CAPÍTULO 5

Diego entró al estudio y Manuela sintió que el tiempo retrocedía cinco años en un instante doloroso. Seguía siendo guapo, eso no podía negarlo. Los años le habían agregado madurez al rostro, algunas líneas alrededor de los ojos, pero básicamente era el mismo hombre del que se había enamorado cuando tenía diecisiete años y creía en los finales felices.

El mismo hombre que la había destrozado.

—Manuela. —Su voz salió ronca, cargada de emoción—. Gracias por recibirme.

—Tienes cinco minutos, Diego. Habla.

Él se acercó con pasos cautelosos, como si ella fuera un animal salvaje que podría atacar en cualquier momento. No estaba tan equivocado.

—Primero quiero decirte cuánto lamento lo de tu padre. Sé que ustedes tenían una relación complicada, pero aun así...

—Cuatro minutos y medio.

Diego cerró los ojos, respiró hondo, y cuando los abrió había desesperación en ellos.

—Necesito que me escuches. Por favor. Solo una vez.

—Te estoy escuchando. El reloj sigue corriendo.

—Lo que pasó hace cinco años... —Su voz se quebró—. Fue el peor error de mi vida, Manuela. No hay un solo día, ni una sola noche, en que no me arrepienta de haberte lastimado así.

—Qué conmovedor. ¿Ya terminaste?

—¡No! —Diego dio un paso hacia ella—. Necesito que entiendas que estaba confundido, asustado, siendo un completo idiota. Valentina se me insinuó durante meses y yo... mierda, no tengo excusa. Fui débil. Fui un cobarde.

—Eso ya lo sé. ¿Algo nuevo que agregar?

—Te amo. —Las palabras salieron como confesión desesperada—. Nunca dejé de amarte. Todos estos años traté de olvidarte, de seguir adelante, pero no pude. Eres la única mujer que he amado verdaderamente.

Manuela lo miró fijamente, esperando sentir algo. Dolor. Rabia. Tristeza.

Pero no sintió nada. Absolutamente nada.

—¿Sabes qué es lo más triste, Diego? Que ya no me importa.

—No digas eso. Por favor, no...

—Es la verdad. —Se puso de pie, necesitando estar a su altura—. Pasé meses llorándote. Meses odiándote. Meses deseando que sintieras una fracción del dolor que me causaste. Pero ya no. Ya no siento nada cuando te miro.

—Eso no es cierto. Sé que todavía sientes algo por mí.

—Lo único que siento es lástima. Por ti. Por el hombre que pudiste haber sido si hubieras tenido un poco más de dignidad.

Diego retrocedió como si lo hubiera golpeado físicamente.

—Manuela, dame una oportunidad de arreglarlo. De demostrarte que he cambiado.

—No me interesa si has cambiado o no. No me interesa nada de lo que tengas que decir o hacer. Esa parte de mi vida terminó hace cinco años.

—Pero yo nunca te olvidé. Seguí buscándote, tratando de encontrarte...

—Pues dejaste de buscar muy pronto. —Manuela caminó hacia la puerta y la abrió—. Porque si realmente me hubieras buscado, me habrías encontrado. No estaba escondida, Diego. Simplemente construí una vida donde tú no existías.

—¿Hay alguien más? —La pregunta salió cargada de celos—. ¿Por eso no quieres darme una oportunidad?

La imagen de Damián Cortés cruzó por la mente de Manuela, pero la apartó inmediatamente.

—Mi vida personal no es de tu incumbencia. Ya no.

—Siempre serás mi incumbencia. Te amé primero. Te conocí primero.

—Y me traicionaste primero también. Felicidades por ser constante en algo.

Diego se pasó las manos por el cabello, frustrado y desesperado.

—¿Qué tengo que hacer? Dime qué tengo que hacer para que me perdones.

—Nada. Porque el perdón requiere que me importe lo suficiente para dártelo. Y ya no me importas, Diego. Eso es lo que no entiendes. No te odio. No te amo. Simplemente no siento nada.

—Estás mintiendo. Tienes que estar mintiendo.

—¿Por qué? ¿Porque tu ego no puede aceptar que una mujer finalmente superó tu traición? —Manuela señaló la puerta—. Tus cinco minutos terminaron. Vete.

—Manuela...

