En esta inmensidad estoy atrapada, enjaulada. Puedo observarme, incluso mirarme. Puedo caminar por horas, pero al final del día siempre termino llegando al inicio, al lugar de mi partida. ¿Acaso alguna vez podré mirar y ver otro punto que no sea lo mismo de siempre... mi nada y mi todo?
Doy vuelta y sigo caminando. Siento que si soy perseverante algún día llegaré a observar mi libertad ante mis ojos... Pero el tiempo no se detiene, no perdona. Y cuando me doy cuenta, los años han pasado, y yo sigo atrapada en este lugar, enjaulada.
Como siempre tenía que estar.