Un joven de 19 años, lleno de esperanza y dudas, se encontraba en la búsqueda de una señal que le indicara si debía luchar por Diana. Ella, con 18 años, estaba por cumplir 19 a finales de enero, y su presencia le parecía tan cercana como distante. A pesar de las veces en que sintió que debía rendirse, algo en su interior lo impulsaba a seguir buscando. En la calle, con cada paso, se acercaba más a la oportunidad de verla, aunque no sabía si lo lograría.
Pero cuando finalmente la vio, con su figura iluminada por el sol y vestida de negro, todo cobró sentido . Esa visión fue la señal que había estado esperando, un impulso para no rendirse nunca y luchar por lo que sentía. Era 2019, un año de decisiones y de sueños por cumplir.
Sin embargo, lo que lo estremeció aún más fue el recuerdo de un sueño que había tenido años atrás. Era septiembre de 2013, un sábado por la tarde, cuando, a los 13 años, se quedó dormido y soñó algo que ahora parecía increíblemente familiar. En su sueño, había visto una escena idéntica: una chica vestida de negro, iluminada por la luz del sol, apareciendo frente a él con una presencia tan mágica como real.
Cuando recordó ese sueño después de ver a Diana en la vida real, una mezcla de asombro y temor lo invadió. Era como si el destino le hubiera dado una visión anticipada de ese momento, como si todo estuviera escrito desde hacía mucho tiempo. Ese detalle lo marcó profundamente, reforzando su convicción de que debía luchar por ella, aunque no entendiera por completo los misterios que lo rodeaban.