Capítulo V:El escudo y el estruendo

Poco después el lugar se abarrotó, y la gente empujaba para acomodarse cerca de la tarima, reduciendo cada vez más el espacio, Damián por puro instinto protector usó su cuerpo como una barrera entre ella y las otras personas.

—Creo que deberíamos irnos… —murmuró él, aunque sus pies no se movieron.

En lugar de retroceder cercó a Ada contra la barra atrapándola entre sus brazos uniendo sus cuerpos en una cercanía que no era algo inusual, solo que esta vez se sentía diferente porque estaba cargada de una intensidad que les dificultaba hasta respirar.

Bajo el estruendo de la banda y las luces tenues, se buscaron, fue un encuentro torpe al principio; porque Ada, no tenía experiencia, solo chocó sus labios contra los de Damián.

A Damián le pareció adorable el gesto y lejos de rechazarla o burlarse, respondió con la paciencia infinita que siempre lo caracterizaba cuando se trataba de ella, con un suave movimiento de cabeza, ajustó el ángulo y le enseñó, con lentitud y una ternura que le detuvo el corazón a Ada, como encajar sus labios con los de él.

—Esto sí es un beso —le dijo Damián al separarse apenas unos milímetros, guiñándole un ojo mientras contemplaba su rostro sonrojado.

Ese primer beso, húmedo y con leve sabor a cerveza, marcó la pauta de lo que vendría después, porque a partir de esa noche, cada vez que se encontraban cruzaban nuevos límites, sin darle un nombre a lo que ocurría entre ellos, pero que era algo que ninguno de los dos podría ignorar.

Damián la sujetó por la cintura mientras caminaba hacia la salida, usando su cuerpo como un escudo que impedía que siquiera alguien la rozara.

Ada no entendía el motivo de tanta protección porque siempre se sintió poco agraciada, la “hermana invisible”, sin embargo, Damián la veía como realmente era, y  a diferencia de la belleza clásica y predecible de Victoria, Ada era la imagen misma de la chica alternativa y de una sensualidad rebelde.

Subieron al auto en un silencio tenso cargado de todo lo que acababa de ocurrir en aquel bar, y como ninguno de los dos se atrevía aún a ponerle palabras al beso, usaron el hambre como excusa.

—Tengo muchísima hambre —soltó Damián, concentrado en el camino.

—A mí no deja de sonarme el estómago—dijo Ada mirando por la ventana.

Terminaron en un puesto de hamburguesas donde Ada observó, entre fascinada y divertida, el apetito voraz de Damián, y le sorprendía que él conociera los mejores rincones de la ciudad, donde la comida era excelente y los precios razonables.

—A diferencia de Sebastián, a mí no me dan mesada desde los quince años —explicó él, mientras devoraba su cena—Aprendí a moverme entre empleos temporales y comida rápida.

Ada escuchó sus palabras con empatía, y no comprendía por qué los padres de Sebastián y Damián eran tan crueles, favoreciendo al hijo menor solo por sus calificaciones, mientras despreciaban al mayor llamándolo “bruto”.

Ella mejor que nadie comprendía perfectamente lo que era ser un extraño en su propia casa, en su caso, la muerte de su madre lo había cambiado todo porque cuando llega una madrastra, el padre suele convertirse en padrastro.

Su única ventaja era que su madre antes de perecer en ese fatal accidente de auto, se estaba preparando para divorciarse porque había descubierto lo de la familia paralela de Gerardo, y había dispuesto para su única hija un fideicomiso cuyo garante era su abuelo Don Aurelio y ese dinero era su pasaporte hacia la libertad, lo que le garantizaba a Ada estudiar sin la preocupación de pagar sus gastos.

Regresaron a la urbanización y Ada se sorprendió cuando le dijo que regresaría a la academia de inmediato, pero Ada preocupada por la hora lo convenció de que era demasiado tarde para conducir y que debía esperar a la mañana siguiente.

—Dijiste que habías traído las invitaciones para la ceremonia de los cadetes —le recordó ella con suavidad.

—Sí, pero no sé si vale la pena dárselas a mis padres, porque no creo que les interese —respondió él con amargura.

—Entonces dámelas a mí. Yo iré.

—Pero es el mismo día del examen de admisión, Ada.

Ella guardó silencio, asintiendo para sí misma, porque conocía el complot de Victoria y Sebastián; sabía que esperaban verla humillada o indispuesta.

Ella era buena por naturaleza, pero no tonta, además de que ya no necesitaba ese examen debido a su admisión directa, pero Damián sí necesitaba que alguien lo mirara desde las gradas con orgullo, y que al menos una persona en el mundo debía ser testigo del hombre en el que se estaba convirtiendo.

