El anfitrión que iba a presentar a los esclavos hizo subir a un niño de pelo y ojos cafés dando el comienzo de la subasta.
— ¡Que la subasta comience! — exclamó el hombre.
— El primer artículo un niño de 9 años proveniente de las islas del sur, apesar de su corta edad posee la capacidad y conocimiento de crear medicamentos para varios enfermedades mortales, empezemos con un 200 monedas de plata — anunció el hombre.
Todos se vieron emocionados alzaron sus tabletas aumentando las monedas en 500 y de paso otro aumentando más a 650, 700 alzo otro.
— Quién da más de 700 monedas de plata — dijo.
— ¡1 moneda de oro! — gritó una mujer desde el segundo piso del estrado.
— Una moneda de oro quien da más — contestó con euforia.
— ¡1 moneda de oro y 300 monedas de plata! — gritó un hombre con una máscara de lobo.
— ¡2 monedas de oro! — gritó Caín desde la cima.
— 2 monedas de oro alguien da más que eso — ya nadie se atrevía a levantar la tableta; no con esa mirada asesina que emanaba desde el segundo pisó, temieron por sus vidas si levantaban otra vez esa tableta.
Sin más Caín ganó, prosiguieron así más de una hora y Caín seguía comprando todo niño que subía en el escenario ya iba por la novena. Estando molestos algunos solo se levantaron y se fueron del lugar. Él no dejaría que nadie más obtuviera a los niños no permitiría que compraran a los niños para que los trataran peor que a un animal.
En el otro lado arriba en el tercer puerta del pasillo del Casino.
— Por qué no tomamos vino y hablamos bella señorita — dijo tomando unas copas y sirvió un poco de vino — Oh que irrespetuoso de mi parte, por favor siéntese — mostrandole el sofá.
— Si, gracias — respondió fastidiada, sin más explotó no pudo aguantarse, no podía odiaba hasta sus entrañas estás clases de personas.
— Sabes que — añadió cerrando la puerta con un candelabro por si alguien quisiera entrar.
El barón extrañado.
— ¿Qué estas haciendo? — preguntó frunciendo el ceño — ¿Quién eres? —
— ¡Soy tu peor pesadilla! — exclamó con una sonrisa maliciosa , sin más levanto la falda de su vestido y saco una daga, el Barón antes de gritar Dénile le metió en la boca un trozo de trapo empujándolo hacía la pared con el cuchillo en la ayugular.
— Dime bastardo ¿Dónde están los contratos de esclavitud de esos niños y la lista de los otros tipejos como tú? — preguntó con la poca paciencia que le quedaba.
Le quitó el trapo de la boca.
— maldita bruj....— antes de terminar fue cortado en la cara debajo del ojo por ella.
— No lo repetiré ¿Dónde? — le lanzó una mirada amenazante.
— No te lo diré...nunca — contestó.
— Bien.. — con todas sus fuerzas, Dénile le lanzó al pisó yendo hacía él le dió una patada en el estómago, Dénile dándose la vuelta en busca de algo para golpearlo se fijó en una silla que estaba en la esquina fue por ella, tomando la silla. El barón al reincorporarse fue embestida por una silla por la espalda haciendo que choqué con su escritorio y caer en el pisó boca arriba, sin más Dénile se acerco ante él le metió el trapo de nuevo en la boca dirigiendo su daga con toda fuerza hacía la entrepierna del Barón.
El barón lanzó un gritó de dolor.
— ¿¡MMM..MM!? — Dénile saco la daga de su entrepierna y volvió a preguntar.
— ¿Dónde? — con el semblante oscuro y los ojos más rojos que la sangre brillaba en su rostro.
El barón temblando le señaló una pintura colgada en la pared.
— Si no está ahí te cortaré tus partes y te las meteré en la boca — dijo con aura oscura.
Fue hacía la pintura, toqueteando encontró una pequeña perrilla, bajó la pintura y había una caja fuerte tomó la perrila y lo tiró pero no se abrió dirigió una mirada asesina al Barón, éste estaba detrás del escritorio temblando del dolor intentando pararse.
— N...no te hare las cosas fáciles ¡Bruja! — manifestó enojado.
— ¡Tú..— antes de terminar fueron interrumpidos por unos golpes desesperados en la puerta.
— ¡Señor! — dijo unos de los guardias de él — Está ahí contesté — él barón esbozó una sonrisa maliciosa.
— Es mejor que te rindas mis guardias ya están
aquí —
— Igual que los míos —
— ¿De qué...— confundido miró la puerta.
