POV Eun-ji
Mi molesto despertador me indica la llegada de un nuevo día, me levanto lo más rápido posible y me doy una larga y extensa ducha salgo y me coloco mi uniforme que para nada es favorecedor.
Al llegar a la clínica comienzo con mi apretada agenda, no he recibido ni mensajes, ni llamadas de números desconocidos, me imagino que Fernando, declinó mi oferta.
Entró a la primera reunión. del día, en donde se discuten los casos más complicados y me entregan el caso de una mujer joven de treinta y tres años, que necesita un trasplante de corazón.
Leo todos sus antecedentes, es la primera en la lista para recibir su trasplante, solo queda esperar la voluntad para poder proceder.
Llegó a rastras a mi consultorio y encuentro un tentador café, no lo reviso mucho al final ¿quién le dice que no a un café? y más si es gratis, faltan unos pocos minutos para terminar mi jornada.
Me pongo a realizar parte de mi papeleo que tengo atrasado para estar libre, necesito viajar a Italia lo antes posible, pero de repente comienzo a sentir un agobiante calor al recorrer mi cuerpo checo la ventilación del aire y está todo bien, mi cuerpo comienza a reaccionar de manera extraña.
Eun-ji: ¡Joder!
Exclamó agobiada.
Eun-ji: ¿Quién carajos se atrevió a drogarme?, Cuándo me calme lo conseguiré y le cortaré las pelotas eso lo juro, lo primordial es salir de aquí si quiero mantener mi dignidad intacta
Eun-ji : Voy saliendo al estacionamiento a toda prisa... cuándo siento la presencia de alguien siguiéndome, veo por el rabillo del ojo y no puedo ver a nadie, llegó lo más rápido que puedo a mi coche, por la desesperación qué me genera estar sola bajo los efectos de la droga y además no estoy en condiciones óptimas para enfrentarme a nadie, las llaves se me caen.
Eun-ji: ¡Maldición! esto no me puede estar saliendo peor.
Digo enojada, mientras me agachó a recogerlas, cuándo me levanto para emprender mi huida me tropezó con una figura masculina, reaccionó rápido y cuando estoy por inmovilizarlo escuchó su voz tan calmada.
Fernando: Disculpe, doctora Hank, ¿se encuentra usted bien?.
Trato de recobrar una milésima de mi compostura lo más que puedo y lo miro a esos ojos enigmáticos que me encantan.
Eun-ji: Si, señor Fernando, qué sorpresa verle por aquí.
¿Que mierda?, mi voz sale pausada y en jadeos.
Fernando: En realidad, venía a aceptar su oferta, pero vi varios hombres vestidos de negro dirigirse en está dirección y me dio curiosidad los seguí, pero los perdí de vista cuándo la divise, y vi que se le cayeron las llaves y quise alcanzarla ¿segura que está bien?, La veo sudorosa y roja, ¿no tendrá calentura ?.
Si supieras que calentura traigo no preguntarás, tenía un ligero presentimiento que no estaba del todo sola ¿quién demonios?, hay alguien que quiere una muerte lenta, al atreverse a seguirme, llevo días con una sensación extraña es como si algo grande se avecinara peor que una avalancha en medio de la nada.
Eun-ji: Señor Fernando, siendo esté el caso ¿qué le parece si dentro de cinco días realizamos la operación?
Fernando: Doctora, disculpe mi indiscreción ¿se encuentra bien ?.
Eun-ji: En realidad no, necesito descansar... estos días han sido agotadores, nos vemos dentro de cinco días para su operación.
Le indico los cuidados que debería tener y antes de montarme en mi auto mis piernas flaquean, cuándo creo que caeré él me sostiene y pone el asunto peor, el olor que emana de sus cuerpo me es tan seductor que estoy malditamente pérdida en la excitación.
Eun-ji : ¡Umm! alguna vez ¡Ahh! has conducido un coche o recuerdas cómo ¡umm! hacerlo.
Le digo jadeando, perdida en el deseo
Fernando: Doctora, trabajo como chófer de medio tiempo.
Eun-ji: Muy bien, hoy serás mi chófer ¡Ahhh! llévame a mi casa yo te voy ¡mmm! indicando, la.. la dirección.
Maldigo mi voz cortada.
El se subió a mi auto obedientemente y yo me recosté en el asiento del copiloto luchando con la sensación de calor sofocante.
Apenas llegamos a mi departamento le di las llaves para que el abriera, entramos y lo acorraló contra la puerta, en pequeños jadeos le suplico
Eun-ji: ¡Ahhh! Me dieron una droga y ¡mmm! la única solución que tengo en este ¡Ahhhh! instante para mejorar, es que tenga intimidad ¡mmm! No quise... quedarme en la clínica a tomar tratamiento, para no ponerme en riesgo.
Fernando: Doctora, no podría aprovecharme de usted en el estado que se encuentra, no está en sus cinco sentidos.
Me dice el, muy apenado por la situación.
Eun-ji : Tienes mi permiso de aprovecharte de mi.
Comienzo a acariciar su piel para estimularlo, sin más me adueño de su boca que me recibe gustosamente, de un giro rápido quedó contra la pared ¡carajo! Se supone que era yo la que tenía el control.
Me besa con desespero, levantando mi camisa hasta quitarla por completo de un tirón rompe mi sujetador y devora mis relieves, cómo puedo me quito el pantalón, el me toma por los glúteos subiendo me a la parte baja de su abdomen, enrolle mis piernas en su cintura. Él me come mis pequeños botones, los muerde y succiona como si fuera su alimento.
Me pierdo en el placer que genera cada mordida que da en mi cuello no sé cómo, pero llegamos a mi habitación, lo ayudó a desnudarse y caímos en mi gloriosa cama.
Y yo pensé que él sería mi víctima, todo terminó siendo al revés, los besos son feroces, nuestras lenguas juguetean entre sí mi cuerpo arde como un volcán a punto de erupcionar a causa de su tacto y el de él está erizado, es cómo si nuestros cuerpos esperaron siglos para tocarse y entregarse al deseo ardiente que recorre nuestras venas.
Podría decir que sus caricias me llevaron al cielo, pero sería mucha mentira, este hombre me llevó en un placentero recorrido hacia el infierno y con gusto seguiría yendo.
Encajamos a la perfección, sus embestidas son rudas y placenteras quién diría que detrás de esa sonrisa de ángel se escondiera un hombre tan ardiente.
Me puso en cuatro, hizo una invasión a mi intimidad con furor. Las palabras sobran en este momento pues nuestros cuerpos hablan por sí solos, los gemidos que salen de nuestros labios son una clara muestra de que nuestro frenesí está en su mejor momento.
Estar llena de él es delicioso, candente.
Estoy en la cama con la mitad de mi cuerpo acostado y mis caderas elevadas a su merced, una de sus manos está en mi pierna y la otra en mi cuello haciendo la presión justa para llevarme al delirio.
La noche fue testigo de nuestra entrega con la luna de fiel confidente y el tiempo cómo cómplice que hizo que las horas pasarán más lentas, cómo regalo a nuestro idilio.
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Comments
Mariela Canales
dios que infarto casi le dio /Drool/
2023-10-11
2
Lisbeth Valbuena
diossssss capítulo de infarto, puro pasión, fuego y lujuria 🔥🔥🔥🔥🔥🔥❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️bueno Fernando saliste ganando te comiste completita a la.doctorisima, quien sería el desgraciado que puso la droga en el café,
2023-04-27
4
Andru To
miércoles.....
2022-12-17
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