FERNANDO: (sonríe) Qué bueno que nos toca en la misma habitación, así podré protegerte.
ISMAR: (susurro) O tal vez sea lo contrario.
FERNANDO: (sorprendido) ¿Tú dudas de mis habilidades?
ISMAR: (sonríe) No es que dude, solo que cuando te veo, te ves muy delgado. (pensando) Con quien crees que tratas, yo he matado más de lo que tú puedes pensar.
FERNANDO: (sonríe) Ya que dudas, te mostraré que no miento.
ISMAR: ¿Y cómo? (alza su ceja derecha)
FERNANDO se desabrocha la camisa poco a poco y se acerca a ISMAR, poniéndole las manos en los hombros.
ISMAR: (nerviosa) ¿Qué haces?
FERNANDO: (con una voz gruesa) Para que compruebes si puedo protegerte, y otra cosa, ¿te molesta dormir en compañía?
ISMAR: (suspira) No, por qué.
FERNANDO: Porque quiero dormir contigo.
ISMAR: (sonríe) Ven. (mientras toca la cama)
FERNANDO: (nervioso) ¿Estás segura?
ISMAR: (sarcástica) No, no estoy segura, solo te aparto la cama para imaginarte.
FERNANDO: (sonríe) Está bien. (se acuesta en su regazo)
ISMAR acariciaba la cabeza de FERNANDO cuando él le preguntó a ISMAR por sus padres; ella, al escuchar esa pregunta, se quedó paralizada mientras lágrimas recorrían su rostro.
FERNANDO: (preocupado) ¿Estás bien?
ISMAR: No quiero escuchar esa pregunta de nuevo. (secando su rostro)
FERNANDO: Está bien.
Esa noche, ISMAR solo soñaba con sus padres y su corazón estaba inquieto, pero no era para peor, ya que un paciente que solo apacigua su enfermedad y no la cura por completo es posible que cualquier cosa la haga recaer.
A la medianoche, ISMAR se levantó, pero no como era ella habitualmente, sino con una personalidad diferente; su rostro era tan frío como el hielo, y en ese momento despertó FERNANDO.
FERNANDO: ISMAR, ¿qué te sucede?
Ella se soltó de la mano de FERNANDO y siguió su camino; en ese momento, FERNANDO vio que ISMAR no reaccionaba y decidió llamarla, pero después ISMAR empezó a gritar y insultar a muchas personas que ni siquiera eran visibles.
FERNANDO: (abrazando a ISMAR) Está bien, ya pasó; nada de lo que ves pasó.
ISMAR: (grita) ¡Mamá, papá! Estoy aquí; su hija está siendo intimidada; ustedes, aléjense, los mataré, y juro que no tendré piedad.
Las personas gritaban: "¡Pecadora! ¿Qué derecho tienes de vivir en esta tierra? Tú fuiste la desgracia de tus padres; tú fuiste la que mató y dañó a muchas personas; eres un lobo, malvado desde tu nacimiento."
ISMAR: (sonríe a carcajadas) Yo, malvada, no lo creo; ustedes, que se llaman justos, son los injustos y los pecadores sin redención.
FERNANDO abrazó a ISMAR fuertemente hasta verla calmada; no le importó cuánto ella lo golpeó o lo arañó; solo la mantuvo abrazada hasta verla tranquila.
FERNANDO: (pensando) ¿Por qué nunca me cuentas nada? ¿Qué es lo que tanto ocultas?
ISMAR: (agarra a FERNANDO) No me sueltes.
FERNANDO: Está bien, no lo haré. (sonríe)
Al otro día, ISMAR se levantó muy temprano para encontrarse con su espía, y FERNANDO se fue a investigar en secreto.
ISMAR: (con una fría expresión) Dime cuál es su propósito.
Espía: (sonríe) Señora, parece que ellos quieren que usted muera porque usted representa un gran peligro para ellos.
ISMAR: (sonríe) Esto ya no me impresiona; yo aprendí que el ser humano es vicioso con los demás.
Espía: ¿Señora, qué hará?
ISMAR: (sonríe) Ya me cansé de tener piedad; para mañana no quiero tener piedad.
Espía: Señora, pero su plan inicial no era derribar y sembrar discordia; por eso ingresó aquí.
ISMAR: (sonríe) Yo soy una persona subjetiva porque nunca tengo un solo pensamiento, y he decidido no tener más piedad, así como ellos no tuvieron conmigo.
El espía, asustado, le dijo: Señora, espere un poco más, por favor.
ISMAR: (con una fría expresión) ¿Quién eres tú para impedir que yo haga lo que desee?
Espía: Perdón, mi señora, pero espere que rescatemos a mis compañeros y recuerde que no podemos ofender a los policías aún.
ISMAR: (sonríe a carcajadas) Lo de tus compañeros lo acepto, pero a esos policías podría matar a mil de ellos y nadie podrá detenerme. Te doy una semana.
FERNANDO estaba en el estudio revisando, pero de pronto escuchó a alguien hablar y se escondió; mientras estaba escondido, escuchó a un hombre hablar de los policías y cuál era su objetivo, aunque era una información muy valiosa, no descubrió quién era el cabecilla.
Mientras ISMAR platica con esa extraña persona:
Persona misteriosa: ¿Qué es lo que quieres?
ISMAR: (con una expresión muy seria) Quiero el nombre, familia, amante, qué días frecuenta; lo quiero todo. Quiero acabar con él y no estoy dispuesta a esperar tanto tiempo por él.
Persona misteriosa: (sonríe) ¿Qué impaciente eres? Pero tranquila, en menos de dos días podrás saber todo.
ISMAR: (decidida) Lo quiero para mañana y prepara todo porque le haré saber con quién se metió.
Persona misteriosa: (sonríe) Me encanta tu sed de muerte, de sangre; es implacable. Pero decidí.
ISMAR: (sonríe) A ti no te importa cómo me siento; tú solo me ves como tu ficha.
Persona misteriosa: Y así no me ves tú a mí.
ISMAR: (sonríe) Dejalo, total yo también te tengo en el mismo sentido.
Persona misteriosa: Te irás a ver con él. (sonríe)
ISMAR: (con una expresión fría) Sí, y espero que no interfieras.
FERNANDO estaba en un encuentro secreto.
FERNANDO: Su objetivo es empezar una disputa, pero no sé con quién.
Él compañero de FERNANDO le responde que investigarían esa información.
FERNANDO: (suspiro) Voy a encontrarme con ella.
FERNANDO se dirige al dormitorio y, cuando entra, ve a ISMAR desnuda; ISMAR, en ese momento, se sintió avergonzada.
FERNANDO: (sonríe) Señorita, ¿por qué sus mejillas están rojas si ya vi hasta el último lunar de su cuerpo?
ISMAR: (piensa) Porque me siento avergonzada si ya lo he visto desnudo. (habla) ¿Usted cree que es la forma correcta de entrar al dormitorio de una chica?
FERNANDO: (sonríe) Hagamos que usted sea el nervio y yo el bullying, y juguemos un rato.
ISMAR: (nerviosa) ¿Usted cree que le tengo miedo?
FERNANDO: (sonríe) Entonces, ¿jugamos a tocar?
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