--“Señor, su padre está aquí y quiere verlo”—le informa Daniel su asistente a Marco
–“Has lo pasar”—bien es momento de enfrentarse
a las preguntas de papa, pensó Marco.
— “Enseguida Señor”— Daniel se marcha de la oficina para hacer entrar al Señor Jeremy,
padre de Marco.
Marco es el Joven menor de la Familia Grimaldi una de las más reconocidas de la
Ciudad, aunque desde temprana edad Marco comenzó a forjar su futuro y su
empresa independiente del resto de su familia, él había crecido mucho dentro del
mundo de la industria, su Consorcio no solo estaba dedicado a un solo ámbito
pues había creado uno que invertía en la Robótica, la alimentación, la
fabricación de innovadores utensilios para el hogar y una de sus pasiones la
Literatura por lo tanto tenía una gran editorial de las más reconocidas de la
Ciudad Midkovia.
--“Buenos días, Padre, que te trae tan temprano por mi oficina”— saluda Marco poniéndose
de pie y acercándose a su padre, para estrechar su mano.
--“Buenos días hijo, solo sigo un viejo refrán que dice, si la montaña no viene a ti, tú
ve a la montaña, hace un mes que no nos visitas y sabemos muy poco de ti, pues
has estado evitando nuestra presencia, tu Madre está preocupada por ti”— le
reprocha Jeremy rechazando su apretón de manos y abrazando a su hijo.
--“Lo siento he estado ocupado últimamente, pronto iré a visitarlos, dile a mi Madre
que estoy bien”— dice mientras se retira del abrazo de su padre a Marco nunca
le han gustado este tipo de demostraciones.
--“Hijo sabemos que no solo es el trabajo lo que te agobia, te conocemos y sabemos que
el trabajo no es motivo para evadir a tus padres en especial a tu Madre”—
inquiere Jeremy tomando asiento en un gran sofá que adorna la gran oficina.
--“Dije que estoy bien Padre, para que se queden más tranquilos esta noche iré a
cenar”— Marco sabe que su padre no se marchara si no le promete eso, todo sea
por su Madre.
--“Está bien Hijo, me retiro te esperamos en la noche; antes de irme, sabes que puedes
contar con tus padres y puedes platicar cualquier cosa, adiós” --.
Marco sabía que su padre tenía razón no solo era el trabajo lo que lo tenía tan agobiado,
si no lo sucedido aquella noche, lo que lo atormentaba noche tras noche.
Después de una cena tranquila en su gran mayoría, no sin tener que escuchar los
reproches y regaños de su Madre por todo el tiempo que no la visito, Marco se
va a su casa, esa noche las palabras que su madre le dio hace que de alguna
manera todo lo vivido aquella noche venga con más claridad esa noche.
Un mes atrás…
--“Señor, creo que debería dejar de tomar”—le dice Daniel, aunque aterrado pues sabe que
nadie le da órdenes a su jefe, pero como ha trabajado tantos años con él, ya
siente que lo estima y se preocupa por su salud.
Marco no es un hombre que tome de esa manera y menos en un lugar así, él le había
ordenado que detuviera el auto en un bar que acababan de pasar, luego de haber
descubierto la infidelidad de su prometida Dayana. Marco solo quería tomar sin
importar el lugar, quería borrar esa imagen de su prometida hasta ese momento,
en los brazos de otro, entregándole su cuerpo.
--“¿Quién te crees que eres para decirme que deje de tomar?,
quiero que te largues en este mismo instante, no quiero verte, déjame solo
vete” – le gruñe Marco a su asistente Daniel.
--“Pero Señor usted está demasiado tomado”— insiste.
--“¡Dije que te fueras!”— Marco levanta la voz, tanto que la mayoría de los que se
encuentran en el lugar giran para ver la escena.
Daniel obedece la orden de su Jefe pero no del todo, pues solo sale del Bar y lo
espera afuera, no podía dejarlo solo en esas condiciones y menos en ese
lugar.-Marco no debería tomar de esa manera y menos por esa mujerzuela, después
de todo era bien sabido que ella solo estaba con Marco por su dinero, pero él
si se había enamorado de ella- pensaba Daniel mientras tomaba asiento en una
banca que estaba justo fuera del Bar, justo debajo de una marquesina para
protegerse de la lluvia, a pesar de que apenas eran las 4 de la tarde el día está
muy oscuro, ese día amaneció lloviendo y tal parece que la lluvia continuara
hasta por la noche.
Ya pasadas las 9 de la noche Daniel decide entrar de nuevo al Bar pues ya es tarde
y Marco ya lleva bebiendo todo el día, para su sorpresa Marco ya no se
encuentra ahí.
--“Disculpe, ¿sabe dónde está el Joven que se
encontraba junto en este lugar?”—pregunta Daniel al cantinero. quien a su vez
de gira para ver a Daniel con cara de pocos amigos.
–“No, el joven salió hace ya un buen rato”—
responde el cantinero, sin mayor interés.
--“Pero eso no es posible, yo he estado parado a fuera del Bar esperando por él” –
Daniel no cree que su jefe se allá salido sin que él se hubiera dado cuenta.
Al ver que está preocupado, el cantinero se acerca a él y le dice--“Oh, ya lo
recuerdo, el joven no salió por la puerta principal se puso muy necio y salió
por la puerta de atrás”—.
A Daniel se le iba y venía un color a su cara, si le llegaba a pasar algo a Marco
no podía imaginar que es lo que pudiera pasar, además que no se lo perdonaría
ni el mismo.
