xilun
Los pájaros formaban nidos en la Copa de los árboles, volaban con libertad alejándose del peligro y adaptándose a diferentes situaciones, los pequeños pichones esperaban ansioso a su madre para que está los alimente, a veces quisiera ser uno, vivir una vida sin preocupaciones, ignorando el mundo exterior
—Xulín, xulin! —
—Oh, disculpe profesora —
Quité los audífonos y los coloqué en la pequeña gaveta del pupitre. Hoy tenemos clase de educación física, así que no puedo llevarlos conmigo.
El profesor me ha gritado en varias ocasiones por no escuchar sus instrucciones, y me advirtió no contradecirlo nuevamente con mis acciones.
El día transcurrió cansado como de costumbre, pero aproveché para realizar una de mis actividades favoritas, “Atletismo”.
Al culminar la clase, me dirigí a mi puesto, recogí mi mochila y metí mi mano bajo el pupitre que se encontraba completamente vacío. Miré por todo el lugar, pero no encontré nada.
Mis compañeros de fondo explotaron en risas.
—Oye, ¿se te perdió algo? Dime, tal vez te ayude a buscarlo, cierto Richard —tocó el hombre de la persona a su lado.
Claramente, esto fue obra de ellos. Me dirigí a la puerta, donde se encontraban en ronda. El pelirrojo se acercó tratando de intimidarme.
—Oye, ¿no te enseñaron educación en tu casa?, porque no respondes cuando te hablan.
—Cortarlo — lo miré a los ojos
—¿Qué? — frotó su oreja mientras se acercaba a mi rostro
Pasé a su lado golpeando su hombro, pero no conforme con ello, se colocó frente a mí nuevamente
—Oye bastardo…—
No dejé que terminara la oración. Lo agarré de la camisa mientras lo atraigo con fuerza. —vuelve hacer una mierda de estas y te juro que jugaré fútbol con esa cabeza hueca tuya—.
— ¿Te atreves a amenazarme? ¿Sabes lo que pasará contigo cuando mi madre hable con la profesora?!—
— ¿Eso todo es lo que tienes? Eres un maldito cobarde que necesita de los demás, escondiéndote bajo las faldas de tu madre como un niño.
—Veo que eres consciente de quién es mi familia, así que suéltame mientras aún soy amable.
—¿Amable? —Lo dices tú, un mocoso que se cree matón, no sabes nada de la vida niño, ve a tocar pasto. Si necesitas desesperadamente mi atención, dímelo y puedo dártela gratis, ¡no hagas tan evidente la ausencia de atención en tu maldita casa!—
Su cara se colocó del color de su cabello, sus amigos rieron levemente al notar la bochornosa escena, solté su camisa arrugada por el maltrato.
Seguía gritando y maldiciendo como loco, pero escapó del lugar en dirección al balcón de la escuela.
La brisa recorría mi cuerpo, el aire a primavera me envolvía como una melodía acogedora. A lo lejos vi el cabello oscuro y piel pálida de aquel joven, sus ojos permanecían cerrados, mientras escuchaba aparentemente una canción.
Me percaté que los audífonos que llevaba puesto eran los míos; me acerqué lentamente a él, para confirmarlo. Toqué su mano suavemente, sus ojos se abrieron rápidamente, e inmediatamente frotó su mano con la tela del uniforme.
Ignoré aquel acto despreciable, porque por el momento solo me interesa conseguir mis audífonos.
—disculpa … Creo que son mis audífonos—.
Me miró confundido, dando un paso al frente
—¿Estos? ¿Crees? —
—No …, no pienso, estoy seguro, los dejé en mi pupitre, pero de repente desaparecieron. —
—¿Y qué insinúas?, ¿qué los tome? —cruzó sus brazos alzando una ceja.
—No, no…, ¿por casualidad usted lo encontró por ahí? —
—Estaban en el basurero —.
Lo reparé por un instante, siendo consciente de su comportamiento. Limpia sus manos cuando tiene contacto conmigo, ¿pero recoge algo del basurero? Este tipo es muy raro, o simplemente un grosero.
—Lo que quiero decir es… — *Traté de tomar la pequeña grabadora, pero él se alejó de inmediato* —. La parte de atrás, tiene mis iniciales, mi nombre es… —
—xilun ¿no? —
Quedé sin palabras por un momento, él sabe mi nombre, pero no fue capaz de regresar algo que no es suyo.
—¿Sabes mi nombre?—
— Toda la escuela lo sabe. Eres un problemático, pero respondiendo a tu pregunta, ¿por qué debería regresarlo? Si están en la basura, es porque su dueño no les da el valor necesario.
—Ya le dije que fue un error, ¿puede, por favor, devolverlos? —Saqué un pañuelo de mi bolsillo y cubrí mi mano con él, luego entendí mi brazo, esperando que los colocase en ella
Quitó los audífonos de su oído y acercó la pequeña grabadora a mi mano, amagando, retirándola rápidamente
—Espera…, no veo el porqué hacerte un favor, así que déjame algo a cambio.
¿Cómo es que un tipo tan grande y adinerado actuaba tan infantil? Me estaba cabreando, hice una pequeña mueca mientras forzaba una sonrisa.
—¿qué-qui-eres?—
—Ahora no se me ocurre nada, pero… luego te lo diré; déjame pensarlo — colocó los audífonos en una pequeña mesita cercana, mientras se alejaba del lugar
¿Qué puede querer alguien como él, de una persona como yo?
A la gente de estatus a menudo se le cruzan los cables.
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Comments
zoliandry ruiz
tienes razón y a veces hay que darle un buen golpe para que se les descruzen
2024-09-19
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