— Si te mueves un centímetro tu cabeza caerá al suelo — habló un hombre con capucha negra detrás de él con una espada en su cuello; ni mas ni menos era el Líder del Clan Sombras quien entró desde las ventanas.
El barón se quedo en shock unos segundos después se escuchó un ruido detrás de la puerta, Dénile fue a rretirar el candelabro y abrió la puerta los guardias estaban inconscientes en el suelo, y entraron unos 4 hombres encapuchados posaron detrás de Dénile, ella esbozó una sonrisa victoriosa.
— Que decías Barón —
El barón rechino los dientes enojado ya no tenía escapatoria,al final no tuvo más remedio se resignó.
— Barón, deme las llaves o esta vez si te castraré — el Barón resignado le dió las llaves de la caja.
— Toma Eld — le dió las llaves al Lider.
Él se dirigió hasta la caja y metió la llave, pero al abrirlo se sorprendió.
— ¡¿Su gracia?! — manifestó exaltado Serfield.
— ¡¿Qué carajos ?! — enojada gritó — ¡Pónganlo encima de la mesa! — los hombres obedecieron y lo pusieron encima del escritorio — Maldito vejestorio ¡¿Dónde los pusiste?! —
— ja, ja te dije que no te lo diría, ¡Bruja! — unos de los hombres le plantó un golpe en la cara haciéndolo callar.
— Eres un bastardo — comentó furiosa, sin más se acercó a él y otra ves el Barón gritó de dolor.
Con la daga en su entrepierna.
— Te daré 5 segundos para que me lo digas o si no esto acabara muy mal — sin más empezó a contar.
— 1 —
— ¡Vete al infierno mujerzuela! — manifestó exaltado.
— 2 —
— ¡Maldita! — gritó enojado.
— 3 — alzó la mano y Sirfield le paso otra daga.
— 4 _
— ¡ Mujer prostituta! —
— Y 5 — Sin más dirigió su daga en la entrepierna del Barón.
El barón lanzó un gritó ahogado.
— Empezaré de nuevo pero le quitaré un número. Chicos quieren ver cuántas dagas puede aguantar — comentó con una sonrisa, los hombres encapuchados asintieron, empezó a contar de nuevo.
— 1 —
— 2 —
— Eres... una ¡RAMERAAA! —
— 3 — Alzó otra daga
— ¡Espera, espera! Hablaré..hablaré —
Dénile sonrió.
— ¿Enserió?, no quiero perder más el tiempo, que bueno que haya recapacitado — respondió.
— No, de verdad te lo diré — con vos ahogado — está ahí — señaló otra pintura en la pared — está vez es la verdad — Dénile movió un poco la cabeza y un hombre se dirigió hacia la pintura.
El hombre quita la pintura pero no había nada de nuevo, Dénile alzó la daga de nuevo.
— ¡No, no! ¡Está en la pintura! ¡En la pintura! _ habló desesperado.
El hombre procedió romper la pintura y cayeron unos papeles; los agarro y se los dió a la jóven mujer. Dénile los examinó y luego sonrió.
— Fue un gusto hablar contigo Barón — dijo complacida — Llevenlo — ordenó Dénile, observó al Barón se río de él no podía ni caminar.
— Que bueno que se divierta mi señora — comentó Serfield complacido por ver esa sonrisa en ella.
— Si ¡Oh! Serfield ¿Cómo llegaste aquí tan rápido? — preguntó asombrada.
— Ah fue muy fácil — dijo recordando como había apaleado con esos hombres.
Fue caminando suavemente cerca de ellos dándoles en las caras unas bolitas que esparcian un pequeño humo al chocar en ellos.
— Aburrido, creí que al menos serían más inteligentes ja, ja — habló divertido.
— Bueno creo que deberíamos ir con Caín y Eleanor no le parece —
— Si vamos — dicho esto se dirigieron rápido a la subasta.
— ¿Ya cerraste todas las puertas que dan a la salida?, no quiero que se escapen ninguno —
— No se preocupe tengo todo bajo control —
Al otro lado Caín y Eleanor se estaban levantando para ir a por los niños.
(Nota : uff no se si hago bien aunque espero que les guste o entretenga al menos un poco jaja**.)
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 122 Episodes
Comments
Sandra Robles
hasta lo que llevo leyendo esta interesante ☺️
2023-09-27
0
Vanessa Ibáñez Fernández
buen escondite!!
2023-08-25
0
Madelein 😍
interesante la historia
2023-04-09
0