Jane apresuró el paso hacia la casa de su nuera, cargando varios paquetes, los había comprado para complementar el regalo traído desde Italia para la bebé. Al entrar, fue recibida por una joven sirvienta a quien preguntó ansiosa: "¿Dónde está todo el mundo?"
"La señora Ericka y sus hijos están en su habitación, y la señorita Grace está en el salón comedor, y el señor..."
"¡Madre, por fin llegas!" interrumpió Víctor agitadamente, visiblemente cansado por la carrera que acababa de hacer.
Jane entregó las bolsas a la sirvienta y le espetó: "¿Ahora qué cosa hiciste?"
Victor se llevó la mano al pecho, ofendido. "Yo no he hecho nada, es... Paula y Ericka, ellas no me dejan comer más postres."
Jane, enojada, le replicó con firmeza: "Ya estás muy grande para quejarte conmigo. Vive tu vida y no me metas en ella. Madura, eres un hombre adulto con dos hijos y una esposa." En ese momento, toda la culpa recayó en su esposo; nunca lo había disciplinado ni impuesto reglas. Reflexionando, comprendió que también tenía su parte de responsabilidad. Pasó frente a su hijo con completa indiferencia.
Dejando a Víctor, reflexionando sobre el mismo.
Pensó en ir a ver a Grace, pero decidió dirigirse hacia Ericka; tenían que resolver el problema con Verónica. Mientras caminaba hacia la habitación, reflexionaba sobre cómo a veces sentía la urgencia de contar toda la verdad, pero se contuvo por el bien de su hijo.
Al llegar a la puerta, tocó suavemente.
Ericka, que estaba en plena tarea de disciplinar a sus hijos por la travesura del día, escuchó el golpe en la puerta y respondió con firmeza, "Pase." Al ver a su suegra, caminó hacia ella y la abrazó con sinceridad, diciendo, "Bienvenida."
"Gracias, me alegra verte," respondió Jane, devolviendo el abrazo con afecto.
"¡Abuela! ¡Mi querida abuela!" exclamó Vincent con entusiasmo al ver a su abuela en la puerta.
"Sé lo que piensas, y olvídalo. Debes haber hecho algo muy malo para que tu madre se enoje contigo," dijo Jane con serenidad, consciente de no querer entrometerse en los asuntos relacionados con la educación de sus nietos. Decidió mantenerse al margen, confiando en que su nuera actuaba por el bien de todos.
Vincent, visiblemente decepcionado, bajó la cabeza, mientras Erick le daba palmaditas reconfortantes en la espalda.
Jane observó con ternura la conexión entre ellos. Luego se volvió hacia Ericka con seriedad y dijo, "Tenemos que hablar."
Ericka recordó la llamada de esa mañana y asintió. Se volvió hacia sus hijos y les dijo firmemente: "Salgan, pero recuerden que están castigados. Sin celular, televisión y no irán a la granja por dos semanas."
Los niños asintieron en señal de entendimiento y se despidieron de ambas mujeres al salir.
Una vez que los niños salieron, Jane cerró la puerta con cuidado y tomó asiento en una silla.
"Estoy un poco preocupada por una conversación que tuvo Víctor y Verónica," dijo en tono serio.
Ericka, visiblemente desconcertada, preguntó con curiosidad: "¿Qué tipo de conversación?"
"Llegué de Italia dos días antes de lo previsto. Debido a tus llamadas, siempre me hablabas de lo tierna y bonita que era tu sobrina, y me dio curiosidad, así que decidí regresar. Una amiga mía que también estaba en Italia se ofreció a traerme, y acepté."
Ericka sentía un profundo orgullo por su hija; incluso su suegra la apreciaba sin apenas conocerla.
"Escuché a Verónica proponerle a Víctor que adoptaran una niña." Recordó el momento en que llegó a casa de su hijo y se enteró de que estaban en la sala juntos. Se quedó detrás de la puerta para escuchar su conversación, consciente de que era un gesto poco apropiado, pero algo en ella no confiaba del todo en Verónica.
"¿Adoptar? ¿Adoptar a quién?" Ericka preguntó confundida. Ni por un segundo había considerado la idea de adoptar. Con Grace tenía más que suficiente; para ella, la hija de su hermano era también su propia hija.
"No lo sé con detalle, pero si estás pensando en adoptar, deberías buscar a alguien especializado en esos temas," sugirió con firmeza.
"No, no queremos adoptar," respondió Ericka con determinación. Si le tocaba elegir entre su cuñada y su suegra, mil veces elegiría a Jane.
Jane, al escuchar esto, soltó un suspiro de alivio. "Es lo mejor," murmuró para sí misma. No confiaba en las intenciones de Verónica y estaba contenta de que la idea de adoptar no avanzara.
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En las afueras de la ciudad, se erguía un orfanato en forma de edificio de apartamentos, pintado en un vibrante tono de amarillo pollito y adornado con numerosas guirnaldas. Desde su despacho en lo más alto, la decana del orfanato, una mujer de aspecto malicioso y codicioso, observaba la tranquilidad de la calle con una expresión calculadora.
