Capítulo 2: Desiciones y amenazas

En otra parte de la ciudad, en una casa elegante, dos jóvenes guapos estaban planeando una de sus mejores fiestas. Con mucho alcohol, mujeres atractivas, buena música y el mejor ambiente, la noche prometía ser inolvidable.

Carlos: Esta será una de las mejores fiestas en las que hemos estado, no puedo esperar a que llegue el día.

Sebastián: Yo también estoy emocionado, pero tengo que ir a casa a empacar.

Carlos: ¿Empacar para qué? -dijo, curioso.

Sebastián: Tengo un viaje de negocios. -respondió sin entusiasmo.

Carlos: No vayas, hermano. Mejor acompáñame a Acapulco, tengo unas amigas que darán una fiesta este fin de semana. (Para aclarar, es jueves por la noche y la fiesta es el sábado)

Sebastián: No puedo, esta reunión es muy importante, no puedo faltar. ¿No se supone que tú deberías estar buscando a alguien para casarte?

Carlos: Ni me lo menciones, amigo. Mi padre está terco con que me case para quedarme con la disquera y con su fortuna.

Sebastián: Pues ya estuvieras, hermano. Con tantas chicas con las que sales, pero ninguna te ha hecho sentar cabeza.

Carlos: Es que eso no es para mí, lo mío son las fiestas y la diversión.

Sebastián: Como tú digas, pero no esperes tanto. Ya no somos los adolescentes que éramos, ahora somos adultos responsables.

Carlos: Como usted diga, señor Villanueva. -habló con tono burlón.

Carlos y Sebastián continuaron conversando por algunas horas, y luego Carlos se fue a su casa, donde al llegar se encontró con su padre.

Dentro de la casa:

Carlos: Ya llegué, estaré en mi habitación.

Padre: Detente ahí, muchacho. Ven aquí, quiero charlar contigo.

Carlos: Padre, no tengo ganas de pelear en este momento. Dejemos la charla para después. se da la vuelta para irse.

Padre: No te vayas, tenemos que hablar, quieras o no. -algo molesto.

Carlos: -se voltea- ¿Y de qué quieres hablar?

Padre: ¿Cuándo te vas a casar?

Carlos: ¿Otra vez con eso? ¿Cuándo vas a dejar ese tema en paz? -molesto.

Padre: Cuando te hayas casado. -molesto.

Carlos pone los ojos en blanco.

Padre: Hijo, ya no eres un adolescente que solo sale de fiesta y se divierte. Ahora eres un adulto, ya casi tienes 30 años. Tienes que casarte y formar una familia. Yo no estaré para siempre, en algún momento moriré. -lo dice con tono calmado.

Carlos: Y vas con la misma cantaleta. No necesito a una esposa para vivir mi vida, y sé que no estarás conmigo siempre, pero no me obligues a casarme. -grita.

Padre: No uses ese tono conmigo, y quieras o no, tendrás que casarte. -molesto.

Carlos: ¿Y si no quiero hacerlo, qué? ¿Qué me harás? -desafiante.

Padre: Te dejaré sin nada, sin dinero y sin la disquera. Así que tú decides si quieres casarte o no. -molesto.

Carlos: No serías capaz de hacerme eso. -furioso.

Padre: Tú no sabes de lo que soy capaz. -un poco calmado

Carlos: ¿Y qué vas a hacer con la disquera y con tu dinero si llegas a morir? ¿Has pensado en eso? -molesto.

Padre: Claro que he pensado en eso. Si no te casas, le dejaré todo a tu hermano Julio.

Carlos: ¿Qué? ¿A Julio? ¡Te has vuelto loco! Él no es parte de la familia, no puedes hacer eso. -grita, enojado.

Padre: Claro que puedo, y lo haré si no haces lo que te digo. -molesto.

Carlos: grita y se va a su habitación, -molesto.

Padre: ¡Ven aquí, muchacho! ¡Esta conversación no ha terminado! -grita- ¡Carlos, regresa aquí en este instante!

Padre: Este muchacho me va a matar de un disgusto. -lo dice calmado, mientras se queda sentado, pensativo.

Mientras tanto, en la habitación de Carlos, él llama a su amigo Sebastián.

Carlos: Es que te juro que no lo soporto. -en la llamada.

Sebastián: Tranquilo, amigo, ya sabes cómo es tu padre.

Carlos: Sí, pero esta vez se pasó.

Sebastián: ¿Y qué hizo esta vez?

Carlos: Me dijo que si no me casaba, le iba a dejar todo al bastardo de Julio.

Sebastián: ¿Qué? ¿A Julio?

Carlos: Sí, no sé qué le pasa.

Sebastián: Pues si que está fuerte. Tendrás que hacer lo que te dice, si no quieres que Julio se quede con todo.

Carlos: Lo que más me molesta es que el viejo se va a salir con la suya.

Sebastián: Pues ni modo, amigo.

Carlos: Sé que tal vez no te guste lo que voy a preguntar, pero… ¿me puedo ir contigo a tu viaje? No quiero estar escuchando los sermones de mi padre.

Sebastián: Carlos, no voy a descansar, voy a trabajar.

Carlos: Lo sé, no te causaré problemas, por favor, amigo, di que sí. Ayúdame. -lo dice triste.

Sebastián: Está bien. -dudoso.

Carlos: ¡Gracias, amigo! -feliz.

Sebastián: Nos vemos mañana en el aeropuerto a las 6 a.m. Nos iremos en mi jet, y si no llegas, me voy, ¿entendido?

Carlos: Sí, amigo, no te preocupes, ahí estaré.

Al terminar la llamada, Carlos fue a hacer su maleta sin que nadie se diera cuenta. Luego, ambos se fueron a dormir.

A la mañana siguiente, a las 5:30 a.m., Sebastián iba rumbo al aeropuerto para encontrarse con su amigo Carlos.

20 minutos después, Carlos llegó y ambos se dirigieron al jet. A las 6 a.m. despegaron con destino a Miami (ellos viven en Los Ángeles).

11 a.m., el jet aterriza en Miami. Luego, ambos se dirigen al hotel Four Seasons.

Nuevo personaje: Julio tiene 25 años, es hermanastro de Carlos y también es su rival. Quiere quedarse con la herencia y con la disquera.

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Comments

Fenny

Fenny

No puedo dejar de pensar en tus personajes, ¡son tan reales! Espero saber más de ellos pronto.

2024-11-22

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