Capítulo 5: Voces en la noche.

La posada era una construcción antigua, de maderas oscuras y paredes gruesas que parecían querer aislarse del resto del pueblo, como si también ella intentara protegerse de lo que habitaba fuera. La dueña, una mujer de pocas palabras y mirada inquieta, le había entregado la llave sin hacerle demasiadas preguntas, como si fuera costumbre que los forasteros llegaran de noche y cargados de secretos.

Lyssa subió las escaleras con paso cansado, pero con la mente completamente despierta. Al cerrar la puerta de su habitación y echar el cerrojo, por un momento creyó que el silencio le daría tregua, que al estar entre cuatro paredes podría dejar atrás los horrores que había escuchado y visto. Pero se equivocó. Apenas se quedó a solas, el murmullo que la había perseguido todo el día volvió a brotar, más fuerte, más claro y mucho más inquietante.

No venía de afuera. No se colaba por las rendijas de las ventanas ni bajaba por la chimenea. Venía de todas partes y de ninguna a la vez: estaba en el aire que respiraba, en la madera que crujía, en la propia oscuridad que llenaba la habitación. Eran las voces, los susurros que solo ella podía percibir, y ahora, lejos de miradas ajenas, se atrevían a hablar con total libertad.

Se sentó en el borde de la cama, apretando las sienes con las manos, intentando que el ritmo frenético de su corazón se calmara. Pero fue inútil. Las palabras empezaron a formarse, arrastradas, ciceantes, rozando sus oídos como labios invisibles.

«Condenada… Igual que ella… Igual que todos vosotros… La sangre pesa… La sangre ata…».

Lyssa levantó la cabeza, mirando fijamente hacia la ventana cerrada, tras la cual el mar rugía con furia, como si el océano mismo quisiera entrar.

—¿Qué queréis de mí? —susurró, con la voz temblorosa—. ¿Qué condena habláis?

Las voces se rieron, un sonido hueco y frío que le heló la sangre. Se multiplicaron, superponiéndose unas a otras, formando una confusión de frases que poco a poco empezaron a tener un significado aterrador.

«Lo que empezó hace siglos, no termina nunca… Lazos de agua y de odio… Lazos que ni la muerte rompe… Tu abuela, tu madre, y ahora tú… Heredaste la deuda… Heredaste el vínculo…».

Imágenes pasaron rápidas por su mente, como si alguien le mostrara recuerdos que no eran suyos: mujeres de su misma familia, caminando por esta misma playa, mirando el mar con la misma mezcla de fascinación y terror; sombras que salían del agua y se enlazaban a sus tobillos; una figura hermosa y terrible que reía mientras extendía la mano para atraparlas.

—¿Ella? —pensó en voz alta—. ¿La sirena?

«Ella es el lazo… Ella es la condena… Se llevó a tu madre porque quería… Y ahora te quiere a ti… Y lo que es peor…».

Las voces bajaron de tono, volviéndose íntimas, casi confidenciales, y entonces pronunciaron las palabras que hicieron que el escalofrío más fuerte de todos recorriera su espalda de pies a cabeza.

«No solo te quiere a ti… Te quiere unida a él… A Christhian…».

El nombre flotó en la habitación, pesado y peligroso. Lyssa recordó sus ojos oscuros, su mirada de dolor y advertencia, la forma en que su presencia la atraía y la aterraba a partes iguales. Recordó lo que le había dicho don Elías: «Él le pertenece». Y las palabras de Christhian mismo: «Yo soy el primero».

—¿Qué tiene que ver él conmigo? —preguntó Lyssa, poniéndose de pie y caminando hacia la ventana, incapaz de contenerse—. ¿Por qué me habláis de él?

«Porque él es la cadena… Y tú eres la llave… Ella os ha unido antes de que vinieras… Lazos que no se pueden romper… Ni con distancia, ni con tiempo, ni con muerte… Lo que ella une, queda unido para siempre… Amor y odio, mezclados en la misma trampa… Él no puede alejarse de ella… Tú no puedes alejarte de él… Y ella disfruta viendo cómo os acercáis y os hacéis daño…».

Lyssa apoyó las manos contra el cristal frío. Al otro lado, la noche era profunda y negra, pero entre las sombras de la playa, creyó distinguir una silueta alta e inmóvil, recortada contra la espuma blanca de las olas. Christhian. Estaba allí, de pie, mirando hacia su ventana, o tal vez mirando simplemente hacia el vacío, atado a ese lugar igual que ella empezaba a sentirse atada.

