Amarte fue la forma más bonita que tuve de perder el tiempo, y perderte es la forma más amarga que tengo de encontrarme. Hay una belleza triste en esta ruptura, como la que tienen las estatuas rotas o las cartas que nunca se enviaron. Es la belleza de lo que fue real, de lo que dolió porque importó.
Hoy he decidido que no voy a odiarte. El odio es un hilo que nos seguiría manteniendo unidos, y yo necesito aprender a caminar sin hilos. Voy a guardar tu recuerdo en una caja de cristal, donde pueda verlo pero no tocarlo, donde no pueda cortarme con los bordes afilados de lo que pudo ser y no fue.
Acepto que fuiste una estación hermosa en mi vida, pero el tren tiene que seguir. Acepto que mi corazón está un poco más pesado hoy, pero también más sabio. El desamor no es el fin del mundo, aunque a veces se le parezca mucho. Es simplemente el cierre de un libro que leímos tantas veces que ya sabíamos el final, pero nos resistíamos a llegar a la última página.