—¡Vete! —La orden salió con una fuerza que hizo que Diego retrocediera—. Y no vuelvas a buscarme. No tenemos nada más que decirnos.

Diego la miró durante un largo momento, como si estuviera esperando que ella se quebrara, que admitiera que todo era mentira, que todavía lo amaba.

Pero Manuela se mantuvo firme, con la espalda recta y la mirada fría.

Finalmente, él se rindió. Caminó hacia la puerta con los hombros caídos, derrotado.

—Lamento haberte perdido —dijo en voz baja antes de salir—. Lamento no haber sido el hombre que merecías.

—Yo también lo lamento. Por ti, no por mí.

Cuando la puerta se cerró detrás de él, Manuela se dejó caer en el mueble, toda la fuerza que había proyectado desapareciendo en un segundo.

No lo amaba. Eso era cierto. Pero enfrentarlo, verlo rogar, escucharlo llorar por algo que él mismo destruyó... había sido más difícil de lo que esperaba.

Su teléfono vibró en su bolsillo, sacándola de sus pensamientos. Miró la pantalla y su corazón se derritió instantáneamente.

Lucía.

Su bebé. Su niña hermosa de casi cinco años.

Contestó con una sonrisa que no había tenido en todo el día.

—Hola, mi amor.

—¡Mami! —La voz aguda y emocionada de su hija llenó la línea—. ¿Cuándo vas a volver? Te extraño mucho.

—Yo también te extraño, princesa. Pero voy a tardar un poquito más.

—¿Cuánto es un poquito? Ana dice que son muchos días.

—Seis meses, cariño. Pero te prometo que te llamaré todos los días.

—¿Por qué no podemos ir contigo? Lucas y yo queremos conocer el rancho de la abuela.

Manuela cerró los ojos, sintiendo que el pecho se le apretaba. Nada le gustaría más que tener a sus hijos con ella, pero era demasiado peligroso. Diego estaba aquí. Valentina y Ernesto también. No podía arriesgarse a que descubrieran la existencia de los gemelos.

—Pronto, mi amor. Pero ahora necesito que cuides de tu hermano para que no se meta en problemas. ¿Puedes hacer eso por mami?

—¡Sí! Yo lo cuido. Pero él dice que no necesita que lo cuide porque es más grande que yo.

—Solo por tres minutos, princesa. Sigues siendo su hermana mayor.

Escuchó la risa de Lucía, ese sonido que era lo mejor de su vida, y sintió que las lágrimas amenazaban con desbordarse.

—Te amo mucho, mami.

—Yo te amo más, mi vida. Dale un beso a Lucas de mi parte.

—¡Lucas! ¡Mami dice que te dé un beso! —escuchó gritar a Lucía—. ¡Dice que no quiere! ¡Que los besos son de niñas!

Manuela rio a pesar del nudo en su garganta.

—Dile que cuando vuelva le voy a dar mil besos, aunque no quiera.

Después de despedirse y prometer llamar mañana, Manuela colgó y se quedó mirando la pantalla de su teléfono durante largo rato.

Sus hijos. Los gemelos que había tenido sola en la capital, sin decirle a nadie, protegiéndolos del mundo que la había lastimado. Diego nunca supo del embarazo. Nadie lo sabía excepto Ana, su asistente más confiada. Y así tenía que seguir siendo.

Jamás le diría a Diego sobre los gemelos. Jamás le daría la oportunidad de reclamar algo sobre ellos. Eran suyos. Solo suyos. Y los protegería de todos, incluso de su propio padre. Seis meses. Tendría que encontrar la forma de verlos, de no perderse tanto tiempo de sus vidas. Pensó en Damián, y su imagen se coló en su mente sin permiso. Ese hombre no se salía de sus pensamientos por más que intentara sacarlo. La forma en que la miraba. La forma en que la tocaba. La forma en que hacía que su cuerpo reaccionara con solo estar cerca. Pero no podía permitirse distracciones. No cuando había tanto en juego. Recuperar el rancho. Encerrar a los asesinos de su padre. Proteger a sus hijos.

Esas eran sus prioridades. Todo lo demás, incluyendo al hombre peligrosamente atractivo que le había extendido el plazo, tendría que esperar. Abrió su laptop y redactó un correo para Ana:

"Necesito que apruebes un préstamo para la Hacienda San Rafael. Cinco millones de pesos. Términos favorables. Pero bajo ninguna circunstancia puede revelarse que el dinero viene de nuestro fondo de inversión. Tiene que parecer un banco externo. Lo necesito aprobado para mañana."

