La vida es tan monótona y precaria, una realidad donde los que están arriba aplastan a los de abajo.
En una cafetería tranquila, un hombre posaba su mirada en un abrigo… uno que parecía olvidado o perdido en aquella silla.
—Este es mi momento —mencionó el hombre, arrebatado el abrigo.
Pero no encontró nada valioso, en cambio, había una identificación extraña y una llave.
—¿Qué clase de identificación es esta? —cuestionó el hombre —No reconozco nada en ella… solo el nombre del tipo y… PGA —pronunció el hombre confundido.
Tiró la tarjeta y se quedó con la llave.
—La única cosa que podría tener valor es esto… me pregunto qué abrirá —dijo el hombre, para luego sonreír —¿Y qué tal si lo descubro antes?
El hombre rió en el callejón donde se encontraba, uno oscuro… tanto que podría contener más cosas de las que se cree.
—¿Pero qué abrirá esto? Tal vez una caja fuerte o algo mejor —comentaba el hombre con una sonrisa de satisfacción, como si ganara la lotería.
Pero hay cosas que la gente no sabe de la lotería… cosas que hacen que la pierdas o termines peor.
—O incluso sería mejor que fuera una llave maestra de alguna gran industria —mencionó el hombre posicionando la llave, como si abriera una puerta.
Pero ahí, en ese callejón, se abrió, cuando giró la llave, una puerta que desafiaba la lógica se había abierto.
—¿Eh? —dijo conmocionado el hombre.
La puerta abierta parecía no tener final, como si vieras el espacio, una vista hipnótica.
—¿Qué es esto? Estoy seguro de que antes no había una puerta y ahora… —comentó el hombre.
Sin darse cuenta, ya había puesto un pie dentro con duda, pero con una curiosidad gigantesca, entró.
—Vaya… esto es como estar en el espacio… es genial —exclamó el hombre mientras, sin pensar, empezó a caminar.
Por ese lugar, uno místico y ficticio, tan irreal… que era demasiado bueno.
—¿Qué…? ¡¿Qué es eso?! —cuestionó el hombre asustado.
Frente a él, pudo observar a un monstruo encerrado, una criatura amorfa, teniendo cuatro brazos y ojos en la mayoría de su cuerpo.
—¿Qué mierda es esto? —preguntó el hombre acercándose a la criatura.
Pero cuando la criatura lo vio, movió rápidamente la gran mayoría de estos hacia él, desplazándose por su cuerpo.
—¿Un humano? No es común verlos —mencionó la criatura acercarse lo más que pudo a él.
—¿Acaso toca una revisión de imprevisto o es otra cosa? —preguntó la criatura.
El hombre no entendía lo que decía, una criatura horrible le hablaba tan normal que era extraño.
—¿Qué eres? —cuestionó el hombre.
—No me digas que olvidaste la raza, por los brazos… —dijo la criatura, cansada —Soy un Grimer.
El hombre se quedó en silencio, no sabía qué decir y menos en qué situación estaba.
—¡Oye! ¿Vino alguien? —preguntó una voz al lado derecho.
—¡Sí! Creo que es un inspector, vendrá por una inspección o algo —respondió la criatura.
El hombre, aunque mudo, miró de reojo a su derecho.
Otra celda, pero con otra criatura… esta parecía un ave y tenía una cola con púas, pero no tenía ojos.
—¿Y quién es? —preguntaba la criatura con una sonrisa que parecía amena.
—No sé, todos los humanos se ven iguales, si fuera un inspector de otra raza, sería más fácil distinguirlo —comentó la criatura de cuatro brazos.
—Otras razas… ¿De qué hablan? —cuestionó el hombre harto de no comprender.
La criatura de cuatro brazos lo observó, extrañado de que no supiera…
—¿Acaso no eres un inspector? —preguntó la criatura.
El hombre sudó frío, por un momento, una gota pasó por su rostro.
—Yo… yo…
—¡Si no eres un inspector, sácanos de aquí! —dijo la criatura, agitada mientras sostenía los barrotes de un material extraño, casi imperceptible.
—¡Sí! ¡Libéranos de aquí! —gritó la criatura de la derecha.
—¡¿Qué gritan?! —preguntó uno de lejos.
Entonces el hombre giró su cabeza, a los lados había miles de celdas con diversas criaturas.
—¡Dicen que vino un humano que no es inspector! —gritó otro.
—¡¿Qué?!
—¡Sí! Hagan que nos saque.
—Sí.
Las voces de todas aquellas criaturas retumbaban, buscaban una salida de aquel encierro…
—¡Humano, si me sacas, te daré lo que quieras!
—¡Te daré poder!
