Hermanos Cooper

Dereck

Me quedé ahí de pie asimilando lo que acababa de hacer y la reacción de Jane ante mi beso desprevenido. Solo quería callarle la boca, es que nunca se cansa de llevarme la contraria o responderme sarcásticamente. Deshago el nudo de la corbata y tiro de ella. Maldición, he quedado con los huevos en la garganta. Me pregunto, ¿Por qué la besé, si se supone que ella no me agrada? ¿Entonces por qué maldita sea la tengo en mis pensamientos a todo momento? Es la culpable que tenga el tronco firme y recto. Me ha mantenido en una patética altura que solo se baja con agua muy fría. La imagen de sus senos se reproduce en mi mente cada cierto momento que no estoy haciendo nada. Y ahora que ha quitado esa capa de fealdad, el deseo de tenerla en la cama me ha gobernado por completo.

Jane ha hecho que en pocos días deje de pensar en Gabriela, cosa que Fiorella u otra mujer no pudo hacer. Ella ya no ocupa mis pensamientos, mi mapache se la pasa incrustada como veneno en mi cabeza, Una vez recobré la postura y mi amigo bajó la guardia, salí de nuevo hacia el salón. Aún queda parte del evento y no he vuelto a toparme con Jane. ¿Dónde carajo se ha metido? Inconsciente mis ojos comenzaron a buscarla. Está demasiado expuesta con ese vestido. Puede que cause el mismo problema con otro hombre...

—Dereck, has hecho un buen y excelente trabajo como todas las temporadas — giré encontrándome a mi hermano junto a una mujer delgada —. Mamá está buscándote desde hace rato. ¿Dónde te habías metido?.

—Estaba solucionando un gran problema — asintió con una sonrisa en sus labios —. ¿Cómo has estado y dónde está Elián?

—Bien, en lo que cabe — asentí —. ¿Solucionaste el problema?. Elián ha de estar echándole el ojo a alguna de los modelos o a tus secretarias, realmente están... lindas, según lo ha dicho.

La chica que cuelga de su brazo, rodó los ojos y haciendo un gesto de molestia se marchó dejándonos completamente solos.

—Hay mujeres que no aguantan una broma, tus secretarias no tienen gracia alguna a excepción de una que vi por ahí hablando con Elián — tragué saliva —. Por cierto, míralos ahí — los señaló en una de las mesas. Jane sonreía con el rostro sonrojado mientras Elián estaba recargado en la silla, con esa mirada y sonrisa astuta que siempre usa para conquistar a una mujer —. Desde que la vio se lanzó a ella como lobo. Pobre chica si cae a los supuestos encantos de nuestro hermano menor.

—¿Y a ese idiota que le pasa? ¿Cómo es qué hace para fijarse en ese mapache? — caminé dos pasos hacia ellos, pero la mano de Joel me aguantó por el brazo —. Suéltame, le dejaré en claro que...

Me callé pensando en que le iba a reclamar, pues mi secretaria esta en todo su derecho de hablar con quien ella quiera.

—¿Mapache? ¿A quien le vas a reclamar a ella o a él? — inquirió con una sonrisa taciturna en los labios —¿ Desde cuando te molesta que Elián se fije en una de tus secretarias? Estás rojo y no creo que sea de calor, Dereck.

—Estas viendo cosas donde no las hay, Joel. Wilson está en un periodo de prueba, esa mujer es un problema que solo causa dolores de cabeza con solo su presencia.

Enarcó una ceja y tuve que beber del trago que tengo en mis manos para bajar lo que sea que me está molestando de esa escena a pocos pasos de mí. El recuerdo del beso de hace unos minutos llegó como un fuerte rayo a mi mente, y fue eso, lo que me hizo mover en dirección a ellos sin importar que había dejado a Joel con la palabra en la boca. Esos labios de frambuesa aún están en mi paladar, ni el licor puede borrar su sabor dulce.