Con ese dinero restauraría el rancho, comenzaría a levantarlo de las cenizas donde Ernesto y Valentina lo habían hundido. Les demostraría a todos que no solo era capaz de administrar esta tierra, sino de hacerla prosperar.

Lo único que le molestaba era tener que discutir el plan con Ernesto. Como administrador irrevocable, técnicamente necesitaba su aprobación para cambios mayores.

Estaba segura de que sería una piedra en su camino. Pero ya encontraría la forma de manejarlo.

Envió el correo, cerró la laptop, y decidió que necesitaba dormir. Había sido un día demasiado largo y emocionalmente agotador.

Manuela despertó a media noche con la boca seca y el cuerpo pegajoso de sudor. La casa estaba en completo silencio, ese tipo de silencio pesado que solo existe en el campo, lejos del ruido constante de la ciudad. Se levantó de la cama y bajó descalza hacia la cocina, necesitando agua fresca para poder volver a dormir.

Cuando regresaba hacia su habitación, pasó frente a la puerta del cuarto que había sido de su padre. La habitación principal. Donde ahora dormía Valentina. Y entonces lo escuchó.

Gemidos. Bajos. Ahogados. Pero inconfundibles.

Un déjà vu tan poderoso que la dejó paralizada en medio del pasillo.

No puede ser. No otra vez.

Se acercó despacio a la puerta que estaba entreabierta, el corazón latiendo tan fuerte que estaba segura de que podían escucharlo desde dentro. Cada paso era una agonía. Cada centímetro que avanzaba le recordaba esa noche hace cinco años cuando entró a la habitación de Diego y encontró su mundo destrozado. Llegó a la puerta. Respiró hondo. Y se asomó por la rendija. Lo que vio la dejó completamente sin aliento.

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Comments

Betty Saavedra Alvarado

Betty Saavedra Alvarado

Cin van Manuela es mamá de gemelos Diego se lo perdió por traidor y mentiroso ahora la ruega la prima no lo aguanto ahora es Ernesto el que está con ella

2026-05-30

2

SIMARA Lamas

SIMARA Lamas

Jajaja está Valentina es una gata loca en celo jajaja no haya en qué palo montarse jajaja hay Diego te perdiste a tus gemelos ahora tienes qué esperar para conocerlos

2026-06-22

0

Sandra Maritza Mesa

Sandra Maritza Mesa

hay por qué nos deja tanto tiempo con la incertidumbre,está buena la novela 👏👏👏

2026-05-31

0

Total
Capítulos
1 CAPITULO 1.
2 CAPÍTULO 2.
3 CAPÍTULO 3
4 CAPÍTULO 4
5 CAPÍTULO 5
6 Capítulo 6: La traición tiene cama doble
7 Capítulo 7: Primera cena, primer peligro
8 Capítulo 8: La dueña toma posesión
9 Capítulo 9: Las cartas del muerto
10 Capítulo 10: El primer movimiento
11 Capítulo 11: El dinero llega, la guerra empieza
12 Capítulo 12: El río y la fotografía
13 Capítulo 13: Diego no se rinde
14 Capítulo 14: El juzgado y el caballero inesperado
15 Capítulo 15: El médico cómplice
16 Capítulo 16: El rumor envenenado
17 Capítulo 17: Los niños preguntan por su papá
18 Capítulo 18: El rastro del veneno
19 Capítulo 19: La primera amenaza directa
20 Capítulo 20: La carta para Damián
21 Capítulo 21: El robo que no fue
22 Capítulo 22: La mujer que desapareció
23 Capítulo 23: El Hotel Las Magnolias
24 Capítulo 24: Valentina mueve a Diego
25 Capítulo 25: La amenaza en la capital
26 Capítulo 26: El médico muere
27 Capítulo 27: La guerra pública
28 Capítulo 28: El beso que lo cambia todo
29 Capítulo 29: El secreto
30 Capítulo 30: Ernesto descubre el juego
31 Capítulo 31: Los gemelos llegan a San Rafael
32 Capítulo 32: El hombre que se parece a papá
33 Capítulo 33: Diego exige respuestas
34 Capítulo 34: La sangre no miente
35 Capítulo 35: El milagro de AB negativo
36 Capítulo 36: Lo que el médico no debía decir
37 Capítulo 37: Los registros del hotel
38 Capítulo 38: Los ojos de su padre
39 Capítulo 39: La confesión en el río
40 Capítulo 40: La noche que los creó
41 Capítulo 41: El mundo que se reinventa
42 Capítulo 42: Valentina consigue el arma
43 Capítulo 43: El sabotaje del rancho
44 Capítulo 44: Diego explota
45 Capítulo 45: La propuesta bajo las estrellas
46 Capítulo 46: La acusación de Valentina
47 Capítulo 47: Ernesto traicionado
48 Capítulo 48: Los enemigos hacen equipo
49 Capítulo 49: Valentina llama pidiendo ayuda
50 Capítulo 50: La habitación principal
51 Capítulo 51: La investigación se abre
52 Capítulo 52: Libre de cargos
53 Capítulo 53: Los herederos de San Rafael
54 Capítulo 54: La llamada de Lucía
55 Capítulo 55: El rancho rodeado
56 Capítulo 56: El camino que solo Diego conoce
57 Capítulo 57: Lucía es libre
58 Capítulo 58: Cadena perpetua
59 Capítulo 59: El manantial
60 CAPITULO 60
Capítulos

