Hola, sé que lo que voy a contar no es algo de lo que deba sentirme orgulloso, pero es algo que ya hice y no me arrepiento.
Hace dos años conocí a Han Ji-sung, un chico lindo, amable, bondadoso, carismático y un montón de cosas más; no sé qué fue lo que provocó en mí. No sé qué causó en mi sistema desde que lo vi saliendo de su instituto; me hipnotizó y lo deseé con tantas ganas que cometí algo que sé que no debía; sé que estuvo mal, pero. Cuando lo vi, de inmediato supe que sería para mí, así que al siguiente día regresé, esperé a que saliera y lo empecé a seguir y me di cuenta de muchas cosas, como por ejemplo dónde vivía… Me di cuenta de que, desde las 4:00 PM que salía del instituto hasta las 6:30 PM que llegaba su madre del trabajo, él se encontraba completamente solo. Lo empecé a seguir día tras día. Sé que estuvo mal, pero el verlo, el saber a dónde iba, con quién hablaba, con quién reía, me causaba una… Una excitación que no me puedo explicar: el verlo cómo se cambiaba el uniforme cuando llegaba de la escuela, el verlo en la ducha, me… Me encantaba. He de confesar que desde el primer día que lo seguí no pude parar. Lo seguía, lo observaba, lo deseaba, así que un día lo hice en la noche, sabiendo que su madre no estaría porque era fin de semana y la señora era una alcohólica profesional, así que sabía perfectamente que a su casa no llegaría y Aproveché la situación ese día cuando se fue. Mientras se dirigía a su casa, le hablé, le di un pequeño saludo… Algo cordial, un pequeño "hola".… Su dulce voz, su linda sonrisa, su hermosa carita con la que me respondió fueron tan encantadoras que no me pude resistir; lo invité a salir; él me rechazó; supongo que se dio cuenta de la clara diferencia de edad. No te voy a negar que, cuando él me rechazó, algo dentro de mí se aplastó, pero no me importó y seguí insistiendo hasta que aceptó por pura y obvia cortesía. Que lo acompañará a casa. ¿Tú crees que yo iba a desaprovechar esa oportunidad? En cuanto se volvió a abrocharse el cinturón, le di un golpe en la cabeza y me fui de allí. Es un instituto público, ¿tú crees que había cámaras o que alguien diría algo? Claro que no fue fácil, MUY FÁCIL. Conduje hasta mi casa y, cuando llegué, hice un trabajo tan limpio que, aun cuando ya lo había bajado del auto, llevado a la habitación y cambiado de ropa, él seguía durmiendo. Por un momento me asusté; creí que tal vez el golpe había sido demasiado, así que con miedo empecé a moverlo a mi reloj y a moverlo hasta que despertó de golpe, haciendo que incluso yo saltara. De la emoción… Fue un caos total: él asustado porque no entendía nada, yo nervioso porque no sabía cómo calmarlo; fue una cosa escandalosa. Por fin pude calmarlo, hacerle entender que no corría peligro… Yo nunca le haría daño a mi pequeño Hannie. Cuando se calmó, lo primero que hizo, obviamente, fue preguntar dónde estaba, qué estaba haciendo ahí, cómo había llegado y todas esas preguntas básicas. Yo de inmediato le contesté que estaba en mi casa, que llegó en mi carro y que estaba ahí con el único propósito de ser mi pareja. Cuando escuchó eso, se sorprendió. Me preguntó: "¿Cómo que pareja?" Era entendible; él no me conocía como yo a él, así que no sabía de la chispa entre nosotros. Fui muy claro; le dije que yo lo amaba y deseaba tenerlo solo para mí. Le dije que de ahora en adelante él viviría conmigo en mi casa; le dije que se olvidara de todo lo de allá fuera porque ya no lo necesitaría. Yo le daría todo lo que él quisiera y para eso no ocupaba una vida afuera. No sé por qué empezó a llorar si era un excelente plan… Pero bueno, empezó a llorar, a decir que lo dejaron libre, que él no diría nada, que se quedaría callado. Me enojó, ¿sabes por qué? Ni siquiera disimuló su disgusto hacia nuestra relación, ni siquiera se tomó el tiempo de pensar en lo lindos que nos veríamos a futuro. Te voy a ser sincero: no me gusta contar esta parte de la historia porque no me siento orgulloso de lo que hice, pero cuando lo vi llorar, cuando vi cómo cruelmente me ignoraba y me ignoraba, no supe reaccionar. Lo tomé por el cuello y le empecé a gritar que se callara, que no me importaba si le gustaba la idea o no; le recalqué que lo quería solo para mí y que desde ese momento ya era mío y de nadie más… Lo que te voy a contar, por desgracia, es completamente cierto. Repito, no me siento orgulloso, pero tampoco me arrepiento de hacerlo y, si te doy completamente sincero, si tuviera la oportunidad de volver a hacerlo, lo haría… Después de ahorcarlo y decirle todo eso, lo empecé a tocar, le subí la camisa, lo empecé a lamer, a tocar, a mirar cada parte de él, su piel tan suave, sus pequeños y rosados botones me cautivaron. Empecé a chuparles, seguí tocándolo, bajando cada vez más mis manos hasta llegar a su parte inferior, donde bruscamente le arranqué el pantalón. Y empecé a chupar, chupar su miembro. He de confesar que, por su edad, era muy pequeño, pero muy sensible. Empezó a decir que no quería que me detuviera, que lo hacía sentir raro. Puso sus manos en mi cabecera como intentando quitarme, pero por la evidente excitación no podía. Poco a poco empecé a bajar mis dedos hasta llegar a su entrada, en donde introduje mis dedos, y quieran o no aceptarlo, era humano así, y la excitación ahí estaba. Realmente le gustaba, y ¿por qué lo sé? Porque dejó de quejarse, empezó a gemir, a pedir más, empezó a desear. Aún recuerdo sus gemidos, sus espasmos causados por la excitación extrema que sentía su cuerpo en ese momento. Recuerdo cada expresión facial. No aguanté más, me desabroché el pantalón y empecé a tocarme. Yo también lo hice tan rápido que me corrí antes que Hannie. Seguí moviendo mis dedos hasta que Hannie también terminó. Nos quedamos viendo demasiado tiempo, no sé cuánto fue para ser sincero, pero sí fue largo. Cuando por fin Hannie habló, me dijo que no entendía por qué pasó eso, que él no era así, que era diferente, y que él no iba por el mundo acostándose con cualquiera. Yo le dije que entendía, pero que yo no era cualquiera y que conmigo no. No pasaba nada que me enseñara todo de él, que no habría problema… Pero él se empezó a poner nervioso otra vez. Y empezó a gritar que no quería, que no era así, volvió a pedir que lo dejara ir; cada vez gritaba más y más y más y me empezó a rasguñar, a patear, a golpearme y me desesperé. Y no sé por qué lo hice; entré en pánico.Cuando empezó a gritar y todas esas cosas, yo lo tomé por el cuello y empecé a apretarlo y empezó a patalear, a resistirse, y yo lo apreté más fuerte y le pedía que se callara y de repente… Nada, silencio; por fin se había callado; estaba dormido.
Yo, Lee Min-ho, me declaro culpable por los cargos de secuestro. Violación y asesinato del menor Han Ji-sung.
Este material se realizó con el único motivo de entretenimiento no busca ofender despreciar o manchar la reputación de ningún artista mencionado en esta historia
Todo lo narrado en pura ficción y falso