Laniia, al escuchar las palabras del emperador, solo puede empezar a llorar mientras se levanta desde donde se encontraba antes para salir de manera apresurada en dirección hacia nuestro esposo.
^^^--"¡Oh, amado! Pasó algo muy horrible, fue espantoso", --^^^
decía ella mientras era recibida por los brazos del emperador y ella no hacía más que llorar y llorar cada vez más de manera lamentable.
^^^--"Tranquila mujer, más bien ¿por qué no te calmas un poco y tratas de contarme todo lo que aquí ha pasado?", --^^^
decía él mientras le da palmaditas suaves en su espalda y toma su cabeza para apoyarla en su hombro, dándole consuelo.
...Pensamiento...
...Tal parece que se les olvidó que en esta habitación hay una mujer desmayada....
^^^--"Esposo, la Emperatriz nos mandó a llamar y nos hizo saber que debíamos venir el día de hoy a tomar el té y bocadillos con ella.^^^
^^^Pues supuestamente ella dijo que tenía la intención de que nos conociéramos un poco mejor, pero todo era una completa mentira"--^^^
decía Laniia mientras estallaba en más llantos.
A sus palabras dichas, el emperador solo mira en mi dirección y si las miradas mataran, yo hace tiempo estaría completamente muerta, sepultada e incluso olvidada.
^^^-'"¿Qué quieres decir, mi querida Laniia?"--^^^
^^^"Pues eso, majestad, su majestad Emperatriz quiso envenenarnos a todas, pero solo lo logró con la concubina Sumi, la cual después de probarlo fue atacada por una tos hasta escupir sangre de su boca hasta caer completamente desmayada."^^^
Todo esto lo decía mientras continuaba llorando. Era increíble la cantidad de lágrimas que podían salir de sus ojos.
^^^--"Puede ser que ahora ya sea demasiado tarde para nuestra hermana Sumi"--^^^
decía élla entre más y más llanto y señalando hasta donde Sumi yacía desvanecida en mis brazos.
Luego, varias palabras, muchos gritos y llantos, todos por parte de Laniia. Las puertas de la habitación son nuevamente abiertas y por ellas pasan el doctor y varias personas más, lo que vendrían siendo sus ayudantes...
Estos, al verme donde estoy en el piso, corren hacia mi dirección. Pero yo, con un pequeño movimiento de mi cabeza, les señalo dónde es que es en verdad requerida su ayuda.
El doctor, al parecer, no se había percatado de que Sumi se encontraba desmayada y mucha fue su impresión al verla, ya que ella estaba completamente morada y nosotros, por estar prestando atención a las palabras de Laniia, no nos percatamos de que incluso Sumi había dejado de respirar.
El emperador se acerca hasta donde estamos nosotros, el doctor, una desmayada Sumi y yo.
^^^"Doctor, revísela y díganos qué fue lo que pasó"'-^^^
decía el emperador de manera imponente con sus palabras frías y carentes de algún sentimiento. Simplemente eran palabras vacías sin fundamento.
El doctor tardó tanto en venir y prestar su ayuda que lo único que pudo hacer fue confirmar la muerte de Sumi.
...--Lo siento, majestad, por cómo se encuentra la concubina Sumi. Por su rostro y su boca, cambió de color. Sus ojos completamente negros y sus uñas totalmente negras serían un hecho que confirmaría que la concubina Sumi fue envenenada. Tal parece que aquel veneno era muy fuerte, le dieron una dosis más alta a la que normalmente se utilizaría para acabar con la vida de alguien, en este caso, la de ella. Lo curioso es que efectivamente lo lograron... ella está muerta....
Las mujeres a mi alrededor, al escuchar las palabras del doctor, todas no podíamos evitar soltar un fuerte suspiro de angustia, acompañado de mucho miedo y temor. Luego de un rato, todas ellas dejaban su vista sobre mí, me miraban y señalaban con sus rostros llenos de horror y cargados de acusación.
^^^--Fue la Emperatriz, ella fue. Incluso Sumi lo dijo antes de morir ---^^^
Decía Ría en susurros para que según ella nadie la escuchara, pero era más que obvio que lo dijo tan claro para que todos alcanzáramos a escuchar y nadie tuviera duda de lo que ella había dicho.
Yo solo las miraba a cada una de ellas porque no podía creer que ellas pudieran creer que yo sería capaz de cometer tal aberración como lo es quitarle la vida a alguien.
^^^--¿Es eso cierto?--^^^
pregunta el emperador, ya molesto con esta situación. No es porque le afectara la muerte de Sumi, sino porque simplemente él no quería estar en esta habitación, sobre todo si yo estoy en su mismo espacio.
--Esposo... eso no es verdad... que yo las invité a tomar el té conmigo, pero yo nunca sería capaz de atentar contra la vida de nadie y mucho menos de una de tus esposas... en mí no está ese tipo de maldad... esposo, tú me conoces... yo sería incapaz--
le digo entre súplicas y con un poco de temor, pues para nadie es un secreto que para el emperador yo no fui, no soy y nunca seré su persona favorita.
^^^--Es más que obvio que hoy una de las concubinas murió bajo tus dominios, razón por la cual serás castigada--^^^
decía el emperador con odio hacia mí.
