Capítulo 3: Una despedida apresurada

El aire fresco y nocturno de los jardines imperiales actuó como un bálsamo inmediato contra la asfixiante tensión que reinaba en el gran salón de fiestas. Las melodías del vals resonaban apagadas tras los gruesos ventanales de cristal, mezclándose con el leve rumor de las fuentes de mármol y el susurro del viento entre las rosas.

La joven no redujo la marcha hasta haberse adentrado lo suficiente en la penumbra del laberinto de setos. Solo cuando el brillo de las lámparas del banquete se convirtió en un reflejo distante, soltó el brazo del desconocido y apoyó las manos sobre sus rodillas, jadeando en busca de aire. El peso del elaborado vestido noble, los apretados corsés de la época y la brutal descarga de adrenalina le pasaron factura de golpe.

—Creí... creí que no lo contaba —murmuró entre resoplidos, llevándose una mano al pecho para intentar calmar los latidos desbocados de su corazón—. Estaban a punto de tragarme viva.

El joven, en cambio, ni siquiera mostraba una alteración en su respiración. Permaneció de pie a su lado, acomodándose los puños del abrigo de viaje con una elegancia desestructurada y casi natural. La observaba con una mezcla de curiosidad contenida y diversión abierta, manteniendo los hombros relajados como si dar un paseo nocturno tras ser arrastrado fuera de una fiesta imperial fuera su pasatiempo preferido.

—Debo admitir que ha sido una entrada y una salida bastante memorable —comentó él, con una voz profunda y pausada que parecía llevar un eco de autoridad mal disimulada—. Aunque, si no me equivoco, la etiqueta de esta capital no suele incluir el secuestro de extraños ni las bodas espontáneas en medio del salón principal.

La joven se erguió a toda prisa, ajustándose el escote del vestido mientras el rubor del bochorno cubría sus mejillas.

—¡Por favor, acepte mis más sinceras disculpas! —exclamó haciendo una reverencia torpe y apresurada—. Sé que fue una locura absoluta, pero le juro que era una cuestión de vida o muerte. Esos cinco hombres... no tengo idea de quiénes son en verdad o qué querían de mí, pero emanaban una energía tan peligrosa que sentí que mi alma iba a abandonar mi cuerpo si me quedaba un segundo más allí.

Él ladeó la cabeza, esbozando una sonrisa tenue.

—¿No sabe quiénes son? —preguntó, cruzándose de brazos—. Es difícil no reconocer al Duque del Norte o al Príncipe Heredero de este imperio. Tienen caras que suelen figurar en las monedas o en las historias de terror de la alta sociedad.

—Lo sé, lo sé... es decir, reconozco lo obvio —se corrigió ella rápidamente, recordando que se suponía que pertenecía a este mundo—. Pero soy solo una noble de rango insignificante. ¡No tengo ningún negocio con la realeza ni con héroes de guerra! Mi único objetivo era comer tartaletas de fresa y observar el panorama desde un rincón seguro. Utilizarlo a usted fue un acto de pura desesperación. Le pido mil disculpas por haberlo involucrado en semejante tontería.

El joven soltó una breve carcajada, un sonido grave que pareció resonar con suavidad en la quietud de la noche.

—No hay necesidad de disculparse. A decir verdad, me ha hecho un favor —dijo él, mirando de reojo hacia la silueta del palacio brillante a la distancia—. El banquete era terriblemente aburrido. Un poco de drama improvisado era justamente lo que necesitaba para no quedarme dormido.

Claudia lo miró con detenimiento por primera vez bajo la luz de la luna. Él no llevaba insignias, pero la tela de su vestimenta era de una calidad extraordinaria, tejida con un patrón inusual que no pertenecía al estilo habitual del imperio local. Su postura no era la de un sirviente ni la de un plebeyo; se movía con la soltura de alguien acostumbrado a que el mundo se amoldara a su paso, aunque intentara aparentar lo contrario.

—Usted... no parece ser de la capital, ¿verdad? —inquirió Claudia con curiosidad, entrecerrando los ojos—. Su ropa es diferente y su forma de hablar es bastante... descarada para estar en el palacio imperial.

El muchacho enarcó una ceja, manteniendo su sonrisa indescifrable.

—Digamos que solo estoy de visita. Vine a la capital para cumplir con un compromiso bastante molesto: el cumpleaños de un viejo amigo que insistió ruidosamente en mi presencia. Pretendía marcharme sin hacer ruido, pero parece que me he visto envuelto en la historia de amor falsa de una desconocida.

