Capítulo 04.

—¿quieres aprender esgrima?, ¿por qué pides eso tan repentinamente?, Ciel, estas por comprometerte no creo que sea necesario.— el conde habla con total seriedad.

— padre, seré la esposa del gran general, creo que como tal, debería al menos saber un poco, ¿no cree?— insiste Ciel.

Sería una vergüenza que estando a punto de convertirse en la esposa de un general tan conocido, ella fuera tan débil, aunque en realidad no lo es. Ciel le cuenta a su padre, que como la esposa del gran general, es probable que ella deba acompañarlo a expediciones cuando están lleven más de un mes, por lo que, sería adecuado que ella supiera defenderse.

El conde se queda en silencio, Ciel tiene razón, el duque Ronchembert suele salir a expediciones fuera del reino que llevan más de un mes y probablemente Ciel tenga que ir con él para no quedarse sola en la mansión familiar. El conde le autoriza a Ciel la práctica de esgrima e incluso le dice que le pedirá al capitán Gales que la enseñe. Ciel agradece y sale de la oficina satisfecha con su logro, porque podrá aprender a defenderse por si misma.

— ¿como puedes estar tan feliz cuando estas por casarte con la bestia?— comenta Avery.

— ¡oh, hermana!, ¿cuando aprenderás que las apariencias engañan?, pero respondiendo a tu pregunta, estoy feliz porque padre me ha permitido aprender esgrima.— presume.

—¿y para que quieres aprender eso?, eso es cosa de hombres, estas loca.— reclama Avery.

— querida hermana, estoy por ser la mujer del hombre más fuerte del reino, por supuesto que debo estar a la par con él.— sonríe con malicia.— así como tú, quieres ser la esposa del hombre más estúpido, entonces debes de ser estúpida.

Avery se sobresalta al escuchar las palabras de Ciel, su hermana menor nunca le hablaba de esa forma, jamás fue tan ruda con sus palabras, pero ahora, solo soltaba palabras filosas contra ella. Avery levanto la mano con obvia intención de pegarle a Ciel, pero ella no parecía asustada, lo que la hizo detenerse.

— eres odiosa, espero que ese hombre te mate.— le grita con enojo.

Dicho esto, Avery se marcho del lugar a pasos apresurados, desde que despertó después de aquel accidente, Ciel se ha estado comportando de manera extraña y a diferencia de antes que parecía siempre admirarla, ahora parece solo limitarse a molestarla. Mientras que Ciel, solo se encoge de hombros, igual y se lo merecía, ella primero empezó burlándose de lo que quiere hacer.

Al pasar de los días, Ciel entrenaba arduamente bajo la tutela del capitán Gales, incluso había logrado que su padre le diera una espada adecuada para ella, era delgada, con el mango sencillo, esto le daba la ligereza que ella necesitaba.

Por otro lado, Avery iba y venía de fiestas de té después de que su castigo fue levantado, gracias a esto, ha podido encontrarse con el segundo príncipe un par de veces, y esa mañana, Avery estaba más feliz que otros días, presumiendo de inmediato que había conseguido una invitación del segundo príncipe, ha beber el té con la reina y esta vez nadie puede arruinarle ese día, incluso le insiste a su madre acompañarla, a lo que la condesa se niega, si bien era una gran oportunidad de estar en presencia de la reina, la condesa no podía ir, pues esa tarde, llegaría el duque Ronchembert para reunirse con el conde y ella como esposa y madre de Ciel, debe de estar presente.

— no es justo, ¿es más importante recibir a esa bestia en la casa?, mamá, esto es más importante, conocerás a la reina en persona.— insiste Avery.

— no me hagas castigarte de nuevo Avery, tu madre se queda como anfitriona de la mansión Levallois.— le regaña el conde.

— no es justo padre, le toman más importancia al compromiso de Ciel y no al mío.— hace un puchero.

—¿cual compromiso?, hasta donde sé, tú no estas comprometida y rechazaste el que estaba destinado a ti, así que calla o te quedarás nuevamente castigada.— advierte.

Avery frunce los labios ante el regaño, pero, le convenía guardar silencio si quería salir de esa casa antes de que llegue su invitado, era horrible el tener que estar en presencia de aquel hombre al cual todos llaman la bestia, seguramente tiene una apariencia horrible y una sed de sangre.

Apenas se terminó el desayuno, Avery se macho sin seguir con sus quejas, mientras que la condesa se llevo a Ciel para buscar un vestido elegante, su futuro esposa estaba por llegar y ella debe de lucir bien. La condesa le eligió un vestido azul marino, con unos bellos detalles que le dan un toque de elegancia.

