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Destinado A Las Cenizas

Destinado A Las Cenizas

Status: En proceso
Genre:Romance / Aventura / Héroes
Popularitas:122
Nilai: 5
nombre de autor: Nickto

Un joven general cuenta sus experiencias de vida que lo llevaron al punto en el que se encuentra. Errores del pasado se pagan con sangre en el presente.
Cuenta cómo su mundo cambió totalmente hace ya veintidós años cuando apenas tenía quince; cómo, por las guerras, ha perdido seres queridos y camaradas que espera volver a ver algún día en el otro mundo. Todo inicia con su padre, Oemirus, quien lideró el asalto a la ciudad de Palfidias y se convirtió en héroe. Pero un trágico malentendido diplomático sembró la semilla de una venganza brutal.En ese entonces, un ejército colosal arrasa el reino de Wilders con un solo objetivo: borrar del mapa el linaje y el pueblo de Oemirus.¿Podrá su hijo Mélon sobrevivir a la tormenta que desató su propio padre?

NovelToon tiene autorización de Nickto para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Un camino diferente

Después de todo lo ocurrido en Apameia, llegó el momento de regresar a nuestros hogares.

La capital comenzaba de a poco a recuperar su vida. Las calles seguían llenas de soldados,comerciantes y ciudadanos, pero ya no se respiraba aquella tensión de los días anteriores.

Por primera vez en mucho tiempo, nadie esperaba escuchar el sonido de una trompeta anunciando un ataque.

Me despedí del rey Stelios, la princesa, Gurta y los demás líderes que también se encontraban partíendo poco a poco.

Había aprendido mucho durante aquellos meses, perdimos personas importantes, conocimos nuevos amigos y partícipamos de batallas que jamás habría imaginado vivir a mi edad.

Pero, cuando nos preparabamos para partír junto a Melos, noté que faltaba alguien.

Kállos.

Miré alrededor del castillo buscando entre soldados y ciudadanos.

—¿Has visto a Kállos? —le pregunté a mi hermano.

Melos negó con la cabeza.

-No. Pensé que estaba contigo.

Aquella respuesta hizo que comenzara a preocuparme.

Me alejé del castillo y recorrí parte de la ciudad hasta encontrarla en un parque cerca de la zona de entrenamiento

de la guardiaa real.

Estaba sentada sola con una mirada pensativa.

Cuando me vio se acercó.

-¿¿Qué haces aquí??, estamos preparándonos para volver a casa.- le dije

Kállos guardó silencio unos segundos

-Yo no voy a regresar.

La mire sin comprender.

—¿Qué?

-Hablé con el rey Stelios y Kallias, les pedí formar parte de la guardiaa-explicó.

Sentí algo extraño en mi.

-¿Quieres quedarte en Apameia?

Ella rápidamente bajo la mirada.

-Si.

Quede en silencio por un instante, no quería admitirlo pero su noticia me entristecia.

Después de todo lo que habiamos vivido, me habia acostumbrado a que estuviera a mi lado.

-¿Y por qué?

Kállos volvio a mirarme rápidamente y sonrió débilmente.

-Porque todavía soy débil.

-¡No eres débil!.

Ella se sonrojo.

-Lo sabes mejor que nadie, he mejorado, pero todavía tengo mucho que aprender. Quiero volverme más fuerte, estar preparada para que en el próximo conflicto poder luchar por los mios.

Mire para el cosatado sin saber qué responder.

Kállos observó mi rostro y añadio:

-También deberías quedarte.

La mire nuevamente

-¿Yo?

-Si. Podemos entrenar con la guardia y aprender mucho.

Negué con la cabeza.

-No puedo.

-¿Por qué?

Me mantuve un momento en silencio simplemente mirandola.

-Mi lugar esta con mi padre, y Melos necesita ayuda con la ciudad. No puedo abandonarlos ahora.

Ella asintió lentamente.

-Lo entiendo.

Nos sentamos un rato juntos en el parque en silencio.

No sabia exactamente que decirle, quería convencerla de que volviera conmigo, pero sabia que no tenía derecho a hacerlo.

Kállos ya habia tomado su decisión.

—Entonces supongo que aquí nos separamos —finalmente dijo con un tono triste.

-Por ahora.

Sonrió.

Yo lo intenté.

—Gracias por todo, Kállos.

Ella se sorprendio un poco por esas palabras.

—¿Por qué me agradeces?

La mire seriamente

-Por haber estado conmigo durante todo este tiempo. Si no hubiera sido por vos talves hubiera perdido la vida en el bosque o en el asalto a la ciudad, por haberme respaldado con las tareas del pueblo y ayudado a protejer a los animales.

Kállos me miro sin decir nada.

Cuando llego el momento de marcharnos ninguno de los dos dijo nada, solo nos miramos una ultima vez antes de

separarnos, ninguno de los dos sabia cuando volveriamos a encontrarnos.

Regresé a nuestra ciudad junto con Melos y los soldados, fuimos recibidos entre aplausos y festejos.