^^^--Levanten el cuerpo de la concubina y entiérrenla. Denle un aviso a sus familiares y también denles a sus padres una compensación. El dinero saldrá de las arcas personales de la Emperatriz. En cuanto a ella...--^^^
el emperador corta sus palabras causando un poco más de angustia en mi corazón.
Luego de unos segundos voltea en una dirección y luego llama a los soldados que se encontraban con él cuando llegó.
^^^--Ustedes, vengan aquí. Tomen a la Emperatriz y denle 50 azotes como castigo, para que esto quede como aprendizaje y piense un poco mejor antes de siquiera intentar agredir o, en este caso, asesinar a alguien más.^^^
^^^Que tenga presente que no la mando a la horca solo por ser la Emperatriz, porque atentar contra la vida de alguna de mis concubinas sería traición--.^^^
Mientras yo era tomada bruscamente por los soldados de mi esposo, puedo ver perfectamente cómo cuatro chicas frente a mí estaban muy sonrientes, sobre todo Laniia, mientras que a mí solo se escuchaban los gritos de súplica y temor porque otra vez volverían a golpearme.
--Esposo, por favor, yo no sería capaz. Esposo, por favor, por favor, esposo, otra vez no. Por favor, yo no sería capaz de tal acto--.
Él no me escuchaba, mis palabras caían en oídos sordos mientras él solo sale de la habitación acompañado de Laniia y las demás concubinas, e incluso el doctor y los ayudantes salen junto a él, dejándome completamente sola con el cuerpo de Sumi tirado en la habitación y a merced de varios soldados que serán los encargados de impartir mi castigo.
No puedo evitar que mi cuerpo sienta escalofríos por saber lo que vendrá.
--No, emperador... Yo no fui... EMPERADOR... EMPERADOR...--
No importaron cuántas veces lloré o supliqué e incluso grité hasta perder mi voz. Dije una y otra vez que yo no sería capaz de tal acto, pero nada ayudó.
Incluso creo que mis gritos nunca ayudarán en nada y es por eso que terminé arrastrada y con mi espalda descubierta mientras sentía cómo el primer impacto de la pala de madera hacía contacto con mi espalda.
El castigo para mí fue llevado a cabo en una sala desolada y sombría.
Yo fui atada a un poste de madera alta, con mi espalda expuesta y vulnerable. El soldado que sería mi verdugo, estaba completamente vestido de negro, levantó la pala de madera con destreza y precisión.
¿Por qué no el látigo? ¿Por qué no el látigo? ¿Por qué tenía que ser tal artefacto el que escogieron para causarme tanto dolor?
Pues fácil... dicha arma era capaz de desgarrar más la piel al ser un artefacto contundente... Y el emperador al mandar tal castigo, además de según él imponer el orden, solo buscaba que yo saliera lo más lastimada posible y tal vez mis heridas se infecten para que yo así muriera y él por fin se deshiciera de mí.
Con cada golpe dado, el sonido de la pala cortando el aire se mezclaba con los gritos ahogados que salían de mi boca. Cada azote dejaba marcas rojas y ardientes en mi delicada y blanca piel, recordándome así el precio de mi supuesta traición por haber matado a una concubina.
A medida que los azotes continuaban, por más que luchaba por contener el dolor y mantener mi dignidad y fuerza, sentía que se me escapaban con cada nuevo ataque... hasta que en un momento ya no pude ver nada más.
Los golpes solo me producían más dolores y escalofríos recorrían mi cuerpo por querer aguantar tal dolor. No sabía hasta qué momento fue que me desmayé, pero a ellos no les importó. 50 azotes tenían que darme aún si yo me encontraba desmayada o inconsciente.
50 azotes ellos me dieron, cumpliendo por completo la orden impuesta por el emperador.
En un lugar un poco apartado de aquella habitación, ocultando la presencia de aquella persona... pero que tenía una vista muy clara de lo que le pasaba a la Emperatriz.
Se encontraba la concubina Laniia, observando con una sonrisa maliciosa en su rostro mientras la Emperatriz era azotada.
Sus ojos brillaban con satisfacción al ver el sufrimiento de su rival, encontrando placer en cada grito y cada marca dejada por la pala de madera, pues fue ella quien de manera muy sutil había sugerido al emperador que escogiera tal artefacto.
Su actitud despiadada revelaba un oscuro goce por presenciar el castigo infligido a la Emperatriz, alimentando así su deseo de placer, venganza y su sed de poder.
De tan solo recordar tal dolor, todo mi cuerpo se estremece. Prefiero dejar de recordar ese tormento.
...Fin del flashback....
...¿Cómo va la historia hasta ahora? Espero que les guste... besos y feliz día, tarde o noche......
...Gracias por tomarse el tiempo de leer esta y mis otras historias....
...🥰🥰🥰🥰...
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Comments
Sandra Garnica
Esas malditas concubinas y el Hp del desgraciado del emperador no saben lo que perdieron y al demonio que hicieron traer para vengar a la inocente Emperatriz 😭, pero les llego su hora y Akira les va hacer pagar el triple o más de lo que la prota sufrio😡😡😡
2024-12-11
1
Cruz Mejia
Con tal castigo como iba durar la emperatriz viva pero fue así ya que se dejó morir por no ser querida por el desgraciado infeliz esposo 🤬🤬y buscó una alma capaz de vengarse y hacer lo que ella no pudo 😢
2024-08-06
7
Cruz Mejia
Ella no tiene familia que la apoye o es de las que nunca dice nada 😔
2024-08-06
3