Un giro inesperado

Isabella se levantó temprano, nerviosa pero emocionada por su primer día de trabajo. Su mañana comenzó sin apuros, pero con mucha diligencia. La muchacha preparó el desayuno, levantó al pequeño Ian con un sonoro beso, y mientras lo alistaba para ir al colegio tenían una amena conversación.

-¿Entonces hoy empiezas en tu nuevo empleo?- preguntó el pequeño con curiosidad.

-Así es, cariño- respondió ella mientras le peinaba el cabello.

-¿Y vas a llegar a buscarme a la hora de salida?- la interrogó.

-Claro que sí- afirmó ella- Eso siempre va a ser así, cariño- le explicó- y en caso de que yo no pueda llegar Luisa va a ir por ti. Pero yo antes le voy a avisar a tu maestra para que ella te lo haga saber.

-¡Ahhh!, Ok- asintió el niño sintiéndose más tranquilo.

-¡Bueno! Basta de charlar y vayamos a desayunar o los dos llegaremos tarde- dijo la muchacha luego de terminar de ajustarle las zapatillas al pequeño.

El dúo de hermanos desayunó, y luego de tomar sus pertenencias salieron de la casa para comenzar su día, uno que prometía ser muy bueno y especial.

La muchacha dejó a Ian en el colegio, y luego se dirigió hacia el edificio de Martínez & asociados. Al llegar, fue directamente a buscar a María, quien la esperaba con una sonrisa acogedora.

-Buenos días, Isabella. ¿Lista para tu primer día de trabajo? - preguntó la mujer, con un tono amigable.

-Buenos días, María. Sí, estoy lista- respondió Isabella, hablando con la mayor seguridad que su voz podía transmitir.

-Perfecto. Primero, debes presentarte en la Oficina de Personal. Está en el segundo piso, al final del pasillo. Luego regresas conmigo y te mostraré tus siguientes tareas- le dijo María, señalando el camino.

-Gracias, María. Iré de inmediato- dijo Isabella, dirigiéndose hacia el ascensor de acuerdo a las indicaciones de la mujer.

Caminó por el pasillo con paso firme intentando que su presencia no se notara, pero no pasó desapercibida para nadie. Isabella era naturalmente hermosa y su madre le había enseñado a sentirse orgullosa de ello, así que se vestía de acuerdo a su propio parecer. Vestía un conjunto de pantalón y chaqueta elegante y coqueto, que resaltaba su figura sin ser vulgar. La ropa era una manera de expresar su confianza y personalidad, y aunque estaba nerviosa, sabía que debía mostrarse segura.

Al llegar a la Oficina de Personal, se presentó y completó los trámites que le habían quedado pendientes el día anterior. Los empleados la miraban con curiosidad, algunos susurraban entre ellos, pero Isabella mantuvo la cabeza alta, ignorando cualquier comentario. Una vez que terminó, regresó a la oficina de María.

-Ya está todo listo, María- anunció Isabella, al regresar.

-Bien hecho. Entonces, si ya está todo listo, irá siendo hora de que conozcas al jefe -dijo María, levantándose de su escritorio.

Isabella pensó que ya lo conocía, pero no dijo nada. Se encogió de hombros y siguió a María por el pasillo.

-Esta es la sala de café. Aquí es donde él prefiere que le preparen su café- explicó María, mientras entraban en una pequeña cocina equipada con máquinas de café- Te mostraré cómo le gusta.

María le enseñó a Isabella cómo preparar el café exactamente como Alejandro lo prefería. Luego, la dejó sola.

-Prepara el café y llévalo a la oficina del jefe. Es la misma donde don Rafael te atendió ayer. Él debería estar allí en unos minutos- dijo María, antes de salir.

La muchacha siguió las instrucciones con cuidado. Una vez que el café estuvo listo, se dirigió a la oficina. Tocó un par de veces a la puerta y miró su reloj. Era la hora exacta en la que se suponía el hombre estaría allí, y al no obtener respuesta decidió entrar con cautela.

La oficina estaba vacía, así que Isabella optó por salir, se giró sobre sus pies, pero al hacerlo chocó con un cuerpo robusto y macizo que estaba justo detrás de ella. Se escuchó una maldición, y ambos levantaron la mirada al mismo tiempo.

-¡¿Tú?!- exclamaron simultáneamente, Alejandro e Isabella, claramente sorprendidos por la mala coincidencia.

Isabella y Alejandro se quedaron congelados en el umbral de la puerta, los ojos de ambos estaban llenos de sorpresa y reconocimiento. La tensión en el aire era palpable, y ninguno de los dos podía creer lo que estaba viendo.

Isabella sintió una mezcla de emociones: sorpresa, nerviosismo y un ligero rencor por el encuentro anterior.

Alejandro, por su parte, parecía recuperar la compostura lentamente, su mirada se volvió más aguda y evaluadora.

-Tú eres la asistente nueva?- preguntó Alejandro, su tono era una mezcla de sorpresa y curiosidad.

-Sí, eso parece- respondió Isabella, tratando de mantener la calma- ¿Y tú eres?

