Ese día, iba caminando, pensando en todo lo ocurrido.
El cielo estaba despejado, y de la nada un rayo lo atravesó, tenía sed, desde ese día mi hambre no cesaba, cada que veía a un ser humano quería dejarlo seco. No quise ser este monstruo, pero tenía que ser tan buena persona...
La lluvia caía en cascada, mojando el pavimento, los baches en la calle mal hecha se llenaban rápido. Su respiración era muy pesada y agitada, venía de su trabajo, a penas y tenía 23 años, su estatura no era como los de los demás hombres, a penas y era de 1,58. No paro, hasta que escuchó unos pequeños quejidos y botes de basura caer, se acercó, el callejón estaba vacío, pero con mucha sangre más la lluvia que caía, la cual hacía que se viera más clara, pensó que alguien estaba herido.
"¿Hay alguien?". Su voz vaciló no era un héroe apenas un hombre entrando a una edad de responsabilidades...
Silencio. Esa fue la respuesta, pensó en regresarse, ya que había entrado, dio dos pasos hacia atrás, cuando lo sintió.
Una respiración, en su cuello, y unos afilados...
"¿Esos son dientes?". Lanzó la pregunta.
"Sí, para ser más precisos mis colmillos y tú..." -Aspiro fuerte...- "Mi cena. No, mejor dicho mi postre, tu aroma es delicioso."
Su miedo se incrementa, al nivel de no poder controlar su cuerpo, su corazón el antes calmado empezó a agitarse.
"¿Qué eres?"... No obtuvo respuesta, y de sus labios solo salió un grito, el cual fue silenciado por una mano, las uñas se incrustaba en sus mejillas haciéndolo sangrar...
El hombre bebió de su sangre, para él fue una de las más dulces, cuando vino a reaccionar ya el Joven estaba desmayado, observo al rededor y vio a más de 20 personas sin vida.
"Limpien". Esa orden fue clara, rápidamente el callejón se llenó de hombres vestidos de negro, ellos desde el momento en el que el chico entro observaban. No hicieron nada, ya que ellos eran igual.
"Señor, el joven aun está vivo". Hablo uno de ellos.
"Llévenlo a la Mansión, ya saben, si hay transformación".
"Sí".
...
Ese día, fue mi maldición. «Esta sangre es deliciosa» pensó. Ya que estaba succionando y dejando sin vida a una joven.
"Elías, regresa, sabes que no tienes control aún" hablo el culpable de mi maldición.
"Hmph, sí, sí, ahora voy. Además, tú me dejaste así. Si tan solo no hubiera entrado." Fue lo último que dijo para regresar.
«El destino ya está escrito y ese no se cambia, y tú eres el mío, aun si no lo aceptas, el que llegaras ahí, no fue una coincidencia»... Y con ese pensamiento sus ojos brillaron de un rojo escarlata.
"Hernán, muévete, o te morderé a ti". Hablo un Elías ya cansando de esperar.
Un destino, que fue escrito. El cielo antes despejado estaba oscuro, no había ni una estrella. Y cada paso que ellos dan es cada vez más letal, muchos duermen, otros curiosos observan, la ley esta, si escuchas pasos después de las 3 de la mañana -¡corre!- ¿Por qué ellos están cazando?...
Otro día llego, y con ese día otro encierro, no podía salir, no podía correr, no podía ir de compras.
"Estoy harto". Hablo a la nada, la mansión estaba silenciosa, solo se oía las cortinas moverse, gracias al viento.
"Pues acostúmbrate y deja dormir". Esa respuesta más lo enfureció, se acercó a la ventana la cual tenía vidrios oscuros para que el sol no entrara, podía ver a gente ir y venir, niños correr.
Quería que todo fuera un sueño, pero no fue así, solo veía, anhelaba y suspiraba, se dio la vuelta, pero se detuvo.
Salió, y todo quedo en silencio, Hernán el cual esta estaba durmiendo en segundos estaba en la sala.
Elías extendió su mano, y el sol le quemo no solo la piel, sus huesos estaban quedando al descubierto, cuando iba a ver que más pasaba, un Hernán furioso lo devolvió a dentro, y el dolor que sintió al regenerarse fue peor a que el sol la consumiera, sus gritos se oían, pero no pasaba de la puerta de la entrada.
"Así como soportaste el sol, soporta la regeneración de tu piel, y deja de joder, que tengo sueño". Con eso se fue.
Los zollosos seguían hasta que la piel volvió completamente.
La vida de él siguió, su edad no avanzo, y la vejez nunca llego, vio a muchos morir, y también muchos murieron por su hambre y manos de él, la sed con el tiempo fue calmando, y su mirada cada vez más iba cambiando.
Fin...