—Ya me las arreglaré —dijo ella, extendiendo la mano con decisión.

Él la acompañó hasta la entrada de su casa, entonces Ada le dio un abrazo y se puso de puntillas para besar su mejilla, un gesto que hacían desde que eran niños, pero esta vez se sintió diferente, como si ya no solo eran amigos, y antes de que ella pudiera soltarlo, él la sujetó y le dio un beso en la frente para luego soltarla e instarla a entrar a su casa.

Para cualquier vecino curioso, solo era una imagen muy fraternal, pero nadie sabía en su interior cuánto se estaban conteniendo los dos.

Ada entró en la casa y todo estaba a oscuras, aunque poco después se rompió la calma porque desde la habitación de Victoria se filtraban sonidos que le helaron la sangre, el lugar carecía de una buena insonorización, y los gemidos y jadeos de Victoria y Sebastián se escuchaban con una nitidez obscena por toda la estancia.

Ada corrió al baño que estaba cerca de la cocina y devolvió el contenido de su estómago porque no necesitaba ser un genio para comprender lo que estaba ocurriendo en ese lugar, su hermana era malvada y descarada, y cualquier atisbo de sentimiento hacia Sebastián murió en ese momento, porque ahora lo consideraba sucio y contaminado, no se trataba de puritanismo, pero el hecho de que le dijera frases de amor ambiguas antes y luego tuviera intimidad con Victoria era un gran no para ella.

Como pudo llegó a su habitación cerró la puerta con seguro y para que los imbéciles bajaran la voz, tomó su guitarra eléctrica, la conectó, se puso los audífonos para proteger sus oídos, subió todo el volumen del amplificador, y dejó que el estruendo de los acordes inundaran la casa, rompiendo la atmósfera de aquel encuentro clandestino.

Rara vez hacía algo tan rebelde como eso, porque sabía que molestaba a los vecinos, pero solo quería enviar un mensaje a los descarados al otro lado de la pared.

Entre tanto Sebastián escuchó el estridente sonido y se detuvo de golpe, cuando llegaron al lugar supuso que ella estaba dormida debido al malestar de los laxantes, pero era evidente que ella estaba más despierta que nunca.

—Ignórala, pronto va a llamar el presidente de la junta del condominio—dijo Victoria dándole una palmada impaciente—Y se va a callar esa loca.

Sebastián intentó ignorarla refugiándose en su lujuria, pero cuando Ada comenzó a cantar los versos de “Traición” de Hermética, la incomodidad se volvió física.

“Cosas malas tiene la vida, pero ninguna peor que la traición… Unos callan, otros olvidan, y yo lo canto recordándotelo”

Con cada estrofa, Sebastián sentía que su virilidad se desvanecía; el mensaje le golpeaba el orgullo con la fuerza de un bate, mientras tanto Ada sonreía entre lágrimas mientras tocaba, sintiendo cómo la música canalizaba toda la impotencia que sentía en ese momento. Siempre supo que Victoria intentaría destruirla, pero la bajeza de Sebastián le calaba muy hondo, más que un interés romántico también era su amigo y sabía todo lo que le había hecho Victoria a lo largo de estos años.

Por un momento Sebastián sintió que no podía más y se levantó de la cama, comenzó a buscar sus prendas pensando que cada estrofa de la canción, hablando sobre ser un amigo traidor,  Ada se la estaba dedicando.

—¿Es en serio Sebastián? —preguntó Victoria indignada.

—Ya es tarde Victoria…

—Pero mis papás regresan mañana—dijo abrazándolo por la cintura—Por lo menos vamos a terminar antes de que te vayas.

Sebastián se dejó seducir, y volvió a la cama, pero esta vez fueron más discretos.

En su habitación Damián agradecía que sus padres ya estuvieran dormidos y tuvieran el sueño pesado, escuchaba el escándalo en la casa de sus vecinos y aunque a la guitarra le faltaba un poco de afinación el mensaje era claro y preciso, así que levantó el pulgar al aire, celebrando la rebeldía de Ada.

—¿Será que le llevo una caja de preservativos a mi hermanito? —murmuró con una risa burlona— Olvídalo, los que yo uso le quedarían muy holgados.

Pensando en luego hacerle esa broma a su impertinente hermano, Damián soltó una carcajada antes de irse a la cama, siempre lo habían molestado por su estatura, antes le molestaba, pero ahora incluso el mismo comenzó a hacer bromas al respecto.

Sin embargo, antes de cerrar los ojos, intentó desviar sus pensamientos de aquel beso y de lo que significaba, porque este era un territorio nuevo y peligroso que no estaba listo para explorar, Ada era solo su vecina y le gustaba su hermano.

