Testamento

—Buenos días. Soy el testador a cargo de los bienes inmuebles de la Sra. Annie Wilson. Lamentablemente, hoy vengo aquí para ser la voz de los deseos de ella. ¿Están todos los llamados presentes? — preguntó.

—Sí. Estamos todos.

—Perfecto. Primero que nada, este documento está firmado y sellado por la notaría gubernamental, lo que, quiere decir, que es totalmente legal — abrió una carpeta de color blanca —. La Sra. Wilson, como única dueña y en facultad de todos sus derechos, ha dejado por escrito que: Miguel Wilson, Rodrigo Wilson, Margareth Wilson y Jane Wilson, sean quienes administren, en partes iguales, cada uno de los bienes materiales que ha dejado por escrito — sentí la mirada de mi madre quemarme la piel —, entre ellos está; la productora Wikis, la casa de campo y un establecimiento comercial. Aparte, ha dejado un apartamento para Jane Wilson en Chicago, además de una suma considerable de dinero. Una vez...

—Objeción. Ella no puede quedarse con lo que les pertenece a mis hijos — no me sorprendió su reacción, es más, la esperaba.

—Lo siento, señora. Estoy leyendo el testamento que dejó en vida la Sra. Wilson. Otra cosa, yo no soy un juez, como para que se oponga a lo que está plasmado en el documento. Ahora bien, si alguna de las partes no está de acuerdo, se puede llegar a una conciliación equitativa para cada uno ante la sucesión, de ser lo contrario, la herencia será repartida justamente como se encuentra aquí.

—Mamá, por favor, Jane es tu hija también. ¿Qué te pasa? — inquirió Roro, el menor de mis hermanos. Quizá y no tiene conocimiento de la verdad —. Deja que el señor haga su trabajo, además que así lo quiso la abuela. Aquí todos sabíamos lo que nana quería dejarnos a nosotros. Desde que falleció has estado actuando muy extraño.

—No opines, Rodrigo. Al fin de cuentas, tu abuela ha dejado más para Jane que para cualquiera otro...

—La abuela podía disponer de su dinero como ella quisiera. ¿Qué te sorprende, mamá? Ella ya le había prometido un apartamento a Jane, incluso desde mucho antes que enfermera.

—Tu no digas nada, Miguel. Siempre te has encargado en proteger como un capullo a Jane, y mírala, no sale de uno para resultar con otro. Que no te sorprenda cuando resulte como Margareth; con un hijo y abandonada...

—¡Ya basta! — gritó Miguel —. Las respetas, a las dos. Ambas son tus hijas — Dereck apretó mi mano con fuerza, creí que caería en cualquier momento al suelo. No puedo creer que se comporte de esa manera por la herencia —. Te está doliendo que ya no puedas ser quien manda en la productora ni mucho menos en esta casa, ¿verdad? — encaró Miguel dejándola sin palabras.

—No me hables así, Miguel. Soy tu madre y me debes respeto...

—Respétanos a nosotros también, sobre todo a tus hijas. Ellas vienen de ti.

—Esa recogida no es mi hija. No viene de mí y agradezco que así no lo fuese — me señaló sin apartar la mirada furiosa de mi —. Esta, solo es una aparecida que se le cruzó a tu padre en el camino una noche. Y el como un hombre bueno decidido acogerla con el fin de llevarla a servicios después. Pero tu abuela le agarro cariño, al igual que todos en esta maldita casa...

Quería salir corriendo y nunca más volver a parecer. El corazón me duele a causa de cada palabra llena de desprecio y odio. Sé que no vengo de ella, que no llevo su sangre, pero el hecho de haberla visto alguna vez con ojos de mamá, duele. Y duele mucho más el saber que todo cobra sentido ahora. Al fin comprendo sus constantes regaños o malas palabras sin justificación. Es ahora que me doy cuenta de las preferencias que siempre tuvo para con mis hermanos mayores. E incluso, es donde entiendo su falta de cariño. Para mi nunca hubo un abrazo sincero ni lleno de amor. Jamás estuvieron esas palabras de aliento. De razón me estaba obligando a casarme a como fuera con Connor. Quizá y solo necesitaba deshacerme de mi. Las palabras de mi familia son como cuchillos que atraviesan mi corazón sin ningún tipo de compasión.El dinero no es más que un lujo tan necesario que envenena el alma de quien lo anhela y desea con fervor. El aire estaba empezando a escasear en mis pulmones. No soporto estar un segundo mas en este lugar. Quiero irme y nunca más volver... al fin de cuentas, ya no tengo por quien regresar ni estar en un lugar donde no soy bien recibida. Los pies se movieron por sí solos fuera de la casa, hasta que una mano me aguantó por el brazo deteniendo mis pasos.

