No pensé que salir con el sería así. No quise imaginar los escenarios en los que estaríamos, pero si me pasaba por la cabeza que me llevaría a un antro, a una fiesta de amigos, o alguno lugar lleno de gente. Jamás imaginé que estaríamos en el restaurante más lujoso de la ciudad comiendo, bebiendo y hablando tonterías. Lo que escuché de el era verdad, es un chico divertido. Hablar con él fue sencillo, no pregunto de mi familia, status o metas. Eso fue lo que más ame de la cita. No recibir preguntas que me incómoda responder.
— ¿Te gusto?
— Fue divertido.
— ¿Podemos salir de nuevo?
— Eso depende de ti.
— Sabes que amaría tener otra cita contigo.
— Salí contigo porque necesitaba engañar a unas personas. Mentí sobre tener una relación con un hombre, luego llegaste a pedir la cita, me cayó cómo anillo al dedo. — Confesé. — ¿Todavía quieres salir conmigo?
— ¿Me utilizaste? — Vi molestia en su semblante. Seguro ya no querrá saber más de mi. — Vaya, eso es nuevo. No dejas de sorprenderme. — La molestia se había esfumado por completo. Había una sonrisa en su lugar. — Podemos hacer que tú mentira se vuelva realidad. ¿Quieres salir conmigo de verdad?
— ¿Hablas de ser novios?
— Si.
— Creó que vas muy rápido. No te conozco lo suficiente. No nos conocemos lo suficiente.
— ¿Me estás rechazando? — Levantó una ceja molestó.
— Si.
— Me encantas.
— Eres extraño.
— No sabes cuánto. — Sonrió y me abrazó. — Me encanta la forma de tus labios. Encajan perfecto en mi boca.
Luke.
Es tardísimo y ella no regresa. Byron no ha dejado de preguntar por ella. Le prometió un cuento para dormir, y está esperando a que se lo cuente.
— Papi, ¿por qué no llega? ¿me dejó otra vez? — La tristeza en su voz me hizo trizas.
— No hijo. A ella se le hizo tarde. Es todo. — El auto que vino a recogerla volvió. Suspiré, más le valía regresar. El tipo del otro día bajo y le abrió la puerta. Beso sus manos y no se porque me molesto ver eso.
— ¿Por qué ese tipo besa a mi mami? — No era el único molestó al parecer.
— Es su amigo.
— No quiero que mamá tenga amigos.
— No podemos prohibirle eso. No te enojes. — Por un momento desee tener la autoridad para prohibirle algo. Lydia entró, se sorprendió al encontrarnos a ambos. — ¿Por qué llegas tan tarde? — Reclamé, esperaba una respuesta, lo que obtuve fue una mirada de odio y un silencio incómodo.
— ¿Por qué sigues despierto? — Sus ojos fueron a Byron, esté se acercó a ella y le dió un fuerte abrazo. — Ya deberías estar dormido.
— Te estaba esperando. Prometiste contarme un cuento. — Ella apretó los ojos frustrada.
— Lo siento. Lo había olvidado.
— Mami, ¿quién es ese hombre que te beso la mano?
— Es mi novio.
— ¿Por qué tienes novio? ¿No es mi papá tu novio? ¿No estás casada con el? — Ella se agacho a su altura, le estaba costando encontrar las palabras correctas, o eso pienso que intentaba.
— Byron creó que es momento de contarte algo. — ¿Qué estaba intentando? ¿Le iba a decir la verdad? No puedo permitirlo.
— Byron ve a dormir.
— No. Mamá tiene algo que contarme. Dime qué es.
— Ven aquí. — Ella lo llevo al sillón, se sentó y lo sentó sobre sus piernas. — Byron yo no soy tú...
— Cállate. — Me alteré. — Hicimos un trato.
— Yo no hice ningún trato contigo. No dejaré que el niño siga confundido. O me dejas decirle la verdad, o te juro que me voy de esta casa para siempre.
— No mami. No te vayas. — Byron se aferró a ella. Me miró amenazante. Mi propio hijo la estaba poniendo por encima de mi.
— ¿Ya decidiste? — Me estaba exigiendo una respuesta. Yo no estaba listo para hablar sobre éste tema. — Tomaré tu silencio cómo un si. — Acomodo a Byron en sus brazos. — Bebé, ¿sabías que tú mamá tenía una hermana?
