella era madre soltera y que no tenía interés en tener algo, simplemente se dedicó a mí. Y así es como en doce años ella ha estado más sola que una cabra el catorce de febrero, mamá dice que en la navidad en la cual estuvo embarazada sus amigas le regalaron mucha ropa y cosas útiles para bebés, que después de abrir los regalos dejó de llorar por como se sentía o estaba, desde entonces dedicó más tiempo a coser cositas para mí, cuándo estaba por nacer ella me esperó con ansias aunque una vez que nací y me tuvo en sus brazos y vió lo parecida que era a él quiso deshacerse de mi pero mi abuelo ya se había encariñado y eso que solo habían pasado dos tres días, mamá superó su recaída, luego de eso dijo que yo era lo más bonito que ese hombre le pudo haber dado sin importar las circunstancias en las cuales me había obtenido.
Y después de dos horas de camino estábamos ahí, al frente de esa mansión la cual estaba rodeada por más de ciento cincuenta hombres armados con trajes negros y lentes oscuros. No voy a negarlo, al principio tuve miedo, mucho miedo cuando mamá se acercó y uno de ellos le apuntó en el pecho, otro de ellos venía con un par de niños de la mano el cual venía hablando por celular, él le dijo algo a aquel hombre que estaba apuntando a mí madre y este bajó el arma. Las grandes rejas de la mansión de abrieron dando a paso a una enorme mansión la cual tenía colores básicos con un enorme jardín, mis ojos recorrieron las enormes puertas y ventanales, dentro de esta ya hacía muchos más hombres armados por todos los rincones de la mansión, dos de ellos venían detrás de nosotras, uno traía a los niños de las manos mientras que el otro venía solo, por un segundo me giré y uno de los niños me sonrió, uno de cabello castaño de ojos cafés claro.
Cuándo pusimos un pie dentro de la casa una señora venía a paso apresurados hacia nosotras, esta se acercaba de forma extraña y en menos de lo que pude procesar había abofeteado a mí madre.
Mamá: Sara...- dijo tocándose la mejilla. Yo me llevé las manos a la boca de forma automática.
Sara: ¿Qué haces aquí?.- la miró con un ápice de molestia e indiferencia absoluta.
Mamá: Vine a ver a Francisco.
Sara: ¿Con que cinismo te atreves a poner un pie en mi casa?
Mamá: Disculpa te he dejado en claro el porqué estoy aquí.- mamá puso máscara de hielo y elevó su mentón. Eso mamá, no te dejes. Y por un momento lo sospeché.La esposa de mi padre. Haber no tendría por qué decirle así, no se lo merece. Pero mamá me enseñó muy bien y dice que si ella pudo perdonarlo yo también, así que tocaba esperar si podía llegar a hacerlo, soy muy rencorosa, mamá dice que aunque es poco lo que conoció de ese señor, supone que parte de él habré haredado. Volviendo a lo de antes dice que cuando nací lloró del enojo cuando vió que tenía mucho parecido a él, muchas reacciones que ella recordaba perfectamente, pero mi abuelo le hizo entender que yo no tenía la culpa.
Sara: Cuanto cinismo Cristina, no quisiera sé porqué no le he hablado a seguridad.- negaba con la cabeza, las miradas que le echaba a mí madre eran odio total, uno que se podía ver reflejado en sus ojos. Pero dejó de mirarla así cuando se enfocó en mi con más interés uno muy desagradable que aunque no tenía intenciones de ocultarlo se notaba a leguas que a mí era a quién odiaba más, incluso más que a mí madre pero cuándo iba abrir para boca para decir una palabra un niño apreció detrás de ella, mí madre me dejó detrás de ella al igual que aquel niño, también se veía de mí edad al igual que los dos que habían entrado con nosotras¿Eran hijos de ese señor? ¿Todos?
Benjamín: ¿Mamá...?.- le dijo a su madre, este se veía muy inocente. Su madre le hizo dar un respingo cuándo gritó.
Sara: ¡Saquen a esta mujer y a esta escuincla de mi casa!.- los guardias se miraron y agacharon la cabeza pero no hicieron nada y entendí el porqué cuándo un señor de barba muy alto con un aura que destilaba poder y prepotencia se acercaba a grandes zancadas mientras traía un cigarro en la boca, este se acomodó el traje y se pasó la mano por el cabello.
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Comments
Irma Rocha Cruz
ah qué poca..... mugre gente.....
2023-06-19
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