Durante las semanas siguientes volvi a la vida que habia llevado antes de partír a Apameia, pero unos meses despues

de nuestra llegada, Melos comenzó a notar que algo no estaba bien conmigo.

Una mañana mientras revisaba el deposito de armas apareció detras mio.

-Mélon.

-¿Si?

Mi hermano me observó unos segundos.

-Llevas varios días distraido.

Levante la mirada

-Estoy bien

Melos cruzó los brazos.

-Necesito que lleves los alimentos, animales y oro que le habiamos prometido a Gurta.

Asentí

-De acuerdo.

Salimos del depósito y continuamos la conversación.

-Llevarás quinientos jinetes contigo, la carga y cantidad de animales es mucha. Estas tierras suelen haber muchos bandidos y los recursos deben llegar completos. Además será una buena oportunidad al mando de la misión, conocer la ciudad de Gurta además de probar tus aptitudes de mando.

Acepté.

Al día siguiente partímos, el viaje hasta las tierras de Gurta transcurrió sin mayor problema. Cuando llegamos, sus hombres

nos recibieron sin hostilidad escoltandonos hasta la ciudad.

Gurta apareció poco después.

-¡Melon!

El imponente señor se acerco con una enorme sonrisa.

-Pensé que habian olvidado nuestra promesa.

Estreche su mano.

-Melos no nos hubiera dejado olvidarla, el problema fue esperar la cooperacion de toda la coalición pero una vez todo

pusieron su parte me envio a traertela.

Gurta solto una carcajada.

-Tu hermano tiene buen criterio

Mientras sus hombres empezaban a recibir los animales y descargar las cosas, Gurta me presento a su familia.

-Quiero que conozcas a mi esposa Filomena.

Una mujer se acercó.

-Es un placer conocerte.

Hice una leve reverencia.

-El placer es mio, mi nombre es Mélon.

Un pequeño niño apareció detras de ella.

El pequeño de apenas unos ocho años se mostro curioso.

-¿Este es Mélon?

Gurta sonrió.

-Si. El es Graca, mi hijo.

El niño se acercó.

-Papá me contó que lucharon juntos contra los Gálatas, también dijo que derrotaron a muchos de ellos.

Lo salude con un apretón de mano.

-Tu padre te ha contado muchas historias supongo.

Graca me observó por unos segundos.

-¿Puedo entrenar contigo?

Me rei.

-Cuando quieras.

El niño parecía contento.

-Gracias, hoy mismo entonces.

Filomena le puso una mano en el hombro.

-Déjalo respirar, Graca. Recien llega desde muy lejos.

Durante los días siguientes permaneci en el territorio de Gurta, eso me permitio conocer una parte de el que jamás habia visto en el campo de batalla.

En combate parecía un demonio, pero con su gente era totalmente difrerente. Conocía a los habitantes por su nombre,

escuchaba sus problemas y se preocupaba por los alimentos que recibían las familias. Incluso trabajaba en el campo

y entrenaba personalmente cuando podia a los mas jovenes.

Gurta era un guerrero brutal, pero también un gran lider. Y esa combinación me comenzó a hacer entender porque lo

seguían tantos hombres.

Todo parecía tranquilo.

Hasta que aquella mañana, un grito despertó al pueblo.

-¡Nos atacan!

Sali de la casa inmediatamente.

A lo lejos se levantaba una nube de polvo.

Gusta apareció a mi lado con su armadura.

-Efestio-dijo con desprecio.

-¿Quién es?-le preguntén sin entender que pasaba.

-Otro señor de la guerra. Vive en las montañas y lleva años quieriendo saquearnos, a veces cuando no estoy lo

logra devido a que mis fuerzas se reducen a la mitad por las campañas.

Gurta llamó a sus hombres, de repente cuatro mil soldados comenzaron a formar fuera de las murallas.

Yo mire a mis jinetes.

-Nosotros también iremos.

Gurta me observó.

-No tienes que hacerlo.

Monté mi caballo.

-Lo sé pero vos nos ayudaste en su momento además no puedo solo mirar mientras ataca a tu pueblo, eso no lo

haria un aliado.

Gurta sonrió

-Ya suenas como tu padre muchacho.

Frente a nosotros estaban las fuerzas de Efestio, eran aproximadamente cuatro mil hombres. Durante unos segundos ambos ejércitos permanecieron inmóviles.

Después sonó el cuerno de batalla y el combate empezó.

Los hombres chocaron en la llanura, el estruendo llenó el aire.

Mis jinetes y yo esperabamos mientras buscabamos el momento exacto para atacar, cuando el choque entre ambos señores se intensifico, rodeé a mis jinetes avanzar.

-¡Jinetes conmigo!

Cabalgamos hasta estar cerca de la accion antes de sobrepasar el combate ordené al capitan que se llevara la mitad de los jinetes y los rodeara por el otro flanco en pleno combate frontal no se percataron de la velocidad en la que veniamos, esa era la mejor oportunidad para hacer una maniobra de pinza.

Cuando estuvimos posicionados ordené la carga.