Las voces se intensificaron, gritando casi en su cabeza, revelando la verdad más oscura de todas.

«Él siente el lazo igual que tú… Cada vez que tú sufres, él lo siente… Cada vez que él está cerca del agua, tú lo sabes… Ella alimenta ese vínculo… Se alimenta de lo que hay entre vosotros… De tu curiosidad por él, de su deseo de protegerte… De todo ese amor que nace entre el miedo y el odio… Eso es lo que ella quiere… Eso es lo que la hace fuerte…».

—¡No es verdad! —exclamó Lyssa, apretando las manos hasta clavarse las uñas en las palmas—. Yo no lo quiero… Solo quiero a mi madre… Solo quiero irme de aquí…

«Nadie se va de aquí cuando ella ya ha puesto su marca… Y tú ya la llevas…».

Un dolor agudo le recorrió el brazo izquierdo, justo en la muñeca. Se subió la manga de la chaqueta y, bajo la luz tenue de la vela, vio algo que no estaba allí antes. Una marca, un dibujo tenue pero definido, como una cicatriz reciente o un tatuaje hecho con tinta oscura: una ola rodeada de espinas, el mismo símbolo que había visto en las rocas de la caleta, el mismo que llevaba el broche de su madre.

«La marca de los que pertenecen al mar… La marca de los que están condenados… Tú y él… Un mismo símbolo… Un mismo destino… Lazos que no se pueden romper… Nunca…».

Las voces se fueron apagando poco a poco, convirtiéndose de nuevo en susurros lejanos, pero dejaron tras de sí una certeza helada. Lyssa se dejó caer al suelo, apoyada contra la pared, abrazando sus rodillas. Comprendió entonces por qué Christhian le había advertido con tanta desesperación que huyera. No era solo por el peligro que ella corría. Era porque sabía que, en el momento en que ella pisó Mar Azul, la condena se activó para ambos.

Estaban atados. Unidos por una magia oscura y antigua, por la voluntad de una criatura demoníaca que disfrutaba jugando con sus vidas y sus sentimientos. Amor y odio, miedo y deseo, todo mezclado en una trampa perfecta de la que, según las voces, no había escapatoria.

Miró de nuevo hacia la ventana. La silueta en la playa ya no estaba. Christhian había desaparecido, tragado por la oscuridad y por el mar que lo tenía prisionero. Pero Lyssa sabía que estaba ahí, cerca, y que ahora, cada paso que ella diera, cada pensamiento que tuviera, cada emoción que sintiera, viajaría por esos lazos invisibles hasta llegar a él.

Y lo peor de todo era que, aunque quería odiarlo por ser parte de esa maldición, aunque quería alejarse de él para siempre, en el fondo de su corazón, una parte de ella ya sentía lo mismo que él: la terrible, inevitable y condenada necesidad de acercarse.