Más populares

Comments

liliana rodriguez

liliana rodriguez

No seas tontito Damian, tu lo has dicho...le gustaba,eso ya es pasado!!!😏😏😏😏

2026-05-11

0

liliana rodriguez

liliana rodriguez

Me.enganche con esta nueva historia,me esta gustando mucho!!!😍😍😍😍

2026-05-11

0

liliana rodriguez

liliana rodriguez

Los desvergonzados y caraduras!!!🤨🤨🤨🤢🤢🤢🤢

2026-05-11

0

Total
Capítulos
1 Capítulo I: Rompiendo el mito de ser un plan "B"
2 Capítulo II: Bajo sus propias narices
3 Capítulo III: Entre Caníbales
4 Capítulo IV: Mucho más que un bruto
5 Capítulo V:El escudo y el estruendo
6 Capítulo VI: Migajas y Tesoros
7 Capítulo VII: Justicia en blanco y negro
8 Capítulo VIII: Platos rotos, promesas nuevas
9 Capítulo IX: Bendiciones disfrazadas
10 Capítulo X:Cuentas Pendientes y Promedios Reales
11 Capítulo XI:Efecto Dominó
12 Capítulo XII:El precio de la soberbia
13 Capítulo XIII:Líneas de vida y cuerdas tensas
14 Capítulo XIV:La tormenta que viene en camino
15 Capítulo XV:Justicia en la sombra
16 Capítulo XVI:Satisfacción en las sombras
17 Capítulo XVII: Cicatrices y Delirios
18 Capítulo XVIII: La línea delgada del control
19 Capítulo XIX:Dolorosa Aceptación
20 Capítulo XX: Ecos en una habitación vacía
21 Capítulo XXI: Prioridades
22 Capítulo XXII:El Cazador Cazado
23 Capítulo XXIII:Primero fue sabado que domingo
24 Capitulo XXIV:Un hada en mi mundo gris
25 Capítulo XXV: Historias que no se repiten
26 Capítulo XXVI:El fin del chivo expiatorio
27 Capítulo XXVII:Líneas cruzadas, muros invisibles
28 Capítulo XXVIII:La herencia de las sombras
29 Capítulo XXIX:Un bosque verde para perderse
30 Capítulo XXX: En la última fila
31 Capítulo XXXI: El mito del despecho
32 Capítulo XXXII: El dilema de Hulk
33 Capítulo XXXIII: La reina oscura del baile parte 1
34 Capítulo XXXIV:La reina oscura del baile parte 2
35 Capítulo XXXV:La reina oscura del baile parte 3
Capítulos

Updated 35 Episodes

1
Capítulo I: Rompiendo el mito de ser un plan "B"
2
Capítulo II: Bajo sus propias narices
3
Capítulo III: Entre Caníbales
4
Capítulo IV: Mucho más que un bruto
5
Capítulo V:El escudo y el estruendo
6
Capítulo VI: Migajas y Tesoros
7
Capítulo VII: Justicia en blanco y negro
8
Capítulo VIII: Platos rotos, promesas nuevas
9
Capítulo IX: Bendiciones disfrazadas
10
Capítulo X:Cuentas Pendientes y Promedios Reales
11
Capítulo XI:Efecto Dominó
12
Capítulo XII:El precio de la soberbia
13
Capítulo XIII:Líneas de vida y cuerdas tensas
14
Capítulo XIV:La tormenta que viene en camino
15
Capítulo XV:Justicia en la sombra
16
Capítulo XVI:Satisfacción en las sombras
17
Capítulo XVII: Cicatrices y Delirios
18
Capítulo XVIII: La línea delgada del control
19
Capítulo XIX:Dolorosa Aceptación
20
Capítulo XX: Ecos en una habitación vacía
21
Capítulo XXI: Prioridades
22
Capítulo XXII:El Cazador Cazado
23
Capítulo XXIII:Primero fue sabado que domingo
24
Capitulo XXIV:Un hada en mi mundo gris
25
Capítulo XXV: Historias que no se repiten
26
Capítulo XXVI:El fin del chivo expiatorio
27
Capítulo XXVII:Líneas cruzadas, muros invisibles
28
Capítulo XXVIII:La herencia de las sombras
29
Capítulo XXIX:Un bosque verde para perderse
30
Capítulo XXX: En la última fila
31
Capítulo XXXI: El mito del despecho
32
Capítulo XXXII: El dilema de Hulk
33
Capítulo XXXIII: La reina oscura del baile parte 1
34
Capítulo XXXIV:La reina oscura del baile parte 2
35
Capítulo XXXV:La reina oscura del baile parte 3

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play