Salvar a la anciana Mariusa, costó mucho. Noches sin dormir vigilando su sueño. Todo tipo de empastes para extraer el veneno y curar la herida en la pierna de la anciana. Y todos esperaban confiados en ella. Era la primera vez que Sol Lisbeth sentía la presión que trae el conocimiento sobre cuestiones de salud y el peso de ser la líder de una tribu que no estaba junto a ella solo por el trabajo, el trozo de tierra y la comida que la naturaleza le brindaba. Estaban junto a ella porque la amaban y confiaban en sus acciones y palabras.
– ¿Madre Mariusa,como te sientes hoy?--
– Mejor hija mía. Has trabajado demasiado con esta pobre vieja.--
– Nada es demasiado para ti y para el maestro.Ustedes son nuestro tesoro, son los líderes de nuestra gente–
– Tú lo eres Sol Lisbeth de Alubia. Tú eres nuestra reina y nuestra guía.
Las palabras de su madre de leche le hicieron ver su verdadera misión para esa gente. Ella los había nucleado y eran definitivamente parte de su vida. Nunca estaría sola porque los tenía. Su padre la había desterrado pero el destino quiso que junto a esa humilde casa de piedra construyeran sus hogares los esclavos y sus familias.
Y que la sabiduría llegará con el anciano, que el conocimiento surgiera de todos y fuera atesorado.
Mariusa sanó y el invierno llegó con otras preocupaciones.
Las casas se cubrieron de madera seca para el fuego y las carnes de cabras y ovejas se ahumaron o conservaron en tinajas de grasa de puerco. Los huertos se llenaron de verduras de estación. La comida fuerte del día los reunía. El anciano enseñaba a los niños a leer como le había enseñado a ella y a su hermana de leche. La panza de su amiga ya estaba grande y Rumi y Martina habían armado su choza juntos.
Fue cuando vino la época de la niebla y ese año la niebla era más fuerte que nunca. Salía del mar y se extendía en la plantación y en las casas.
– Está niebla no es buena – decía el maestro.
Enfermaba a los niños y hacia doler los huesos de los mayores.
Además dejaba en el ambiente algo siniestro y oscuro que aún no se revelaba.
Tiririca, el perro lobo de Sol, estaba siempre en alerta y por las noches cuando la luz de la luna empujaba con fuerza la niebla dejando ver las estrellas temblando en el cielo, él aullaba. Y su aullido asustaba. Cómo si el animal algo malo presagiaba.
Pero la niebla durante el día no despejaba. Era tan espesa que parecía estar cubierta de un lino meloso que te resbalaba por el rostro cuando caminaban.
Fue esa la niebla que trajo al reciente pirata Drago a encallar su barco en las piedras de la costa. Drago de Escitia, había abandonado su reino con su pequeña hermana decidido a buscar por sí mismo las especias que eran famosas en su corte. Era hora que demuestre a su padre su capacidad para tomar decisiones en favor de su reino.
– Te perderás en el mar. Tú y esa inútil niña —dijo su padre. ¿Cuando por Dios has navegado mar abierto Alen de Escitia?--
– Iré y regresaré con salud yo y mí hermana. Y conseguiré las especias y mucho oro de nuestros enemigos–
Y así fue buena parte del viaje. La Niña tenía su recámara y era cuidada con fervor por una de sus amantes.
Los días se transformaron en semanas y las peleas con corsarios de mares trajeron triunfo y oro a su tripulación. Pero entonces vino la niebla y la niña enfermó con tos y mucha fiebre.
El barco pirata, manejado por el maestro navegante Morris, enfiló según la brújula hacia el puerto de Nuria.
Pero la tempestad de una noche y la niebla tan espesa que no dejaba a nadie ver nada, lo empujaron a la orilla de la playa donde su carabela encalló junto a las rocas.
La tripulación trató de empujar la nave con grandes palos para volverla al mar, pero las olas o el destino hicieron que toda la tropa de Drago de Escitia encallara en la playa perdida.
No sabían dónde diablos estaban y allí mismo en la arena armaron su campamento. Era necesario esperar el día,
Drago trató de cubrir con trapos secos a su hermana enferma. La tripulación bajo sus armas y buscaron lugares en el arenal para caer rendidos.
Apenas los míseros rayos del sol, intentaban atravesar la espesa niebla, Drago sintió que le arrebataban a su hermana de sus brazos y despertó de golpe.
Estaba rodeado de negros con azadas y hoces de labranza. Una mujer rubia con un lobo a su lado, tenía a su hermanita, apretada contra su pecho y con un cuchillo cerca de su garganta.
– ¡Pirata. Junta a tu gente y vete de aquí, por dónde has venido si no quieres que tu hija muera.! – gritó la maldita. Su dialecto tenía palabras escitias y algunas griegas o latinas.
– Déjala maldita bruja. ¡Atentos todos.Somos atacados!-- gritó a su gente que ya se levantaba asustada.
Era hora de luchar por la vida de su hermana y su gente ante estos extraños seres que le rodeaban. No tenían escudos ni armas. Solo herramientas de granja. Podrían con ellos, pero la bruja rubia mataría a su hermana. Eso era un hecho. La navaja estaba junto a la garganta de la pequeña que lloraba.
–¿ Qué hacen acá? ¿Qué desean mis tierras?-- gritó otra vez la joven,que parecía ser la líder de los negros salvajes.
– La niebla nos arrojó a la costa y el barco encalló.-- dijo el capitán Morris. Íbamos a Nuria.
– Están en Alubia. Este es mí reino y aquí no pueden pasar o su hija muere.-- dijo Sol Lisbeth.
La niña que temblaba junto a su cuerpo cerró sus ojos y se desmayó en sus brazos.
– ¡No mates a mí hermana! ¡Tengo oro para dar a tus salvajes!
– Puedo curarla. Pero se irán ya mismo– volvió a hablar la joven– y comenzó a caminar hacia la niebla.
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Updated 42 Episodes
Comments
Olga Ortiz
creo que este es el que la va ayudar a recuperar el reino
2024-08-27
0
Yazmin Gómez
y Draco llegó a su destino 😻😻😻
2024-06-13
2
esterlaveglia
a ver quién es más fuerte de los dos 😵💫🥴🤷♀️
2024-05-07
2