El día había sido muy largo, estuve encerrada casi todo el día, ya que cada vez que salía las miradas extrañas y las habladurías no paraban. Mientras que estaba trabajando uno de mis colegas sé acercó y tocando la puerta de mi oficina preguntó.
— Disculpe arquitecta, podría ayudarme con estos planos. — Mire en dirección al joven y al ver que era uno de los nuevos pasantes asentí. Estuvimos trabajando por unos minutos hasta que el chico dijo.— Lamento interrumpirla.
– No es nada, dime si necesitas algo más.
Veo como me mira y agradeciendo agrega.
— ¿Podrías darme su número? Tal vez necesite...
De pronto vi a Dylan entrar y al oír las últimas palabras del chico se acercó a mí y tomándome de la cintura me volteó para besarme. Se había tomado ese atrevimiento desde temprano en la mañana y aunque no podía negar que sus besos me dejaban sin aliento, estábamos en el trabajo, debía mantenerse profesional. Me aparté de él ligeramente y pidiendo disculpas al colega dije.
— Dylan... Lo siento.
Veo como el colega nos mira y contesta.
— Perdón, mejor los dejó.
— No, está bien. ¿Me decías?
— No nada importante, si necesitó algo más volveré aquí.
— Bien, has esas correcciones por favor.
Veo como este se despide y volteando ver a Dylan digo.
— ¿Podríamos mantener la discreción? ¿Qué fue eso?
– Vine a buscarte y veo como algunas moscas rondan mi pastel. Debía marcar mi territorio si quieres que las personas aquí piensen que te tomo enserió.
Sonrió por sus palabras y contestó.
— ¿Eso fue una actuación de celos? — Veo como me mira y agregó — Estás lejos de haber demostrado eso.
— No armaré una escena en la empresa.
— Muy bien vayamos a un lugar donde podamos practicar tus celos.
Veo como sonríe y tomando mis cosas empiezo a caminar y él me sigue por detrás.
Ya era la hora de salida así que a nadie le pareció extraño ver como me iba, pero si les sorprendió como el hijo del CEO había llegado y me había besado delante de todos.
Cuando llegamos al estacionamiento le pedí las llaves de su auto y mirándome en silencio dije.
— Yo conduciré.
— ¿Es necesario? Podrías decir...
— Vamos, no voy a dañarlo.— Veo como me entrega las llaves con algo de recelo y subiéndose en el asiento del copiloto digo.— Te voy a llevar a conocer a unos amigos.
Sin más abrochamos nuestros cinturones y empiezo a manejar hasta llegar a un bar colombiano donde se bailaba bachata.
Veo como al llegar Dylan mira todo a su alrededor y dice.
— ¿Un bar?
— No es cualquier bar, ven entra, te va a encantar.
Al ingresar Dylan vio que el ambiente era muy alegre y la música era muy sensual, pronto vi a Joel en la barra y acercándome a el dije.
— Joel, ¿Cómo estás, amigo?
Joel al verme dio la vuelta y abrazándome beso mi mejilla y dijo.
— Vaya nena ¿qué te hiciste? Te ves muy hermosa. Bueno más hermosa...
Sonrió por sus palabras y contestó.
— Tú también te ves radiante.
Dylan al verme tan alegre saludando a mi amigo solo se mantuvo un paso atrás y viendo directamente a la pista de baile se quedó por un momento observando a los bailarines y al profesor quien era el esposo de Joel.
Ellos eran compañeros de universidad, pero por falta de dinero no pudieron terminar su carrera, aun así seguimos siendo amigos y cuando abrieron su salón de baile, fui una de las primeras alumnas que tuvieron. El lugar funcionaba como academia de baile de día y bar de noche, estaba muy bien ubicado y muchos latinos solían ir allí luego de salir de trabajar.
— Cuéntame, ¿viniste a divertirte un rato? Sergio aun está dando clases el bar abre a las ocho.
