En lo alto del cielo, entre recónditas nubes☁️🌥️ que nunca desaparecen, yacen dos ciudades flotantes, caracterizadas por un régimen autoritario absoluto, en donde si se incumple una regla por mínima que sea se espera algo más que la muerte☠️; la repetición de sangre. 🩸
✏️ Escribir planas y planas de las normas con la propia sangre, hasta que se grabe en tu mente y ya no te queden ganas de volver a romperlas.
Puedes volver si logra sobrevivir o si logras soportar el aislamiento social, pues todas las puertas se cierran. Los mayores son los de mayor poder, los que no dudan ni un apice, por más familia que sea, automáticamente te conviertes en una paria.😒
Por muy parecido que sean sus leyes, por muy cercanos que estén, viven totalmente aislados, no se permiten la convivencia. Una es conocida como la ciudad azul, la otra como ciudad roja.
Se sabe de la existencia de la otra ciudad autónoma, pero está prohibido hacer preguntas, es cómo preguntar por el hermano maldecido, los mayores🧓 te miran muy feo, aunque no saben tampoco la razón, simplemente lo dan por hecho.
Los niños son difíciles de controlar siempre. Son inquietos, traviesos, almas libres que no desean ser amaestradas. Aparecen y desaparecen de sus padres,💫 algunos siempre más salvajes que otros.
Coincidió que en estas dos ciudades nacieron un par de niños con el mismo pensamiento: explorar y conocer más allá de los muros, de las nubes, no tener la misma vida sin sustancias que sus iguales.
En la ciudad roja estaba Ana, en la ciudad azul estaba Noé. Dos jóvenes muy listos, que veían más de lo que hablaban, que se negaban a encajar, a seguir ciegamente la ley.
Parecía como si el cielo mismo estuviera cansado de estas dos ciudades, y hubiese decidido expandir esta parte del 🌍 mundo, haciendo que sus mentes fueran más agudas, más despiertas.
Ellos aprendían rápido, sus destrezas crecían, sus habilidades también, cada uno sobresaliendo en su ciudad al mismo tiempo, sin conocerse, sin haber oído del otro.
Preparándose en secreto para escapar, para alcanzar la libertad, mientras sonreían, mientras intentaban aparentar encajar, en ser buenos.
En uno de esos días que exploraban los límites, bajo el gigante de una cascada y un abismo, se encontraron, y tan pronto lo hicieron quedaron estáticos.
Tenían un rasgo distintivo de sus ciudades. Un rasgo que no se podía ocultar, que no se debía ocultar, que siempre aparecía cuando se hablaba del tema de los vecinos, cuando se les inculcaba alejarse como si fueran la peste.
Quedaron separados, cada uno de su lado del acantilado, analizándose. Eran iguales, dos pies, dos manos... dos ojos, dos orejas... uno hombre, la otra mujer... aun pequeños.
- Eres una roja - Dijo deespacio Noé.
- Tienes ojos azules - Comentó Ana, algo extasiada.
- Sí, y tu rojos - Confirmó el jovencito.
Y así comenzó esta historia, en donde cayeron todas las mentiras de sus ciudades, salvo el porqué del odio. Se volvieron amigos, y pronto colegas, pues al saber que sus sueños eran él mismo, decidieron trabajar en conjunto.
Ambos estaban decididos a marcharse tan pronto fueran mayores de edad. Ninguno quería pasar su vida entera sin explorar el infinito, morir solo con el deseo.
El tiempo transcurrió lento, muy lento,mientras comentaban todo lo que harían una vez que partieran, mientras preparaban todo lo que creían que se necesitaría.
Hablando😸 siempre separados por el abismo y un muro invisible que pronto supieron que existía. Al principio pensaron que con un tronco bastaría, después probaron de todo.
Cada uno estaba aislado en su propio lado... salvo hacia el abismo: una vez caía, no había forma de subir ,eso le dijeron las piedras que nunca resonaron.
Al fin llegó el día esperado, faltaba una semana. Una semana y serían libres para decidir... si es que el confinamiento y las eternas reglas que seguir era una forma de decidir.
Cada uno enfocado en su último cumpleaños🎉 junto a la gente que apreciaba pero incomodaba por su forma tan cuadrada de pensar.
Algo salió mal, solo Noé apareció, esperó ... esperó.
- Atrápenlo, no dejen que se vaya -
Una voz lejana le sobresaltó.🎤 No podía esperar más. Era ahora o nunca.
- Ahh - Un grito femenino del otro lado del abismo le detuvo.
Ana apareció toda andrajosa, llena de sangre reseca o fresca, sin otra cosa encima más que su vida.
Un dolor 😵💫en su espalda lo empujó al abismo. Lo último que vio fue los ojos desorbitados de Ana.
Ella saltó por sí misma, seguida de unas cinco personas más. Al parecer creyeron que volverían porque no vio ningún amarre en sus cinturas.
La molestia en su espalda se agudizó, rozada por la velocidad de su caída. La debilidad le amenazó en un momento inoportuno, restándole fuerzas.
Era imposible ver aún el fondo. 🕳️Saber si faltaba poco o mucho. La gravedad seguía jalándole. En otro momento estaría disfrutando esto, sin embargo, en este instante quería que acabara, porque algo líquido seguía fluyendo de su espalda. Y no creía que fueran las bebidas de su mochila, pues era algo tibio.
Una luz💡 comenzó a agrandarse, hasta volverse cegadora. Entrecerró los ojos para no perder la vista en su totalidad. Un mar verde apareció entre la luz, que también creció.
-Noéeee - Un grito por encima de su cabeza llamó su atención.
Un grupo de 👤 personas 👥 venían de la misma dirección que él. Intentó aminorar una caída imposible mientras Ana se estiraba para alcanzarle.
- Ya casi, ya casi - Contestó, luchando por rozar la punta de sus dedos.
🟩Aquel verde estaba más y más grande. El viento le hacía más daño. Por un instante todo se oscureció, y luego se aclaró. Ya no iba a aguantar más. Lo sabía.
- Ana... -.
¿Estaba muriendo? ¿ya no podría conocer ese nuevo mundo? Si no moría por el dolor en su espalda lo haría por culpa de sus seguidores.
- Ana...- Se aferró aún más a ella. tenía que luchar. En el estado que ella estaba tampoco podría sobrevivir.
- Ana... - Sus dedos al fin le alcanzaron, y le aferraron.
- Noé - Ella sonrió.
Se miraron👁️ en este vacío, como si fuera la primera vez y luego se fundieron en un abrazo.
El verde eran árboles, miles de árboles. Todos gritaron, todos quisieron tener alas, todos quisieron pesar tanto como una pluma.
Todo aquel ileso dejó de serlo. Todo aquel moribundo lo estuvo aún más. Los árboles🌳🌲 le rasgaron la piel, los hicieron sangrar, les atravesaron con cizaña hasta que quedaron atrapados, colgados de un hilo.
Al fin estaban en un nuevo suelo. Un sonido extraño les sobresaltó.
Todos miraron a un ser lleno de dientes que les ladraba💛🐶, furioso😱.