En aquel despacho, Verónica se encontraba sentada frente a la decana, ansiosa por obtener respuestas que pudieran cambiar el curso de las cosas. "¿Está lista la niña?" preguntó, con los nervios palpables en su voz.
La decana, sin inmutarse, respondió con voz suave pero firme: "Sí, la hemos preparado según tus deseos."
Verónica sintió un leve retorcimiento en el estómago, consciente de que la sobrina de Ericka podría ser un obstáculo en su plan meticulosamente trazado. "Excelente," declaró con determinación, "pondré la mitad del dinero en tu cuenta, y el resto se entregará cuando la niña llegue a la casa de mi hermano."
Asintiendo con complicidad, la decana buscó en uno de sus cajones y extrajo una fotografía. "Aquí está lo que me pediste."
Verónica tomó la fotografía entre sus manos con seguridad, observando los rasgos de la niña con una mezcla de satisfacción y malicia. Estaba convencida de que aquella pequeña sería la herramienta perfecta para hacer pagar a Ericka por ser como una hija para su madre, quien la trataba con indiferencia. "Pagarán muy caro," pensó para sí mientras abandonaba el despacho, lista para llevar a cabo su cometido con precisión y determinación.
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Mientras tanto, todos se encontraban reunidos en la amplia sala principal de la casa de Ericka.
Erick y Vincent estaban concentrados en una alfombra, intentando resolver un rompecabezas desafiante de 1000 piezas. De vez en cuando, Ericka y Víctor se acercaban para observar y dar su opinión sobre dónde podría encajar una pieza.
Jane mostraba entusiasmada sus regalos a la pequeña Grace, quien los recibía con ojos brillantes y sonrisas encantadoras.
Aunque estaban ocupados con actividades diferentes, el ambiente era cálido y acogedor, impregnado de una dulce armonía familiar.
Paula entró en la sala llevando unos refrescos, acompañada de Fernando quien sostenía a Shadow con una sonrisa.
"¡Shadow!" exclamó Grace emocionada, corriendo hacia donde estaba su tío Fernando.
Fernando, sintiéndose un poco ignorado, bromeó: "Parece que alguien se olvidó de mí..."
Grace respondió rápidamente: "¡Tío!" y luego vio a Shadow para luego tomarlo en sus brazos con cariño.
Jane invitó cálidamente a Fernando a tomar asiento, iniciando una conversación animada sobre la familia, sus trabajos y otros temas. Mientras tanto, los dos niños estaban tan concentrados en el rompecabezas que no se dieron cuenta de la llegada del invitado. Ericka y Víctor simplemente lo saludaron con un gesto de mano mientras seguían ayudando a los niños con el puzzle.
Grace llevó a Shadow a un rincón apartado y le preguntó en un susurro: "¿Cómo te fue?"
"Bien, pero al llegar noté la presencia de unos hombres. Por su comportamiento, creo que su objetivo es alguien de esta casa," respondió Shadow mentalmente, procurando que los humanos no notaran su anormalidad.
Grace quedó asombrada y se quedó callada por unos segundos antes de preguntar: "¿Qué fue eso?" Escuchó su voz, pero no vio sus labios moverse.
"Es algo que acabo de descubrir hoy, es muy útil ¿verdad?" dijo Shadow con emoción. Debería haber escuchado a sus padres; en el clan existe una tradición donde los padres guían las habilidades de sus hijos a medida que crecen, pero él se perdió esa parte. Suspiró profundamente, echando de menos tanto a su padre gruñón como a su madre igualmente gruñona.
A Grace le picaba la curiosidad sobre la reacción de Shadow ante el empleado de su tío, así que le preguntó: "¿Cuál es tu relación con el empleado de mi tío August, creo que se llama John?"
"Ten cuidado con ese zorro, no es buena gente", advirtió, con la intención de protegerla del encanto de ese tipo problemático.
"¿Zorro? ¿Es como tú?", la historia se estaba volviendo cada vez más extraña.
"Sí, solo que su clan y el mío no se llevan bien".
"Pero él puede transformarse en humano, ¿y tú por qué no?"
Shadow dio un gruñido juguetón y exclamó, "¡Soy solo un cachorrito! No puedo transformarme sin la ayuda de mi papá", mientras se tapaba los ojos con una patita de manera dramática.
En ese instante, Erick llamó a Grace, ella recogió a Shadow y se unió a sus primos para intentar resolver el rompecabezas juntos.
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Comments
Mitsuki G
Algo me dice que Jane regreso en el tiempo por eso al escuchar de Grace se sorprende y regreso antes por qué también quiere evitar que su nueva no adopte dónde quiere la loca de su hija Verónica que se ve que tiene malas intenciones por qué al parecer ella escogió a la niña para darle un dolor a Ericka espero que no se le ocurra llevarla a la niña sin preguntarles y sin autorización y que está Ericka le diga a su esposo que no acepte a ningún niño adoptado y si la llevan que la regresen que Grace si es necesario que haga berrinche para no aceptarla
2024-07-08
4
Quica Romero
¿Y ella, en donde estuvo que no disciplino a su hijo?.🤨🤔🤷♀️🙎♀️
2024-07-08
0
Yamilcadbr
Tan tierno el cachorro 🐕
2024-07-08
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