-¡ATAQUEN!

La sorpresa por la retaguardia no les dio tiempo a responder y cientos fueron embestidos por las lanzas de los jinetes, los soldadoss de Efestio comenzaban a huir.

Mire hacia el centro Gurta seguia enfrentandose a Efestio y sus hombres.

-¡Ahora!.

Mis jinetes avanzaron sin poder ser detenidos conmigo al frente.

El ataque hizo que las tropas de atrás comenzaran a escapar, los soldadoss de gurta vieron eso y aprovecharon para atacar a la ahora delgada linea enemiga, la batalla se inclinaba lentamente a nuestro favor.

Efestio al ver que sus hombres comenzaban a retirarse decidió dar la orden.

-¡A las montañas!

Sus hombres empezaron a huir.

Gurta no los persiguió sabia que hacerlo podría representar una trampa.

Esa noche hubo una pequeña celebración en el pueblo, no habiamos destruido al ejército de Efestio, pero habian conseguido probacarles numerosas bajas y defender las tierras de su gente.

Mientras estábamos sentados alrededor del fuego, el imponente señor de la guerra levantó su copa.

-Gracias por su ayuda, de no haber sido por su maniobra nos habría costado mucho mas vencerlos.

Me dio vergüenza

-No tenes que agradecernos.

Gurta bebió y despues me miró.

-Si tengo.

Después de un rato de festejo nos quedamos hablando.

-Ahora que lo pienso ¿y Kállos?

Bajé mi mirada.

-Se quedo en Apameia.

Sorprendido por mi respuesta solo se dedico a escuchar.

-Entro en la guardiaa real, quiere entrenar y hacerse más fuerte.

Gurta asintió.

-Ustedes siempre estaban juntos.

Un poco desilusionado le respondi

-Si.

Filomena estaba sentada junto a Gurta, nos observó.

-¿Era tu pareja?

Senti que mi rostro se calentaba.

—¡No!

Gurta comenzó a reír.

—Tranquilo, muchacho.

-Kállos era una buena amiga-explique.

Filomena sonrió.

-¿Y porque te avergüenzas tanto?

-Porque la pregunta fue inesperada.

Les expliqué lo ocurrido.

Cuando terminé, la esposa de Gurta permaneció en silencio durante unos segundos.

-Quizá la distancia te ayude a descubrir algo.

Fruncí el ceño.

—¿Qué cosa?

Filomena sonrió.

-Eso tendrás que descubrirlo tú, no tienes que entender todo ahora pero en algun momento lo haras, Mélon.

Gurta miró a su esposa y luego a mi.

-Déjalo tranquilo apenas esta empezando a entender cómo funciona el mundo.

-Precisamente por eso lo digo-respondió ella.

No volvi a preguntar, pero sus palabras permanecieron en mi cabeza durante el resto de la noche.

A la mañana siguiente nos despedimos.

-Cuida del viejo y tu hermano- me dijo Gurta.

-Lo haré.

Filomena se acercó también.

-Y cuídate tú también.

Graca corrió hacia mi.

-¡Mélon!

Me agaché.

—¿Qué sucede?

-La próxima vez tienes que entrenar conmigo.

Le sonreí

-Lo prometo.

El pequeño me miro serio.

-No puedes romper una promesa.

Monte mi caballo.

-No penso hacerlo.

Y partí de regreso a casa.

El viaje de regreso fue tranquilo, sin embargo cuando llegabamos a la ciudad senti que algo no estaba bien,

no habia ruido y poca gente con las caras triste caminaban por la ciudad, todo era un ambiente extraño, nadie sonreia.

Baje de mi caballo.

—¿Qué ocurre?

Nadie me respondia.

Entonces vi a Melos, estaba esperandome.

Su rostro estaba pálido.

—¿Qué pasa, hermano?

El camino hacia mi, por unos segundos no dijo nada.

-Mélon...

—¿Qué?

Melos apretó los labios.

-Nuestro padre...

Senti un nudo en la garganta.

Mi hermano bajo la mirada.

-El murió.

El mundo pareció detenerse, no escuchaba a los soldadoss detras mio, no escuchaba nada, estaba totalmente aturdido.

-No...

Melos intentó tocar mi hombro.

-Mélon...

Retrocedí.

-No.

No quería escuchar nada más.

Me di la vuelta y comencé a caminar.

-¡Mélon!

Sali de la ciudad y me dirigí hacia el campo.

Cuando cayó la noche, encendi una pequeña fogata.

Los animales permanecieron cerca de mí.

Los recuerdos de mi padre inundaron mi mente de golpe.

Miré las llamas y recordé su voz.

Los buenos y malos momentos que compartímos, aún habia mucho por preguntarle y ahora no habría respuesta.

Apreté los puños.

Las lágrimas comenzaron a caer.

Y aquella noche comprendí que la vida que habían llevado durante tantos años mi padre y mi tío siempre había estado llena de riesgos.

Una sola mala decisión podía terminar arrebatándote todo lo que amabas.

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