— ¿Tienes una hermana?
— ¿Nunca viste una foto de nosotras juntas? — Negó. — Debí suponer que también quemarían mis fo... — Se quedó a mitad. — No importa. — Vió a mi hijo con ternura. — Tu mami y yo somos... — Guardo silencio. — Nosotras éramos... — Me vio cómo ordenando que lo dijera por ella.
— Hermanas. Tu madre y Lidia son hermanas.
— Pero tú eres mi mami. ¿Quién es Lidia?
— ¿Tienes una foto de tu boda? — Pregunto mientras me veía.
— ¿Para que quieres...?
— ¿Tienes la foto o no? — Se irritó. Yo asentí. Me tendió la mano, no se necesita ser un genio para saber lo que ella quiere. Le di mi teléfono con la foto de nuestra boda. Ella la miro por unos segundos. — Lindo vestido. — Se aclaró la garganta y le mostró la foto a mi hijo. — Ella es tu mamá. Y yo soy tu tía. — Mi hijo abrió los ojos en grande.
— No. Yo no quiero que ella sea mi mamá. Yo te quiero a ti. — Empezó a hacer berrinche. Nunca he podido controlar sus berrinches. Por ésto es que no quería decirle la verdad. ¿Ahora cómo lo voy a calmar?
— Tranquilo mi niño. — Ella lo acostó sobre su brazo y le dió besos en la frente. — No llores. No tienes motivos para llorar.
— ¿Por qué no eres mi mami? ¿Dónde está ella?
— Tu mami está en el cielo. O en el infierno. — Susurro lo último para que el no escuchara.
— ¿Y cuándo regresa?
— Ella no puede volver, ¿Has escuchado hablar de Dios? — El negó.
— Dios es quien nos da la vida, el a veces decide que ya vivimos el tiempo suficiente, en ese momento decide que debemos regresar a su lado. El decidió que tú mamá se fuera con él. Por eso no está contigo. Pero no debes estar triste. Tienes a tu papá, tienes a tus abuelos, y me tienes a mi, no soy tu madre, quizás no soy tan buena cómo ella, pero te cuidare si me lo permites. — Sonó sincera. No estaba alardeando de ser mejor que su hermana.
— ¿Serás mi mami?
— Si es lo que tú quieres si. O si prefieres llamarme tía también estoy de acuerdo.
— No. Mami. Eres mi mami. Eso quiero que seas. — Me sorprendió lo fácil que le hizo entender todo. ¿Cómo pudo hacerlo? Ella no tiene hijos. Pero le resultó muy fácil conectar con el mío.
— Eso seré entonces.
— ¿Y te vas a casar con papá?
— No. — Su tono de voz se volvió frío.
— ¿Por qué? — Ella dudo un momento en responder.
— Tú papá amaba a tu mamá, y yo amo a otra persona. Nosotros nunca vamos a estar juntos. — ¿Por qué me molesto saber que no me ama? ¿Por qué sentí una incomodidad en el pecho?
— Yo quiero que se amen.
— Los sentimientos son algo que no se puede controlar. Por mucho que quieras, si una persona no te ama, simplemente nunca lo hará. Forzar las cosas es un gran error. Puedes salir lastimada o lastimado en el proceso. Por eso es mejor que sepas la verdad desde ahora. Tu papá y yo nunca vamos a estar juntos.
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Comments
Pegasso Pegaso
me iré al final a leer sino sale con la cagada de que de queda con luke y si resulta así, ya ni leerla pues no me gustan este tipo de protagonistas dónde después de tanto maltrato quedan juntos.
2024-12-22
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Narber Millala
me parece perfecto los niños son bien inteligente y qué ella tenga esa seguridad de que ya anduvo de rogona mucho tiempo, y el ni la tomo en cuenta que se de su lugar soy fans de las mujeres que no se echan a morir por un hombre, de amor nadie muere y lo que no te mata te hace más fuerte,
2025-01-17
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Dnaty Tona
okis puedo ser tu mamita de nombre nada más porque yo tengo mi novio y tú padre sólo siente amor por tu madre o con otra mujer si decide que no quiere estar sólo y esa persona también aprenderá a quererte y tu a ella./Smile/
2024-12-31
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