- El jefe que debías asistir- respondió él con sorna.

-¿Perdón? ¿A qué te refieres? - indagó la muchacha solamente para asegurarse de que había comprendido sus palabras.

-Primero que nada, señorita- replicó Alejandro acercándose a su silla para sentarse- Nadie le ha dado confianza para tutearme- acotó- segundo, me refiero a que no vas a asistir a nadie porque estás despedida.

Las palabras del hombre dejaron a la muchacha aturdida, ya que no era posible que su mala suerte fuera tanta. Ella no podía quedarse sin empleo por causa de ...

-Usted no puede despedirme- replicó Isabella cuando volvió en sí- A mí me contrató don Rafael- agregó- así que cualquier problema que tenga lo habla con él.

-Pues... resulta ser que don Rafael, es mi padre- dijo Alejandro poniéndose de pie de manera retadora- Así que te repito... Estás despedida, por favor retírate.

- Pero... ¿Por qué? - preguntó la muchacha.

-Simple- respondió él- Porque tu manera de vestir no es apropiada, y tu presencia no es adecuada para la empresa. Tu no encajas aquí- agregó, mostrándose lo más hiriente qué podía.

Isabella sintió que la impotencia y la angustia invadían su interior, y antes de que la desesperación la hiciera cometer alguna locura decidió no decir nada y salió de aquella oficina dejando al joven empresario solo y satisfecho.

La muchacha caminó por el pasillo con el corazón acelerado y las manos temblorosas. No podía creer lo que acababa de ocurrir, había sido despedida en su primer día de trabajo. Las palabras de Alejandro resonaban en su cabeza, frías y definitivas. Mientras caminaba por el pasillo, vio a María, quien inmediatamente notó su expresión consternada.

-Isabella, ¿qué pasó? ¿Por qué tienes esa cara?- preguntó María, acercándose rápidamente.

Isabella tomó una respiración profunda, intentando mantener la compostura.

Él, me despidió- dijo, tratando de no llorar- Dijo que mi manera de vestir es inapropiada y que no encajo aquí.

María frunció el ceño, claramente molesta por la noticia.

-Eso no está bien, Isabella. ¿Qué más te dijo?

Isabella suspiró, sintiendo el peso del mundo sobre sus hombros.

-Nada más. Solo que me fuera y que mi presencia no era adecuada para la empresa.

María apretó los labios y miró a Isabella con determinación.

-Escucha, no te vayas todavía. Hay un café en la esquina. Ve allí y espérame. Necesito hablar con don Rafael sobre esto.

Isabella la miró con gratitud, aunque sus esperanzas eran bajas.

-Gracias, María. Iré al café y esperaré. Pero no sé si haya algo que se pueda hacer.

María asintió con un aire de seguridad.

-Confía en mí, Isabella. Nos vemos en el café en unos minutos.

La muchacha se dirigió al café, sus pensamientos iban girando en torno a lo que había sucedido. Al llegar, se sentó en una mesa cerca de la ventana, tratando de calmar sus nervios. Pidió un té para intentar relajarse, aunque sabía que eso sería difícil hasta que supiera el resultado de la conversación de María con don Rafael.

Mientras esperaba, pensó en Ian y en cómo tendría que explicarle que había perdido su empleo. La idea de decepcionarlo le dolía más que cualquier cosa. Recordó la promesa que se había hecho de ser fuerte por su hermano y decidió que, pase lo que pase, encontraría una manera de salir adelante.

Poco después, María entró al café y se acercó a la mesa con una expresión decidida. Isabella levantó la mirada, ansiosa por saber lo que había pasado.

-Don Rafael quiere hablar contigo- dijo María sin preámbulos- Le expliqué lo que ocurrió, y él no está nada contento con la decisión de Alejandro. Vamos, él está esperando.

Isabella se levantó, sintiendo una mezcla de alivio y nerviosismo.

-Gracias, María. Realmente no sé cómo agradecerte.

María le dio una sonrisa reconfortante.

-Solo vamos. Don Rafael es un hombre justo, y estoy segura de que esto se puede resolver.

Juntas, salieron del café y regresaron a la oficina, donde don Rafael las esperaba con una mirada severa pero comprensiva. Isabella se preparó para explicar su situación y defender su postura, sabiendo que este era un momento crucial para su futuro en la empresa.

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Comments

Alba Hurtado

Alba Hurtado

aquí se va juntar el hambre con la necesidad como un refrán que decimos en Colombia,que no se deje joder por más jefe que sea tiene a don Rafael,buenísima historia diférente 👁️👀🇨🇴🌹🇨🇴🌹