—Jane... — exclamó mi nombre tan suavemente que el corazón terminó de romperse. Dereck Cooper es otro del montón que me desprecia.

—No me toque — zafé mi brazo de su agarre. Se veía tan confundido con mi acción —. Usted no debería de hacer nada de esto. ¿Qué hace aquí? ¡¿Qué mierda espera, que le abra las piernas para que usted siga burlándose de mí?! Óigame bien, Sr. Cooper, olvídese de eso y olvídese de que algún día va a suceder. Puedo ser una patética, tonta e ingenua y una mapache pueblerina, como bien lo ha dicho, pero eso no quiere decir que sea estúpida. Sémuy bien lo que un hombre como usted busca de una mujer como yo. Y lo sé; sé que me lo ha dejado en claro. Sin embargo, no deseo brindarle mi virginidad a un hombre que solo busca y piensa en sexo. Si está muy urgido de mujer, busque a otra, mujeres fáciles hay de sobra...

El llanto rompe las palabras que salen de mi boca, dejándome sin aire y sin esa capacidad de pensar y hablar coninteligencia. Quizá le esté juzgando mal o quizá esté desahogando el dolor con la persona equivocada. No obstante, necesito sacar todo esto que me está atormentando. Además, él es uno de esos tormentos que no me deja dormir en las noches. Son sus palabras lo que no permite tenerle esa confianza para entregarme a él. Quiero ser amada en cuerpo y en alma, no que me desechen a la primera noche que vean mi desnudez. Se quedó en silencio, solo observándome como me rompía con cada segundo que corría.

—Jane... tiene razón — afirmó —. Pero tampoco me vea como un monstruo, después de todo, usted seguirá siendo mi secretaria; suceda lo que suceda, no tiene por qué mezclar las cosas entre los dos... — reí irónicamente. Qué respuesta tan estúpida y sin argumentos.

—Es lo que menos me importa, Sr. Cooper... créame — limpié las lágrimas con el dorso de mi mano —. Váyase, por favor. Comprenda por el dolo que estoy pasando. Sí, volveré en un par de días a su empresa. Pero con una condición.

—¿Cuál? — metió las manos en los bolsillos. Su rostro se ve contraído y algo sorprendido.

—No me vuelva a pedir que tenga sexo con usted. No me vuelva a besar. No vuelva a hacer ningún tipo de insinuación en sus palabras. Nada, Sr. Cooper, nada — asintió formando una delgada línea con sus labios —. Soy su secretaria y lo seré en lo que me voy para otro lugar. No sé cuándo, pero me iré...

Giré con la intención de irme lo más lejos posible de su presencia y la de todos, es cuestión de segundos para que salgan de la casa y sigan con los ataques hacia mí. Caminé un par de pasos ames de ser elevada del suelo sin ningún tipo esfuerzo. Es él, sus brazos ya los reconozco perfectamente.

—¿Se siente mejor diciéndome todo eso, Wilson? — me echó sobre su hombro y dejé caer la cabeza a su espalda. No tengo fuerzas de nada —. Entiendo por el dolor que está pasando y no quiero ser un dolor de cabeza. Por el contrario, quiero ayudarla en lo que cabe de mí. No se preocupe por su parte de la herencia, mis abogados se harán cargo de ello. Es más, no es necesario que vuelva a poner un pie en esta casa si así no lo quiere.

Me quedé en silencio con las lágrimas a todo dar por mis ojos. Yo no sé qué es lo que busca de mí. ¿Qué es lo que gana con ayudarme así tan de repente? Es un hombre tan extraño, que temo por como pretenda saldar todas estas cosas que está haciendo por mí. Según llegamos al auto, partimos hacia Chicago. No hicieron faltas palabras, pues tampoco sabía que decir. No me permitió quedar en mi casa y me trajo a la fuerza a la suya. Me sorprende cada vez más este hombre. En cada paso que da, no sé qué esperar de él. Es como si estuviera... pero no. Eso no puede ser así. No obstante, el poco razonamiento quiere pensar en esa suposición que me he hecho.

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Comments

Shirley Berta Quesada Carmona

Shirley Berta Quesada Carmona

yo creo que tal vez si es hija del papá y que se inventó lo de que la encontró

2025-02-14

0

Sisi García Navarro

Sisi García Navarro

está siendo demasiado injusta con sus hermanos y su papá

2024-11-24

0

normelys lezama

normelys lezama

no está siendo injusta con nadie porque la bruja la insulta la trata mal y no vi al supuesto papá aparecer y defenderla debe de romper lazos con gente tóxica y ya solo importaba la abuela y ya no está

2024-12-06

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