— ¡oh, Ciel!, mírate, el duque quedará enamorado de ti.— comenta con emoción la condesa.

— seguramente ha visto mujeres más hermosas a lo largo de sus viajes.— responde.— mientras no me odie, estaré bien.

— no descarta que se enamoré de ti, mira a tu padre y a mí, aprendimos a querernos.— asegura la condesa.

— eso solo el tiempo lo dirá, además no debió ser agradable para él saber que su prometida cambio.—

Le hace preguntarse, ¿cual es su opinión respecto al cambio?, en la historia se mencionaba que Aleksander gustaba de Avery y por eso aceptó el compromiso, de ser así, ¿no estará enojado por el cambio?, eso, solo lo podrá saber cuando llegue.

La condesa ordena a las doncellas le hagan un lindo peinado a la joven, mientras que ella se retira, ya que debe de arreglarse también. Mientras tanto, Avery salía a toda prisa de la mansión en compañía de sus dos doncellas y sus escoltas; iba feliz porque era su oportunidad de conocer e impresionar a la reina, le demostrará a sus padres que también pueden estar orgullosos de ella.

Al llegar al palacio fue recibida por las doncellas, quienes la guían al invernadero donde se dará la pequeña fiesta, Avery estaba feliz pensando que ella estaría solo en compañía de Darrell y la reina, pero para su sorpresa, habían otras chicas en ese lugar. Aun así, Avery entro con la frente en alto y saludo de la mejor forma posible a la reina, haciendo una reverencia como se le había enseñado y se presento a la mujer.

La reina la escudriño con la mirada, para después hacer un gesto de molestia al mirar a Darrell, quien solo se puso de pie para indicarle a Avery donde sentarse, lamentablemente para la chica, su asiento estaba del otro lado de la mesa, mientras que a lado de Darrell había otra chica, quien mostró una leve sonrisa de burla ante Avery. Esta chica era la hermana menor de Darrel, Amarissa.

— lindo vestido señorita Levallois, ¿donde lo compro?, ¿en la tienda de muñecas?— se burla Amarissa.

Avery agacha la mirada ante su comentario apretando la falda de su vestido mientras escucha las risillas de las otras mujeres.

— querida, no digas esas cosas, es normal que no todas tengamos buenos gustos.— agrega la reina.— señorita Levallois, perdone el comentario de Amarissa, ella es muy joven aún.

— descuide su majestad, no me molesta, es bueno saber la opinión de los demás.— responde nerviosa.

— la señorita Levallois tiene razón.— comenta Darrell.— por favor, sean amables, seguramente estaba nerviosa por beber el té con su majestad que no supo que ponerse.— agrega.

Avery asiente ante las palabras del príncipe. Dejando de lado aquel comentario, la platica tomo otro rumbo, aunque la reina solo hablaba con las otras chicas y Darrell, mientras que Avery no sabía ni como integrarse a la conversación, y cuando hacían comentarios sarcásticos contra ella, solo se forzaba a reír, aun cuando quería gritarle a esas mujeres, debía callar, para mostrar una buena educación ante la reina y Darrell.

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Comments

Mitsuki G

Mitsuki G

Entonces este Aleksander se supone que acepto el compromiso en la novela por qué le gustaba la ingenua de Avery así que puede ser que no acepte a Ciel con gusto sea más por obligación o quien sabe si sea cierto ya que luego las cosas no son como en la novela como luego pasa pero espero autora que nos regales otro capítulo más ya quiero ver la reacción de Aleksander sobre ese matrimonio con Ciel y ver cómo llega llorando Avery al ser tratada así ya que se nota que no es tan preciada a ver si ésto le ayuda abrir los ojos

2025-01-10

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Veronica Orea

Veronica Orea

Avery ya se metió un viajesote marca diablo por q no hay ni compromiso, ni noviazgo, ni nada de nada, es más ni la reina la aprueba, pues aunque el no sea el heredero l familia real ni puede exponerse al ridículo y el principito ni siquiera le da su lugar, ni en esta vida ni en la otra

2025-03-25

1

Veronica Orea

Veronica Orea

Ciel solo quiere llevar la fiesta con el general en paz, esperemos q no o se desilusione del cambio pues hasta a él le van a salvar la vida. Ciel está más consiente del giro q hay q dar para poder vivir

2025-03-25

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