Soy pequeño y frágil. Tampoco se porque fui abandonado, ni porque ustedes fueron abandonados, ni porque estamos aquí.
No se mucho del mundo, pero no me gusta verlos llorar ni las miradas de esos mayores.
Eli me miró:
-No llores Nid, me gusta ver tu sonrisa.
Solo pude mirarlo y dedicarle una sonrisa. No quería que estuviera más triste que yo.
-No, Todos ustedes... Entonces riamos y cantemos.
Y un dia, sonidos sordos se oyeron. Nos tomamos de las manos y las puertas se abrieron. Mis pies fríos y un aliento helado: era la primera vez que veía ese granizo blanco, pero era hermoso.
Nosotros corrimos, dejando nuestras pisadas atrás...