—¡No es una historia de amor! —protestó ella de inmediato, agitando las manos—. Solo fue un pretexto para escapar. Le prometo que en cuanto volvamos adentro o regresemos a la ciudad, no volveré a molestarlo. Nadie recordará su rostro en medio de tanta confusión.

—Oh, no esté tan segura de eso —murmuró él con cierto tono socarrón—. Las personas en este lugar tienen una memoria ridículamente buena cuando se trata de chismes. Si declaró que soy su esposo, es muy probable que mañana haya un ejército de investigadores buscando al "afortunado" caballero.

Un escalofrío recorrió la espalda de la joven al imaginar la cara del Príncipe Heredero o las espadas de los caballeros del Duque rastreando la ciudad.

—No... no diga eso ni en broma —suplicó Claudia , tragando saliva—. De todos modos, lo mejor será que nos despidamos aquí. Si nos ven salir juntos de los jardines, solo alimentaremos los rumores. Le agradezco infinitamente su cooperación, señor... eh...

Hizo una pausa, dándose cuenta de que ni siquiera le había preguntado su nombre.

El joven pareció dudar por una fracción de segundo. Sus ojos oscuros brillaron con un matiz calculador antes de responder con una inclinación de cabeza casi imperceptible.

—No tiene importancia. Lo mejor será que mantengamos el misterio, ¿no cree? Así, si los cinco pilares del imperio la interrogan, podrá decir con absoluta honestidad que no tiene idea de quién era el hombre al que agarró del brazo.

La joven parpadeó, sorprendida por la lógica implacable de sus palabras.

—Tiene razón. Menos información significa menos problemas —asintió con vehemencia—. Entonces, buen hombre misterioso, que tenga un buen viaje de regreso a donde sea que pertenezca. Espero que su amigo haya disfrutado su cumpleaños.

Él soltó un ligero murmullo divertido.

—Créame, su fiesta ha sido mucho más interesante de lo que él mismo planeó. Cuídese, pequeña chismosa. Intente no casarse con ningún otro desconocido antes de llegar a su casa.

Sin agregar una palabra más, el joven se dio la vuelta y comenzó a caminar tranquilamente por el sendero arbolado que conducía hacia las puertas traseras del complejo imperial. Su andar era pausado, pero a los pocos metros, dos figuras vestidas con capas oscuras y sin emblemas visibles emergieron en absoluto silencio de entre las sombras de los árboles, colocándose a una distancia prudente detrás de él para escoltarlo.

La joven observó la escena con el ceño fruncido.

Suspirando con profundo alivio, Claudia se dio la vuelta para buscar el camino hacia los carruajes de alquiler. Creía sinceramente que la pesadilla había terminado y que al día siguiente podría volver a su rutina de dormir hasta tarde y comer dulces.

Lo que Claudia no sabía era que, dentro del salón principal, cinco de los hombres más peligrosos del continente acababan de declarar una búsqueda exhaustiva para dar con la "esposa" misteriosa y el insolente desconocido que se la había arrebatado frente a sus ojos.

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Comments

Gleirys Carolina

Gleirys Carolina

No es tanto que fuera 1 que llegase a ella, sino todos al mismo tiempo, quien no sale corriendo asi🤣 pobrecita

2026-08-05

27

Nata

Nata

jajajaja hay esto se puso bueno ella piensa que es insignificante pero resulta que va a volver locos a los 5 mejores del reino 😂😂😂

2026-09-18

0

Maris Benitez

Maris Benitez

Creo que los 5 pilares iban a saludar al desconocido y no a ella,hum seguro que es alguien importante 🤪🤪🤪