Capítulos
1 Capítulo 1: Llegada a Mar Azul.
2 Capítulo 2: Huellas en la arena.
3 Capítulo 3: La leyenda prohibida.
4 Capítulo 4: Primer encuentro.
5 Capítulo 5: Voces en la noche.
6 Capítulo 6: El reflejo en el agua.
7 Capítulo 7: Secretos enterrados.
8 Capítulo 8: Choque de voluntades.
9 Capítulo 9: La marca invisible.
10 Capítulo 10: Susurros que ordenan.
11 Capítulo 11: Ecos de dolor.
12 Capítulo 12: Luna llena.
13 Capítulo 13: Mirada posesiva.
14 Capítulo 14: Amor y odio.
15 Capítulo 15: El libro de las maldiciones.
16 Capítulo 16: Ataduras invisibles.
17 Capítulo 17: Mentiras y verdades.
18 Capítulo 18: Llamada irresistible.
19 Capítulo 19: Recuerdos perdidos.
20 Capítulo 20: Alianza peligrosa.
21 Capítulo 21: Celos mortales.
22 Capítulo 22: Disfrutad de vuestra alianza
23 Capítulo 23: El origen del mal.
24 Capítulo 24: La mujer herida.
25 Capítulo 25: Lazos de sangre.
26 Capítulo 26: Mi sangre es la clave
27 Capítulo 27: Promesas rotas.
28 Capítulo 28: Prometí que haría lo que fuera para que estuvieras a salvo.
29 Capítulo 29: Posesión
30 Capítulo 30: La primera batalla definitiva
31 Capítulo 31: Lucha interior
32 Capitulo 32: Un amor real, verdadero y libre.
33 Capítulo 33: El precio de la verdad.
34 Capitulo 34: La historia de su familia.
35 Capítulo 35: Desafío al abismo.
36 Capitulo 36: Ya no me asusta tu amenaza.
37 Capítulo 37: Amor oscuro.
38 Capítulo 38: Vamos a terminar con esto.
39 Capitulo 39: Trampa tendida.
40 Capitulo 40: Cumplan su parte del plan.
41 Capítulo 41: Traición y lealtad.
42 Capitulo 42: La traición nos casi destruye
43 Capítulo 43: Susurros que mienten.
44 Capítulo 44: Ellos eran la verdad.
45 El último secreto.
46 La trampa final.
47 Elección desgarradora.
48 Silención y tensión.
49 El precio… lo pagas tú.
50 Furia del mar.
51 ¡Si no puedo tenerlos... Nadie los tendra!
52 Encuentro final.
53 ¡No quiero estar sola!
54 Palabras que matan.
55 ¿Qué nos queda si quitamos el peligro, el miedo y la necesidad?
56 Romper la condena
57 Nada salio como lo esperabamos.
58 Ecos del más allá.
59 No habra final feliz.
60 Lo que queda.
61 El hilo que no se rompe.
Capítulos

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1
Capítulo 1: Llegada a Mar Azul.
2
Capítulo 2: Huellas en la arena.
3
Capítulo 3: La leyenda prohibida.
4
Capítulo 4: Primer encuentro.
5
Capítulo 5: Voces en la noche.
6
Capítulo 6: El reflejo en el agua.
7
Capítulo 7: Secretos enterrados.
8
Capítulo 8: Choque de voluntades.
9
Capítulo 9: La marca invisible.
10
Capítulo 10: Susurros que ordenan.
11
Capítulo 11: Ecos de dolor.
12
Capítulo 12: Luna llena.
13
Capítulo 13: Mirada posesiva.
14
Capítulo 14: Amor y odio.
15
Capítulo 15: El libro de las maldiciones.
16
Capítulo 16: Ataduras invisibles.
17
Capítulo 17: Mentiras y verdades.
18
Capítulo 18: Llamada irresistible.
19
Capítulo 19: Recuerdos perdidos.
20
Capítulo 20: Alianza peligrosa.
21
Capítulo 21: Celos mortales.
22
Capítulo 22: Disfrutad de vuestra alianza
23
Capítulo 23: El origen del mal.
24
Capítulo 24: La mujer herida.
25
Capítulo 25: Lazos de sangre.
26
Capítulo 26: Mi sangre es la clave
27
Capítulo 27: Promesas rotas.
28
Capítulo 28: Prometí que haría lo que fuera para que estuvieras a salvo.
29
Capítulo 29: Posesión
30
Capítulo 30: La primera batalla definitiva
31
Capítulo 31: Lucha interior
32
Capitulo 32: Un amor real, verdadero y libre.
33
Capítulo 33: El precio de la verdad.
34
Capitulo 34: La historia de su familia.
35
Capítulo 35: Desafío al abismo.
36
Capitulo 36: Ya no me asusta tu amenaza.
37
Capítulo 37: Amor oscuro.
38
Capítulo 38: Vamos a terminar con esto.
39
Capitulo 39: Trampa tendida.
40
Capitulo 40: Cumplan su parte del plan.
41
Capítulo 41: Traición y lealtad.
42
Capitulo 42: La traición nos casi destruye
43
Capítulo 43: Susurros que mienten.
44
Capítulo 44: Ellos eran la verdad.
45
El último secreto.
46
La trampa final.
47
Elección desgarradora.
48
Silención y tensión.
49
El precio… lo pagas tú.
50
Furia del mar.
51
¡Si no puedo tenerlos... Nadie los tendra!
52
Encuentro final.
53
¡No quiero estar sola!
54
Palabras que matan.
55
¿Qué nos queda si quitamos el peligro, el miedo y la necesidad?
56
Romper la condena
57
Nada salio como lo esperabamos.
58
Ecos del más allá.
59
No habra final feliz.
60
Lo que queda.
61
El hilo que no se rompe.

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