Isabella bajo al comedor de la posada dispuesta a cenar y esperar al dichoso príncipe, así que ordenó una mesa para dos, cuando la hora de cenar llegó, la campanilla del lugar sonó avisando de la llegada de alguien.
Isabella volteó y lo vio, Draven entraba al lugar, y las mujeres de inmediato se le quedaron viendo, era obvio que el príncipe tenía cierto encantó. Las mujeres murmuraban, mientras, Draven se dirigía hacia la mesa donde se encontraba Isabella.
En la mesa, Isabella esperaba un poco ansiosa y curiosa las palabras de Draven. Quien la miraba con espectácion, Isabella estaba un poco alterada por la mirada penetrante, sentía que Draven con solo mirarla podía leerla por completo, había algo en el que la tenía intrigada. Este, sin rodeos, rompió el silencio tenso.
— Isabella, no hay necesidad de ocultar la verdad. Sé que mentiste al emperador acerca de tu supuesto paseo. —
Isabella, sorprendida, titubeó antes de responder.
— No sé de qué hablas.
— No puedes mentirme, sé reconocer cuando alguien miente, no estás aquí para comprar telas y joyas, no soy tan estúpido como mi padre.
— ¿De verdad crees conocer la verdad? Dime, ¿por qué no delatarme? Si como tú dices, yo miento, pero tú, ¿por qué no dijiste nada?
Draven sonrió, Isabella era astuta con las palabras, pero eso el ya lo sabía, lo supo desde el momento en que la conoció.
— Porque no es de mi interés, mi padre ya está muy viejo, y además es el emperador debe hacerse responsable de a quienes le creen.
Isabella lo miro intrigada, quizás ser el sexto príncipe no era tan divertido como ella creyó.
— Bien, puede que no vine para eso, pero te puedo asegurar que no vine como espía, vine por otros asuntos que no pienso contarte.
— Lo se, viniste por ese monstruo de la montaña.
Isabella lo miro con sus ojos muy abiertos, ¿cómo se había enterado de eso?. Por su parte Draven solo tomo su tasa de te y bebió un trago de lo más tranquilo. Ese día que Isabela rescato a Flint, Draven venía de una incursión cuando vio pasar a Isabella, su ruta era esa cueva a la que todos temian. Luego de llevar noticias de su trabajo al emperador, Draven volvió al bosque donde noto la gran explosión que había ocurrido, además de que el ruido y la energía que normalmente se sentía en el lugar, en ese momento estaba ausente, el recordo a la joven que había visto antes, y cuando la volvió a ver en el palacio supo que ella tenía a ese demonio.
—¿Cómo lo supiste? ¿Acaso alguien te lo dijo?
Draven, con una mirada firme, reveló su conocimiento.
— No necesito chismes para conocer la verdad. ¿Por qué mentir? ¿Qué estás tramando?
Isabella, consciente de que sus acciones estaban al descubierto, buscó las palabras correctas.
— No tramo nada, solo vine a buscar algo que me fue concedido eso es todo, no tengo por qué darte mayores explicaciones, y si vas con el chisme al emperador tampoco me importa, pues de ser necesario me defenderé con todo lo que tengo.
— Vaya, eres una fiera. Además de venir a estas tierras y mentir, nos amenazas. De verdad tienes agallas, me gusta.
Draven, estaba encantado con la Isabella que había visto hasta el momento, vio una convicción en ella, además de su carácter y supo que ella sería capaz de lo que fuera con tal de conseguir lo que quisiera, eso le atrajo más. Draven cruzó los brazos, mostrando determinación.
— La verdad siempre sale a la luz, Isabella. Y tarde o temprano, deberas revelar cada uno de tus movimientos.
— Eso lo tengo claro, pero solo será cuando yo lo desee, mientras seguiré con mis planes.
— Eres bastante confiada, me gusta mucho eso.
— ¿Que pensaste? Que me asustaría por el echo de que sabes que menti, pues no, me da igual, pero tengo curiosidad, ¿Cómo lo supiste? ¿Por tu magia?.
— No, fue algo más lo que permitió descubrir tus mentiras, pero como tú, yo también tengo mis secretos, así que tendrás que quedarte con la duda.
Isabella, solo sonríe ante la respuesta del chico, se dió cuenta de que esté príncipe no era tonto y también que era de tener cuidado, no sabe cuánto sabe el, puede que no solo sepa lo del dragón, aunque por el momento lo mantendrá en constante vigilancia.
Ambos terminan la cena y quedan de verse en la mañana para partir hacia Astaroth, Isabella estaba en su habitación, se levantó con una copa en la mano y saliendo al balcón de la habitación miro hacia el horizonte, tomando un trago de su copa, luego levanta y dice.
— Salud, porque al fin estoy lista para enfrentar al mismísimo demonio, no voy a morir pateticamente en mi novela, yo voy a vivir así tenga que acabar con todos a mi paso. —
En el palacio de ling cheng, un Draven tomado se encontraba tirado al lado de su cama, y con todas sus fuerzas juró vengarse de todos los que dañaron a su pequeña hermana, y en el silencio de esa habitación juro no descansar hasta que esos dos no murieran en sus manos.
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Comments
Fabiola Yajure
ya me retracto de que dije que era el prota feote ese
2025-01-03
2
Vanessa Ibáñez Fernández
así que fue este principe quien la vio en la entrada del bosque ... ojalá sea este el ML
2024-05-16
6
Kaori 🙃
drave que paso con tu hermano. viejo emperador descarado y viejo Verde
2024-03-03
1