Daniela llega a mi casa con provisiones que parecen para un ejército.
- Amiga, creo que exageraste.
- Para nada, es una noche de chicas y vamos a disfrutarla.
Nos acomodamos en la sala de estar, servimos dos copas de vino y los aperitivos en un platón.
- Eres increíble, te envié mensaje por la tarde y mira hasta que hora te dignaste a contestar.
- Sabes que los fines de semana son una locura.
- Espero que te decidas de una buena vez a contratar más personal. Tu negocio ya está establecido, las chicas son de tu entera confianza y necesitas tiempo para ti.
- Lo sé y ya Karla se está encargando.
Daniela comienza a recibir mensajes y de pronto se levanta a hacer una llamada.
Por lo que puedo escuchar habla con Antonio y de la nada lo cita en mi casa. Al terminar la llamada se dirige a mí.
- Espero que no te moleste, pero surgió un problema con un cliente importante y Antonio debe traerme unos documentos que necesito revisar.
- No te preocupes, yo puedo subir a mi habitación y así ustedes trabajan sin interrupciones.
- ¡No!- responde alterada- digo, no es necesario. Será rápido.
- Está bien, solo lo decía para que pudieran analizar mejor los documentos.
Me sorprende la rapidez con la que llega su colega. Me dirijo a la puerta a abrir.
- Buenas noches, Johanna. Una disculpa por venir a interrumpir.
- Hola, Antonio. No te preocupes, adelante.
Antes de que pueda retroceder para darle el paso me sorprende dejando un beso en mi mejilla. El aroma de su colonia inunda mis fosas nasales y me descoloca por completo.
Titubeante, retrocedo y lo dejo pasar. Lo guio hasta la sala de estar en donde Dani nos espera.
- Antonio, dame los documentos.
- Claro, Dani. Aquí tienes.
Le extiende una carpeta bastante voluminosa.
- Necesito leer esto con calma, ¿te molesta si me voy al comedor amiga?
- Para nada, aquí los espero.
- Antonio se queda contigo, necesito leer esto sin interrupciones.
- Ok, adelante.
Me pone nerviosa quedarme con él a solas.
- Toma asiento por favor- le pido indicando uno de los sofás.
- Gracias, de verdad lamento haber venido a incomodarlas.
- Trabajo es trabajo, ¿gustas algo de beber?
- Una copa de vino está perfecto.
Voy a ka cocina por otra copa y sirvo el vino, dejo la copa en la mesa delante de él.
- Tienes una casa muy acogedora.
- Gracias.
Un silencio incómodo se instala entre nosotros. Cuando decido comenzar la conversación él parece haber pensado lo mismo y hablamos al mismo tiempo.
- Disculpa, tú primero- me dice.
- ¿Qué opinas de la ciudad? ¿Te gusta?
- Sí, es una bella ciudad. Había venido en otras ocasiones y siempre me pareció un lugar muy bonito.
- ¿Tu apellido de dónde proviene?
- Es italiano, mi padre lo es y mi madre es argentina.
- Wow, debe de ser una historia interesante la de tus padres.
- Fue básicamente amor a primera vista durante las vacaciones de mi padre en Argentina.
- Debe de ser lindo enamorarte a primera vista y que tu historia de amor sea para toda la vida- menciono con melancolía.
- Sí, gracias a ellos mi concepto del amor está muy alto.
- Eres joven, ya llegará el amor de tu vida.
- Ya tengo 32 años, a punto de cumplir 33. No quiero llegar a los 40 soltero.
- Seguramente encontraras a la mujer indicada antes, debe de haber muchas interesadas en ti.
- Lo dices como si tuviera una fila de mujeres esperando- responde divertido.
- ¿Y me vas a decir que estoy equivocada?
- Por supuesto, además no se trata de que ellas estén interesadas en mí sino que yo este interesado en alguna de ellas y hasta el momento solo hay una mujer que ha llamado mi atención y por lo que he visto yo no he llamado la de ella.
No sé qué responder a eso, desvío mi mirada e intento elaborar en mi mente una respuesta apropiada que no llega.