Daniel sale corriendo del Bar por la misma puerta que le indicaron que Marco había
utilizado para salir del bar y comienza a buscarlo sin cesar.
Unas cuadras más adelante Marco se encontraba divagando por las calles aun con una
botella en mano y murmurando cosas para sí mismo, cuando a lo lejos mira a un
joven, al verla su corazón se enciende de coraje.
--“¡Dayana!”—Marco
le grita, pero no obtiene respuesta, así que decide ir por ella, él no va a
permitir que ella se vaya sin darle una sola explicación de lo que le hizo, no
puede perdonarla.
Antes de poder alcanzarla se resbala y cae detrás de un basurero, con dificulta se
levanta, pues el alcohol ya comienza a cobrarle factura y sus pies ya no le
responden de la misma manera, al estar totalmente incorporado se da cuenta que
‘Dayana’ ha comenzado a caminar más deprisa, así que como puede correr tras
ella y cuando la tiene cerca le da en la cabeza con la botella que aun
sostenía.
–“Eres una zorra, como pudiste hacerme esto a mí, justo antes de la Boda, pagaras por esto,
¡te arrepentirás!”—Marco le gritaba y la insultaba mientras la joven forcejeaba
e intentaba liberarse de su agarre, cosa que hizo enfurecer más a Marco.
–“Como te atreves a intentar huir de mí,
cuando descaradamente te entregaste a los brazos de otro, te daré tu merecido”
--vociferaba y tomaba con más fuerza los brazos de aquella joven.
Marco seguía insultando a quien para sus ojos era su ex-prometida Dayana, cuando casi
ella se escapa de él, Marco saca una navaja y se la clava en el brazo lo que hace
que la joven grite y se retuerza del dolor.
--“Ahora sientes lo que sintió mi corazón al
encontrarte en los brazos de otro”—le escupió con coraje esas palabras.
Mientras le arrancaba la ropa con rabia y ultrajaba su cuerpo con resentimiento y
coraje, tomándolo como suyo como si fuera solo un objeto con el que pudiera
descargar toda su frustración.
Para cuando ya todo termino, la joven como sin indicios de vida totalmente
inconsciente, yacía se-mi-desnuda en el suelo de ese oscuro callejón, Marco se
hace un lado y se pone de pie con dificultad, la lucha que había tenido con la
joven lo había dejado casi agotado, decide que es hora de irse de ahí, pero
antes de que se marche una luz ilumina el rostro de la joven.
Marco se queda helado pues no era Dayana como él pensaba, borracho sale del lugar
tropezando con las cosas, hasta que es arrojado por un Joven que transitaba en
su Motocicleta.
En ese momento Daniel observa la escena a lo lejos, al otro lado de la calle.
--“Señor, ¿cómo se encuentra?, no se mueva por favor, iré por el Doctor”—le dice Daniel,
deteniendo a Marco mientras que este intenta ponerse de pie de la cama.
–“No espera Daniel, primero dime ¿dónde
estoy?”—lo toma del brazo y pregunta un muy aturdido.
—“Se encuentra en el Hospital Señor- dice Daniel deteniéndose por el agarre de
Marco- anoche un joven lo atropello, pero no se preocupe; todo eso quedo
solucionado, el Joven pagara por lo que hizo”—dice Daniel a su jefe, aunque en
realidad el joven que había atropellado a Marco no pagaría nada, pues Daniel
había mirado todo y supo que su jefe había sido el culpable, pero eso no se lo
diría.
Marco lo libera de su agarre y Daniel sale por el Doctor mientras que él se queda en
la habitación sumergido en sus pensamientos, ‘como es que llegue aquí’ pensaba,
‘porque siento este dolor en el pecho’, había algo que inquietaba a Marco, el
sentía que había cometido algo malo, pero no recordaba que.
--“Aquí está el Doctor señor”—interrumpe Daniel, sacándolo de sus pensamientos.
--“Por fin despierta Joven Grimaldi- respira con alivio- dígame ¿cómo se siente,
alguna molestia de las que nos tengamos que preocupar?”—pregunta el doctor.
--“No, ninguna Doctor, si no tengo nada de gravedad, me gustaría que me del alta ahora
mismo”—ordena Marco.
--“Enseguida, solo le daré algunos medicamentos para si llega a presentar algún dolor en sus
golpes y una pomada para las raspaduras”—el Doctor termina su chequeo y se
retira.
Una vez que el Doctor le da el alta y los medicamentos Marco se retira del Hospital.
--“¿Alguien sabe que estuve aquí?”—pregunta Marco a Daniel ya en el auto de camino a su
casa.
--“No señor, creí que lo más conveniente era no avisarle a nadie”— responde
concentrado y sin apartar la mirada del camino.
--“Bien, ninguna palabra de lo sucedido a nadie”—ordena Marco.
Daniel asiente y pisa más el acelerador.
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Comments
Maris Benitez
Maldito infeliz violador se equivocó de mujer creyó que era su ex pero de todas maneras violó a una mujer y como en un nene de mamá con plata seguramente saldrá impune si alguien se entera y descubre lo que hizo
2025-03-27
1
Nereida Hernández montes
que desgraciado sinvergüenza le jode la vida a una pobre chica por su borrachera
2024-11-19
1
Sheires Rodriguez
por Dios, el protagonista es un maldito violador, no hay ninguna justificación de que esté borracho y que la alla confundido con su prometida infiel, igualmente a quien fuera es violación y debe pagar por eso.
2024-10-29
4