2025-02-03

0

Lida J Torres

Lida J Torres

En Venezuela decimos de juntaron el hambre con las ganas de comer

2025-03-14

0

Nery Guerrero

Nery Guerrero

Bueno Alejandro ya Isabella sabe q eres un patán

2025-01-08

0

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Capítulos
1 Isabella
2 Alejandro...
3 La visita a mamá
4 Malas noticias
5 El regreso a casa
6 Una tragedia anunciada
7 Un problema sin resolver
8 Una mancha más para el tigre
9 Malas intenciones?
10 Buscando ayuda
11 Un encuentro inesperado
12 Un giro inesperado
13 Una promesa inquebrantable
14 Un hombre de palabra
15 Un giro inesperado
16 Encuentro inesperado
17 Segundo día de trabajo
18 Malos entendidos y nuevas amistades
19 Noche de estrés
20 Como un imán
21 Contratiempos en la oficina
22 Tensiones ocultas
23 Sueños intrusivos
24 Rutinas paralelas
25 Nuevas amistades y oportunidades
26 Encuentros inesperados
27 Negándose a aceptar la realidad
28 Una interrupción inesperada
29 Encuentro nocturno
30 Huyendo...
31 Confusiones, decisiones y admisiones
32 Racionalizando sentimientos
33 Momento de aclarar las cosas
34 Un momento extraño
35 Dudas y sospechas
36 Ausencia inquietante
37 Promesas inquebrantables
38 Nervios bajo control
39 Dia en la Oficina
40 Ecos en los pasillos
41 El encuentro pendiente.
42 En búsqueda de una respuesta
43 Confesiones a corazón abierto
44 Un bocado de esperanza
45 Una mirada esperanzada
46 Entre susurros y miradas
47 El juego de las apariencias
48 Un pedido inesperado
49 Momentos únicos
50 Celos
51 Una revelación inesperada
52 Charla entre amigas
53 Problemas inesperados
54 Murmullos y ausencia
55 Una visita inesperada
56 Conexiones nocturnas
57 Regreso y sorpresa
58 La sorpresa para Ian
59 Parque y sueños
60 Preparativos y nervios...
61 Confesiones y verdades
62 Reflexiones y nostalgia
63 Salida de domingo
64 No más secretos
65 El enojo de un padre
66 Planeando un momento especial
67 Una promesa que cumplir
68 Una noche para recordar
69 Su mujer
70 Un despertar diferente
71 Momentos para no olvidar
72 Momentos compartidos
73 Un fin de semana en familia...
74 Un gran pescador
75 El regreso a casa
76 Malicia e invitación
77 Malicia y un encuentro inesperado
78 Una noche más que especial
79 Recuerdos del pasado
80 Confrontación y apariencia
81 Malicia pura
82 Ecos del pasado y sombras del presente
83 Bajo sospecha
84 Secretos del pasado
85 Secretos del pasado ( continuación)
86 La prueba
87 Enfrentando la nueva verdad
88 El papá de Ian...
89 Valeria, vuelve a la carga
90 Una cena especial
91 Encuentros inesperados
92 El nuevo vecino
93 Susurros en la noche
94 El peso de la distancia
95 Una ayuda inesperada
96 Sombras de duda
97 La distancia desespera
98 Decisiones y sorpresas
99 Un vecino insistente
100 Cuando las dudas acechan
101 Malas intenciones
102 Corazones sufriendo
103 El silencio de la ausencia
104 Búsqueda inquietante
105 Una emergencia inesperada
106 Los miedos de Ian
107 Buscando respuesta
108 Amargas revelaciones
109 Enfrentando la verdad
110 El momento de la verdad
111 Entre la incertidumbre y la esperanza
112 Aunque haya dolor, hay esperanza
113 Desenmascarada
114 Insistir a pesar de todo
115 Una amenaza latente
116 Una última oportunidad
117 Un final anunciado
118 Nuevos despertares
119 Comenzando de nuevo
120 Un futuro juntos
121 Epílogo
Capítulos

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1
Isabella
2
Alejandro...
3
La visita a mamá
4
Malas noticias
5
El regreso a casa
6
Una tragedia anunciada
7
Un problema sin resolver
8
Una mancha más para el tigre
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Malas intenciones?
10
Buscando ayuda
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Un encuentro inesperado
12
Un giro inesperado
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Una promesa inquebrantable
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Un hombre de palabra
15
Un giro inesperado
16
Encuentro inesperado
17
Segundo día de trabajo
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Malos entendidos y nuevas amistades
19
Noche de estrés
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Como un imán
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Una interrupción inesperada
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Huyendo...
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Confusiones, decisiones y admisiones
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Racionalizando sentimientos
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Momento de aclarar las cosas
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Un momento extraño
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Dudas y sospechas
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Ausencia inquietante
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Promesas inquebrantables
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Nervios bajo control
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Dia en la Oficina
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Ecos en los pasillos
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En búsqueda de una respuesta
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Confesiones a corazón abierto
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Un bocado de esperanza
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El juego de las apariencias
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Una revelación inesperada
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Problemas inesperados
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Una visita inesperada
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Conexiones nocturnas
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La sorpresa para Ian
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Malicia e invitación
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Malicia y un encuentro inesperado
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Una noche más que especial
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Recuerdos del pasado
80
Confrontación y apariencia
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Malicia pura
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Ecos del pasado y sombras del presente
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Bajo sospecha
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Secretos del pasado
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Secretos del pasado ( continuación)
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El papá de Ian...
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El momento de la verdad
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Aunque haya dolor, hay esperanza
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Desenmascarada
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Una amenaza latente
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