Updated 60 Episodes

1
CAPITULO 1.
2
CAPÍTULO 2.
3
CAPÍTULO 3
4
CAPÍTULO 4
5
CAPÍTULO 5
6
Capítulo 6: La traición tiene cama doble
7
Capítulo 7: Primera cena, primer peligro
8
Capítulo 8: La dueña toma posesión
9
Capítulo 9: Las cartas del muerto
10
Capítulo 10: El primer movimiento
11
Capítulo 11: El dinero llega, la guerra empieza
12
Capítulo 12: El río y la fotografía
13
Capítulo 13: Diego no se rinde
14
Capítulo 14: El juzgado y el caballero inesperado
15
Capítulo 15: El médico cómplice
16
Capítulo 16: El rumor envenenado
17
Capítulo 17: Los niños preguntan por su papá
18
Capítulo 18: El rastro del veneno
19
Capítulo 19: La primera amenaza directa
20
Capítulo 20: La carta para Damián
21
Capítulo 21: El robo que no fue
22
Capítulo 22: La mujer que desapareció
23
Capítulo 23: El Hotel Las Magnolias
24
Capítulo 24: Valentina mueve a Diego
25
Capítulo 25: La amenaza en la capital
26
Capítulo 26: El médico muere
27
Capítulo 27: La guerra pública
28
Capítulo 28: El beso que lo cambia todo
29
Capítulo 29: El secreto
30
Capítulo 30: Ernesto descubre el juego
31
Capítulo 31: Los gemelos llegan a San Rafael
32
Capítulo 32: El hombre que se parece a papá
33
Capítulo 33: Diego exige respuestas
34
Capítulo 34: La sangre no miente
35
Capítulo 35: El milagro de AB negativo
36
Capítulo 36: Lo que el médico no debía decir
37
Capítulo 37: Los registros del hotel
38
Capítulo 38: Los ojos de su padre
39
Capítulo 39: La confesión en el río
40
Capítulo 40: La noche que los creó
41
Capítulo 41: El mundo que se reinventa
42
Capítulo 42: Valentina consigue el arma
43
Capítulo 43: El sabotaje del rancho
44
Capítulo 44: Diego explota
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Capítulo 45: La propuesta bajo las estrellas
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Capítulo 46: La acusación de Valentina
47
Capítulo 47: Ernesto traicionado
48
Capítulo 48: Los enemigos hacen equipo
49
Capítulo 49: Valentina llama pidiendo ayuda
50
Capítulo 50: La habitación principal
51
Capítulo 51: La investigación se abre
52
Capítulo 52: Libre de cargos
53
Capítulo 53: Los herederos de San Rafael
54
Capítulo 54: La llamada de Lucía
55
Capítulo 55: El rancho rodeado
56
Capítulo 56: El camino que solo Diego conoce
57
Capítulo 57: Lucía es libre
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Capítulo 58: Cadena perpetua
59
Capítulo 59: El manantial
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