Miro con dirección a la pista de baile y digo.
— ¿Me prestas a tu esposo un momento? Quiero ver si mi amigo en verdad puede mantener sus celos a raya.
Veo como Joel sonríe al oír mis palabras y llamando a su esposo le informa que llegue. Pronto ambos nos saludamos y acordamos dar una demostración de baile a los nuevos alumnos y al ver que Dylan solo observa desde lejos, me acercó a él para entregarle mi saco y cartera.
— Voy a bailar con mi amigo para mostrarle a todos como se hace. Espérame en la barra, Joel te hará compañía, quieres.
Dylan al oír que bailaría sonrió y asintiendo se acercó a la barra a observar con mayor atención nuestro baile. Pronto todos se hicieron a un lado y la música empezó.
Sergio era un excelente bailarín, cada vez que bailábamos solía levantarme del piso como si no pesará nada. Mientras nuestros cuerpos se chocaban y rozaban, al otro lado de la pista la cara de Dylan era todo un poema. Era la primera vez que veía ese estilo de danza y al ver como Sergio guiaba mi cuerpo con sus manos miro a Joel y dijo.
— Vaya, veo que se sincronizan muy bien.
– Llevan años bailando juntos, no fue fácil enseñarle a una italiana bachata, pero cuando aprendió ya no la pudimos sacar de aquí.
Dylan al ver cómo disfrutaba el bailar con Sergio preguntó.
— ¿Y nunca fueron más que pareja de baile? No me malentiendas, se ven tan íntimos que...
— Él es mi esposo, — Cuando Joel mencionó aquello Dylan sonrió y Joel agregó – El baile ya de por sí es sensual, pero Nerea solo baila así con él. Ha intentado con otros bailarines, pero la pobre es demasiado vergonzosa.
— Sí... me sorprende que aún no se haya sonrojado.
– Espera hasta el final, las primeras veces creímos y le iba a dar algo.
Dylan sonrió por las palabras de mi amigo y al terminar, como lo había mencionado Joel, volví roja.
— Vaya, eso estuvo muy bueno.— Me abanicaba con las manos mientras hablaba y al ver como Dylan me miraba pregunte.— ¿Te gusto?
— Sí, de hecho me gustaría aprender unas clases para bailar contigo.
Vi como mi amigo sonrió y acercándome a él le susurré al oído.
— Cuando quieras yo te enseño.
Aprovechando mi cercanía, Dylan, me tomo por la cintura y atrayéndome hacia él dijo.
— No deberías jugar con fuego, puedes salir quemada.
Reí por sus palabras y conteste.
— Estaba hablando del baile, no sé que pensaste.
Dylan sonrió y esa tarde la pasamos con mis amigos bebiendo y bailando en el bar. Después de un rato decidimos volver a nuestros departamentos, pero Dylan al subir al ascensor, comenzó a besarme nuevamente y sus besos iban subiendo de nivel a cada segundo. Cuando las puertas se abrieron en nuestro piso salimos y caminando por los pasillos escuché como Dylan preguntó.
— ¿En tu departamento o en el mío?
Claramente, él no estaba jugando, se le notaba el deseo en los ojos, podía sentir como su miraba me estaba desnudando. Lo pensé por un instante y al saber que esta no relación, era justamente para esto, conteste.
— En el tuyo.
Pronto sentí como mis pies dejaron de tocar el piso, envolví mis piernas en su cintura y me cargó hasta llegar a su puerta, la abrió y sin esperar apoyándome contra ella, volvió a apoderarse de mis labios...
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Comments
Edith Jimenez
están jugando con fuego y se van a Quemar /Awkward//Awkward//Awkward//Awkward/
2025-03-09
0
Vicky Aguirre
Hayyy, ese hombre esta tragado de ella. o me equivoco?
2025-03-11
0
Estela Aguiar
hay Playboy ya caiste falta que caiga ella.
2025-02-27
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