2026-09-06

0

Total
Capítulos
1 Capítulo 1: La chismosa en aprietos
2 Capítulo 2: El "esposo" improvisado
3 Capítulo 3: Una despedida apresurada
4 Capítulo 4: La tormenta sobre la capital
5 Capítulo 5: Sombras en la capital
6 Capitulo 6: Ven conmigo.
7 Capítulo 7: Entre la protección y el misterio
8 Capítulo 8: La promesa cumplida y la elección de libertad
9 Capítulo 9: La casa del sol
10 Capítulo 10: La verdad oculta bajo la capa de un noble
11 Capítulo 11: El consejo imperial y la sobrecarga de un soberano.
12 Capítulo 12: Las sospechas de la Princesa.
13 Capítulo 13: La fragancia del saúco
14 Capítulo 14: El sabor de un secreto y un consejo inesperado
15 Capítulo 15: El pan, el chisme y un encuentro inesperado
16 Capítulo 16: La propuesta y un paseo sin adornos
17 Capítulo 17: La calidez del corazón y una promesa dulce
18 Capítulo 18: Advertencias en las sombras del palacio
19 Capítulo 19: El cambio del Emperador Mago
20 Capítulo 20: Un beso y la promesa antes de la verdad
21 Capítulo 21: El terror ante el verdadero soberano
22 Capítulo 22: La firma de la tregua y el peso de una verdad
23 Capítulo 23: La guardia, la corte y un movimiento en secreto
24 Capítulo 24: Una llegada apresurada
25 Capítulo 25: Encuentros, desvíos y una calurosa bienvenida
26 Capítulo 26: El reencuentro, sorpresas y un regalo único
27 Capítulo 27: Entre confidencias, verdades y almas de otro mundo
28 Capítulo 28: Revelaciones.
29 Capítulo 29: Determinación.
30 Capítulo 30: Una decisión por amor.
31 Capítulo 31: La Emperatriz
32 Capítulo 32: Un Nuevo Despertar
33 Capítulo 33: Lecciones Bajo La Sombra Del Rosal
34 Capítulo 34: Una Mirada Cargada De Espinas
35 Capítulo 35: Preparativos Reales
36 Capítulo 36: Luces, Sombras Y Verdades Envenenadas
37 Capítulo 37: Las sombras Del Pasado
38 Capítulo 38: Sentencias
39 Capitulo 39: Negación.
40 Capítulo 40: Despedidas.
41 Capítulo 41: La marea que desborda
42 Capítulo 42: La última audiencia
43 Capítulo 43: Fronteras y despedidas
44 Capítulo 44: La bendición de la frontera y el retorno victorioso
Capítulos

Updated 44 Episodes

1
Capítulo 1: La chismosa en aprietos
2
Capítulo 2: El "esposo" improvisado
3
Capítulo 3: Una despedida apresurada
4
Capítulo 4: La tormenta sobre la capital
5
Capítulo 5: Sombras en la capital
6
Capitulo 6: Ven conmigo.
7
Capítulo 7: Entre la protección y el misterio
8
Capítulo 8: La promesa cumplida y la elección de libertad
9
Capítulo 9: La casa del sol
10
Capítulo 10: La verdad oculta bajo la capa de un noble
11
Capítulo 11: El consejo imperial y la sobrecarga de un soberano.
12
Capítulo 12: Las sospechas de la Princesa.
13
Capítulo 13: La fragancia del saúco
14
Capítulo 14: El sabor de un secreto y un consejo inesperado
15
Capítulo 15: El pan, el chisme y un encuentro inesperado
16
Capítulo 16: La propuesta y un paseo sin adornos
17
Capítulo 17: La calidez del corazón y una promesa dulce
18
Capítulo 18: Advertencias en las sombras del palacio
19
Capítulo 19: El cambio del Emperador Mago
20
Capítulo 20: Un beso y la promesa antes de la verdad
21
Capítulo 21: El terror ante el verdadero soberano
22
Capítulo 22: La firma de la tregua y el peso de una verdad
23
Capítulo 23: La guardia, la corte y un movimiento en secreto
24
Capítulo 24: Una llegada apresurada
25
Capítulo 25: Encuentros, desvíos y una calurosa bienvenida
26
Capítulo 26: El reencuentro, sorpresas y un regalo único
27
Capítulo 27: Entre confidencias, verdades y almas de otro mundo
28
Capítulo 28: Revelaciones.
29
Capítulo 29: Determinación.
30
Capítulo 30: Una decisión por amor.
31
Capítulo 31: La Emperatriz
32
Capítulo 32: Un Nuevo Despertar
33
Capítulo 33: Lecciones Bajo La Sombra Del Rosal
34
Capítulo 34: Una Mirada Cargada De Espinas
35
Capítulo 35: Preparativos Reales
36
Capítulo 36: Luces, Sombras Y Verdades Envenenadas
37
Capítulo 37: Las sombras Del Pasado
38
Capítulo 38: Sentencias
39
Capitulo 39: Negación.
40
Capítulo 40: Despedidas.
41
Capítulo 41: La marea que desborda
42
Capítulo 42: La última audiencia
43
Capítulo 43: Fronteras y despedidas
44
Capítulo 44: La bendición de la frontera y el retorno victorioso

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