—¡Dereck, hermano! Por qué no me habías dicho que tenías a una flor tan bella y hermosa trabajando para ti — me quedé viendo como Jane se sonrojaba. Incluso su cuello y orejas lo están en exceso —. Ha de ser el sol que ilumina esa oficina tan gris todos los días.

—Cállate, deja de decir estupideces — Jane borró la sonrisa de sus labios de inmediato —. Wilson, vaya y verifique que las modelos estén cómodas.

—Sí, Sr. Cooper, como usted diga — se levantó de la silla y nuestras miradas se cruzaron por breves segundos —. El chef del restaurante ha informado que...

—¿Qué está esperando para hacer lo que le pedí? — parpadeó varias veces antes de asentir y perderse raídamente de nuestra vista.

 —¿Qué es esa manera de tratar a esa chica hermosa? ¿Tienes su número? Mírala nada más como contonea la cadera — dejé un golpe en su cabeza y chilló —. ¿Por qué tanta agresividad, Dereck? Solo quiero conocer mas a fondo a la hermosa florecita de Jane.

—Mejor olvídate de ella, ya tiene esposo y un hijo — frunció el ceño —. ¿No te lo dijo? — negó con la cabeza —. Que mujer mas descarada, cómo es que oculta esa información tan importante.

—Da igual, voy por ella no por el esposo.

—El esposo es un militar, ¿quieres quedarte sin cabeza por estar metiendo la mano a lo que no debes? Eso te enseñó mamá, a meterte con mujeres casadas y con hijos.

—No creo que sea un pecado comer de eso tan bueno que se ve...

—Mi amor — cerré los ojos exasperado al escuchar la voz de Fiorella. Lo que faltaba. He perdido otra oportunidad de hablar con Jane —. Oye, Dereck. Mis padres han venido conmigo y quieren hablarte.

—Si, claro — Elián y Fiorella cruzaron varias palabras. De nuevo mis ojos se encuentran en la búsqueda de una mujer hermosa por el salón, pero no la hallaron por ningún lado.

Maldita sea.

Fiorella tiró de mi brazo y sonreí falso yendo con ella hacia sus padres. Los que siguen creyendo que aún estamos juntos. No sé por qué aun no les ha dicho la verdad. Estaba tan aburrido y de mal humor escuchando hablar a los padres de Fiore, que se me había olvidado por completo que Jane estaba por ahí. El beso que Fiorella me dio en los labios para que nuestra relación siga siendo creíble, lo presenció Jane de frente. Algo dentro de mi se removió, pero a la vez, la mirada llena de rabia que me dio, me dejó todo en claro.

—Disculpe si interrumpo, Sr. Cooper — habló un tanto incomoda, Fiorella liberó mi brazo para mostrarle algo a su madre —-. ¿Ya puedo retirarme, Sr. Cooper?

—Wilson...

—Todo está en orden y Johana e Inés están por allí — las señaló en una mesa —. Ellas estarán muy al pendiente de lo que sea que necesite. Estoy un poco enferma y quiero amanecer descansada para mañana.

En ningún momento fue capaz de hacer contacto visual conmigo. De cierto modo, eso me molesto inclusive más que ese rechazo tan directo que me dio al darme una bofetada en el camerino.

—Esta bien, puede irse, Wilson... cuídese.

—Gracias, Sr. Cooper. Le deseo buena noche con su familia — sonrió y se marchó sin decir más nada. Me quede viendo su hermosa silueta alejarse de mí. ¿Por qué debo de ser tan imbécil cuando de una mujer se trata? Me pregunté volviendo a la conversación con los padres de Fiorella.

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Comments

Angy Rivera

Angy Rivera

Jajajajaja mentiroso mentiroso

2025-02-26

0

Siomara Racine

Siomara Racine

Q tipo tan infantil!!!

2024-11-03

2

iriana

iriana

Ojo con Fiorella ,es un problema en puerta para él

2024-10-14

0

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