- Creo que es suficiente charla sobre mí, mejor cuéntame por qué una mujer tan hermosa cómo tú está soltera.
- Técnicamente estoy casada.
- Tú lo has dicho "técnicamente"- hace especial énfasis en esa última palabra.
- Estoy separada hace algunos años y no hemos concretado el divorcio. Jamás tendría una relación siendo u a mujer casada, además primero debía sanar.
- Lo entiendo, es importante tener una estabilidad emocional.
- Así es y se convirtió en lo más importante para mí.
- ¿Puedo hacerte una pregunta muy personal?
- Umm- Dudo por un momento- Hazla, espero no arrepentirme.
- Eres libre de contestar o no. ¿Aún amas a tu esposo?
- Wow, esa sí es una pregunta muy personal.
- Si no quieres responder, no hay problema. Comprendo que apenas nos conocemos.
Por algún motivo me animo a responder.
- Ya no lo amo, siempre le tendré cariño. Es el padre de mis hijos y aunque nuestro matrimonio no funcionó pasamos buenos momentos juntos.
- Siempre tendrán un lazo muy importante que son sus hijos.
- Así es.
- ¿Y has considerado tener otra relación cuando finalices tu divorcio?
- Basta de preguntas personales. Iré a ver como va Daniela.
Me levanto del sofá lo más rápido posible y me dirijo al comedor. Mi amiga no se percata de mi presencia y me doy cuenta de que está muy entretenida en el celular y la carpeta permanece cerrada sobre la mesa.
- ¡Carajo, Daniela!
Pega un brinco al escuchar mi reclamo y voltea de inmediato.
- Antes de que me reclames, déjame explicarte.
- ¿Explicarme qué? Ya lo entendí todo. Esto no fue más que una excusa para traer a Antonio y dejarme a solas con él.
- Algo así- admite avergonzada.
- ¿Por qué?- cuestiono agobiada.
- Muy simple, tú le gustas y él te gusta a ti. Es tiempo de que des vuelta a la página y la verdad no quiero que por ningún motivo regreses con Enrique.
- Nunca he entendido por qué lo odias tanto.
- No lo odio, sencillamente no creo que sea el hombre adecuado para ti. Nunca lo fue. Te casaste porque estabas embarazada y creíste estar enamorada.
- Ahora resulta que tú sabes mejor que yo los motivos y los sentimientos que tenía cuando me casé.
- En el fondo sabes que tengo razón. Enrique quiere manipularte y no quiero volver a verte mal.
- Mi depresión no fue causada por mi matrimonio.
- Lo sé, pero no puedes negar que ya no eras feliz y eso llevaba mucho tiempo sucediendo.
- ¡Odio que me conozcas tan bien!
- Te voy a preguntar algo y quiero que me respondas con total honestidad.
- Últimamente, no me gustan las preguntas.
- ¿No quieres volver a amar?
- ¿Qué pregunta es esa?
- Una muy lógica en tu situación. Mariela ya es una adolescente y pronto volará del nido, Luisito tarde o temprano también hará lo mismo. No puedes dedicar tu vida a tus hijos y al trabajo. Mereces amar y ser amada.
- Y según tú el hombre al que debo amar y que además va a amarme es Antonio.
- Yo no aseguro eso, solo pienso que debes darte la oportunidad de conocer a alguien y Antonio no está nada mal.
- Es un hombre más joven que seguramente querrá formar una familia en el futuro y yo ya no tengo edad para tener más hijos.
- Primero, estás dando por hecho cosas que desconoces. Segundo, eso tendría que decidirlo él si llegan a tener una relación. Tercero, estás cerca de cumplir 40 y no 80 años, puedes perfectamente tener más hijos.
- Es molesto que siempre tengas argumentos para discutir conmigo.
- No estamos discutiendo. De verdad quiero verte feliz. Ahora vamos a reunirnos con Antonio y pasemos una velada agradable.
Y sí pasamos una noche muy agradable, entre bromas y una buena conversación nos dieron las 2 de la mañana.
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