—¡Te dejaré controlar tu planeta!
—¡Humano! ¡Humano! ¡Humano…!
Las voces que ofrecían cosas desesperadamente, a aquél humano que había llegado por un accidente… o el destino.
¿Acaso era ese el destino de aquel hombre…?
Pero entonces varios hombres llegaron a la escena, humanos que apresaron al hombre que no se resistió.
—PGA… prisión galáctica de alienígenas… eso es… —mencionó el hombre con los ojos perdidos.
—¿Cómo sabes ese nombre? —cuestionó una de las personas que había llegado.
—Hay que llevarlo al interrogatorio… aquí hay algo extraño —ordenó otra persona.
Saliendo todos, aun con las criaturas gritando por ser liberadas.
[‐‐‐]
¿Acaso las cosas pasan por algo… acaso el futuro ya está decidido… o es un conjunto de posibilidades incalculables?
Solo se sabe algo y es que el futuro es curioso, pasan cosas que parecen que las hizo un niño inocente y otras que son obra de alguien que te odia o detesta la felicidad.
—¿Dónde estoy? —preguntó el hombre cuando abría los ojos.
Observó que estaba en una sala pequeña, sentado con una persona al frente.
—Veo que despiertas —mencionó un sujeto frente al hombre.
—¿Quién eres? —preguntó sin dudar el hombre.
El sujeto solo sonrió ante la pregunta.
—Lo siento, pero yo hago las preguntas, señor Ren —dijo el sujeto con un aire de superioridad.
—¿Cómo sabes mi nombre? ¿Qué es este lugar… y dónde estaba antes? —preguntó el hombre, Ren, el cual estaba asustado.
Pero el sujeto no contestó… no habló… solo observó a Ren.
—Muy bien, aparentemente fuiste un inspector anteriormente, pero decidiste retirarte, supuestamente debían borrarte la memoria, pero… ¿Cómo sabes que es PGA? ¿Cómo llegaste aquí? —cuestionó el sujeto sin tomar en cuenta las preguntas del hombre, Ren.
—Yo no sé, solo vino a mi mente y llegué aquí con una llave que encontré —contestó Ren.
《Es obvio que no me responderá ¿Pero por qué respondí tan rápido?》
El sujeto sonrió y alzó sus brazos al cielo.
—Gracias a Dios, qué bueno que me dices eso, entonces no hay nada más que hablar, te sacaremos de aquí —dijo el sujeto acercándose a Ren.
—Genial, pero podrías…
Pero antes de que diga algo más, el sujeto le inyectó algo en el hombro, dejando inconsciente a Ren.
[‐‐‐]
Un mundo donde el destino es mentira, al menos para algunos… donde algunos lo controlan y fingen que es obra y gracia de Dios… ¿En quién se puede confiar?
Ren apareció de repente en una cama.
—Me duele la cabeza —mencionó sosteniendo su frente —¿Dónde estoy?
Pero entonces llegó una persona.
—¡Hermano! —gritó una niña corriendo a abrazarlo.
—¿Eh? ¿Hermana? —dijo Ren, aún con dolores de cabeza.
La pequeña lo soltó y sonrió.
—Sí, qué bueno que te recuperaste, hermano.
Ren miró a la pequeña y recuerdos vinieron a él de un momento a otro.
—Claro, tú sabes que tu hermano es el más fuerte.
La pequeña se alegró por su hermano.
—Obvio, después de todo eres mi hermano —comentó volviendo a abrazarlo.
Pero ahora Ren la recibía con un abrazo también.
Ambos sonreían tan pacíficamente, que incluso parecía que lo anterior no hubiera pasado… ¿Una pesadilla?
No.
—Todo en orden superior —dijo un señor que observaba desde lejos por la ventana.
—Perfecto, tienes que vigilar que de verdad ha olvidado todo y los nuevos recuerdos funcionan —anunció una voz por un auricular.
El señor simplemente observó a Ren, pero entonces hizo otra llamada…
—Te dije que él no podría, tenemos que usar a otro —anunció el señor.
—¿Cuál sigue en la lista de anteriores empleados? —preguntó la voz de la llamada.
El señor sacó una hoja con varios rostros.
Ahí estaba el de Ren, pero fue tachado y el señor se concentró en el de abajo.
—Es un tal Mark, espero que este funcione.
—Yo también, tenemos que buscar a quien puede liberarlo…
El señor solo sonrió.
—Claro.
A veces lo que se cree destino es falso ¿Acaso el destino de verdad es real? ¿Acaso algo de verdad es real?
¿Cómo se puede saber que todo a tu alrededor no es un juego o entretenimiento para otros? Eres solo una ficha en el tablero de una persona.