Nos separamos por falta de aire, y cuando la voy a tocar se aparta, me toma de la mano y me lleva hasta la habitación, me tira a la cama y ella se queda de pie enfrente mío con una mirada llena de lujuria. ¡Mierda!
*¡Quítate la ropa! \= Me ordena con voz seductora, sólo sonrío, y lo hago, me despojó de todo, me recorre con la mirada y se muerde el labio inferior.
¡¡Mierda!!, estoy duro como una roca, comienza a quitarse el abrigo; botón por botón, de una manera que me está volviendo loco y ella lo nota, porque suelta una risita.
*No seas impaciente, sexy italiano - Lo dice en tono picante y eso me pone peor, ¡¡Quiero agarrarla por el cabello y hacerla gritar hasta que se olvide de quien es!!
*Nena, no soy para nada paciente -dejo de hablar cuando se quita el abrigo el cuál cae a sus pies.
Joder, trae un vestido en maya de color rojo, que le queda a mitad de su delicioso y grande trasero. Sus pezones están completamente duros, tragó grueso cuando empieza tocarse por encima de la tela. Pone una mano en un seno mientras la otra baja a su intimidad y realiza suaves movimientos. ¡¡Mierda, estoy que estallo!! ¡¡Está mujer es un demonio que sabe como provocarme!!, me levanto y la pego a mi torso desnudo, cuando la voy a besar me tira de nuevo en la cama.
*No seas travieso, Max, aún no te he ordenado que me toques - Me regaña.
*No seas mala y dame de comer\= Le suplico.
Sube a la cama y gatea como una dulce gatita hasta posicionarse encima mío.
*No, Máx. Hoy seré yo la que voy a comer - Dice, y me besa con pasión.
La tomo por la nuca profundizando el beso, nuestras lenguas chocan con necesidad de más, se separa y baja dándome mordidas. Lame mi cuello y baja por mi pecho y abdomen hasta llegar a mi erección. Trago saliva al sentir es manos envolviéndolo con suavidad y un poco de presión. Relame sus labios y abre la boca tragando pausadamente hasta donde su garganta se lo permite.
*Oh, merda (oh, mierda).
Su profunda y estrecha garganta me recibe tan bien, que no creo durar lo suficiente. Sus labios me sostienen de una manera casi matadora. Tomo su cabello entre mi mano y doy empujón tras empujón en su dulce boquita. Las lágrimas brillan en su hermoso rostro. Ella es mi dulce paraíso en el infierno.
- Guardami, (mírame) - ordeno y nuestras miradas se cruzan.
Sus lágrimas caen una tras otra, y esa mirada tan tierna solo me invita a seguro acabándola hasta que suplique por más. Me ve con pasión, con deseo y está conexión va más allá del sexo. Estoy jodido. Ella sigue haciendo su magnífico trabajo hasta que me corro en lo más profundo de su garganta, obligándola a tragar todo sin derramar ni una gota, al sacarlo, lame sus labios con sensualidad.
*Mmmmm, dulce italiano\= Dice con la voz agitada
*Ahora me toca comer a mí - digo, pero ella me detiene.
*No. Max. Comerás otro día, hoy sólo yo puedo comer, ¿entiendes? - susurra y no puedo evitar ponerme duro de inmediato.
*Ven acá - ordenó y sube encima mío.
Nos quedamos viendo fijamente, como queriendo saber más de lo que pasa entre nosotros. Nos besamos, es un beso suave pero lleno de pasión, abre las piernas y coloca mi miembro en su entrada, está tan caliente y mojada. Sus movimientos de cadera son una danza en perfecta sincronía. La tomo de la cintura y hundo mis uñas en su piel, al tiempo que le ayudo a tomar un buen ritmo. Estrujo su cadera y la azoto fuertemente, arrancándole un fuerte grito.
*Eso es por no dejarme comer - jadeo.
*Estas castigado. Mmmmm, por dejarme una semana sin comida, ah \=Dice entre gemidos finos, que son sonidos de goce para mí.
*Te prometo que nunca más te dejaré sin tu comida, nena, Ah\= Me sincero.
Recuesta su cuerpo en el mío y nuestras bocas chocan con brusquedad mientras sigo dando estocadas fuertes, me encanta cuando pierde la cordura y me monta queriendo tomar todo de mí. Sigo dándole fuerte y preciso mientras ella se retuerce, tragándome con fuerza. Su interior me aprieta y deduzco, que ya está a punto, sus paredes no me quieren soltar por nada del mundo. Estocada tras estocada llega a su orgasmo. No puedo resistir más, esa presión que sale de ella, me lleva en pocos embistes al mío. Agarro su cintura fuertemente para que me reciba por completo. Cae en mi pecho mientras nuestras respiraciones están agitadas. Sus rizos caen en su cara, se levanta y se tumba a mi lado.
No decimos nada, cada uno está metido en sus pensamientos, ha nacido un nuevo sentimiento entre nosotros, ¿o es que estoy confundiendo las cosas? Sacudo la cabeza y la abrazó por la cintura. Mientras vuelvo a besarla, la pego más a mí, para que sienta lo que me provoca tan sólo con darle un beso y ríe en mis labios. Me subo encima de ella. Ya me perdí en el aroma de su piel.
- Te deseo cada maldito segundo, Maritza Beckett - me separo un poco para ver su reacción. Sus ojos grises brillan de una manera tan diferente, a como la conocí, se muerde el labio y la vuelvo a penetrar sin apartar mis ojos de los de ella. Algo cambió, esto es más que seguro. Ya no es solo sexo.
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Comments
Beda Lourdes
.muy cierto pero se quedarán con las ganas por qué de este plato no comerán ni a balazos ❤️❤️💯
2025-03-10
0
🇻🇪🌹❤️🔥Yoleida🔥❤️🇻🇪🤩😍
es que se están enamorando ambos
2024-10-02
1
Carolina Ramírez ramirez
es más
2024-06-13
1