Y de repente me quedé mirando esa rosa..
La única que había florecido entre tantos yuyos amontonados.
Mi cabeza se encontraba destruída al igual que todo lo que la rodeaba.
Sin embargo la ví tan firme,tan saludable,tan colorida,tan ella que el simplemente hecho de verla me hacía creer por un segundo que la vida podía tener algún tipo de giro revolucionario y embellecedor.
Ser esa rosa que te ciega de dulzura y de esperanza.
Podías notar como el simple hecho de su existír hacía rabiar descontroladamente al resto de plantas que habitaban junto con ella el jardín.
Un color tan suave,sus pétalos de un rosa pálido que si la tocabas se sintiera como fragmentos de nube acariciando tu piel.
Ni hablar de su aroma,aquel aroma que desprendía era simplemente inigualable,lleno de sentimientos de nostalgia pura y viva,por que ella seguía viva,a pesar de todo lo muerto y opaco a su alrededor.
En cambio yo,soy todo lo contrario a aquella rosa,yo no puedo mantenerme firme,para nada.
Siento que me derrumbo con cada paso que doy,que ya casi no me quedan pétalos,y los que me quedan se encuentran opacos,como un rojo desteñido,que no llega a ser ni un completo rosa y ni un completo rojo.
Simplemente ese punto medio,ese tortuoso,estresante,insoportable y desgastante punto medio.
Como el color claro de una casa muy antigua,esa que no se ve habitada hace años y en la que abundan grandes escombros.
Esa que desde un princípio se veía iluminada,con miles de lámparas en cada habitación,pero que poco a poco se fué apagando.
Permaneció oscura u opaca,pero nunca se fué,o al menos no aún,forjando su firmeza ante la adversidad de los desgastes de aquellas paredes,aunque el color que tuviera en ese momento no le gustace.
Siguió habitandose,incluso con dolor al verse a si mísma,con incomodidad,con tristeza y angustia.
Un día despertó con tanto entusiasmo tratando de reparase que inclusive contrató a varios albañiles para que despacio y con paciencia,rebocaran nuevamente las paredes destrozadas.
Pasaban los días,un sentimiento de esperanza volvía a renacer en ella,sus paredes ya no estaban como antes pero aún no estaban terminadas,sabría que el proceso sería largo luego de que uno de los albañiles le dijera que jamás había visto algo asi en su vida,en una de las habitaciones de la casa,caminando por un largo pasillo,se hallaba un gran hueco roto dejando ver por debajo una pequeña pila de ladrillos sin colocar,también rotos.
Nadie sabía por que estaba ahí,simplemente estaba.
Tampoco tenían idea de quién lo había provocado,no podían haber identificado al rufián,ya que por esa casa había pasado mucha gente..sin embargo,ninguna había elegido quedarse.
Era tanto el sentimiento de ansiedad que sentía por arreglarse,que nisiquiera se percataba de que comenzaba a destruírse aún más.
Pedro y Juan,quienes eran los encargados de repararla,miraban hacia el techo aterrorizados cada que escuchaban su llanto.
Pues por cada uno de estos,una madera amenazaba por desprenderse,o una ventana,incluso la puerta podía derribarse tan solo con una óleada de temblores provocada por sus lágrimas.
Estaba repleto de goteras en cada esquina y hasta el día de hoy,ellos tratan de repararla,colocando cientos de baldes para el agua que caía,los miles de clavos para colocar las maderas,y el desafío más grande,el gran vacío aterrador del hueco que aún habitaba.
Que por más y más ladrillos que colocaran,siempre volvían a derrumbarse.