No nos enamoramos en los grandes fuegos artificiales, aunque los hubo. Nos enamoramos en la construcción lenta de un refugio. Recuerdo aquel domingo de lluvia en el que no hicimos nada más que leer en silencio, cada uno en un extremo del sofá, con los pies entrelazados. En ese momento comprendí que el amor no es solo pasión desbordante, sino la comodidad absoluta de no tener que pretender ser alguien más
Contigo, el tiempo ha dejado de ser una línea recta que huye hacia adelante para convertirse en un círculo protector. Tu amor me ha quitado las armaduras que me puse para sobrevivir al mundo. Me has enseñado que la vulnerabilidad no es una debilidad, sino la puerta de entrada a la verdadera conexión. Gracias a ti, he aprendido que "hogar" no es un código postal ni cuatro paredes de ladrillo; hogar es el sonido de tu risa en la cocina y la certeza de que, pase lo que pase afuera, tus brazos son el lugar donde siempre puedo volver a ser yo misma.