Me estoy muriendo poco a poco.
El aire pasa por mis pulmones pero ya no se siente igual,se siente sin sentido,aburrido,inecesario e ilógico.
Tengo tantas ganas de llorar y sin embargo mis ojos están secos como desierto.
Esperando la llegada de algún acontecimiento para poder volver a enjuagarse como les es costumbre.
La noche titíla verdades con el viento soplando,y mi garganta ya no sabe que más decir para defenderme.
La cantídad de agua que dejo correr en la ducha,hirviendo rincones de mi alma dormida,esperando despertarla de su sueño.
La cama abrazándome en el calor de frazadas reconfortantes y frío aire que choca contras las ventanas,me recuerdan la cálidez de un hogar que hace mucho ya no siento como mío.
El ruido de los pasos de distintas almas buscando sanarse,asi como las que buscan sanarlas.
El hecho de la incontrolable soledad que hoy me habita,que me succiona y atrapa en su totalídad con el paso de las horas.
Y los tres objetos que te recortan la piel que mantengo escondidos o no tan escondidos frente al espejo.
Esa mirada tibia y espeluznante aquella noche era mía,la diferencia estaba en que yo ya no la reconocía,dejaba que guíara el control de mi cuerpo mientras mi mente se callaba.
No podía detenerla,era tarde para ella,y espero no se le vuelva a ocurrir empezar otro drama rojo de nuevo.