A la mañana siguiente, en el palacio de Cupido, todo el personal de servicio se encuentra en la cocina tomando su desayuno, de repente el sonido de un cristal chocando contra el piso, llega a los oídos de todos; entonces Aldo se pone de pie y les ordena a todos.
⎯ Tranquilos, iré a ver que pasa, ustedes sigan desayunando. Seguro el amo ya regresó y va a precisar de mis servicios.
⎯ Aldo, sí necesitas ayuda, solo avísame.⎯ se ofrece Gael recordando cómo vio al señor la noche anterior.
⎯ Por supuesto.
El hombre con pesar salió de la cocina, se imagina que su amo está de malhumor y seguramente por eso está rompiendo cosas; pero al entrar a la sala se detiene en seco ante la escena que ven sus ojos, se siente anonadado y sin dejar de rascarse la cabeza llama al encargado del establo.
⎯ ¡Gael, ven rápido!
El joven llega a toda prisa a su lado y comienza a reír con todas sus fuerzas al ver que Pegaso está en medio de la sala saboreando unas hermosas margaritas y el florero de cristal está destruido en el piso.
⎯ ¡No es gracioso!⎯ lo reprende el mayordomo.
⎯ Tranquilo, Aldo. Al menos sabemos que el amo regresó a casa.
⎯ Mejor encárgate de este desastre mientras subo a ver al señor. Sí Pegaso está en la sala quiere decir que no se encuentra del todo bien.
⎯ Descuide, solo estaba ebrio, ayer tenía unas copas demás, seguramente con el aire fresco el alcohol se le subió a la cabeza. Jajaja.⎯ se ríe nuevamente al recordar cómo giraba con la silla de montar a lado de Pegaso y culpaba al pobre animal.
⎯ ¡Cierra la boca! Cupido nunca bebe.
⎯ Bueno, siempre hay una primera vez para todo.⎯ le responde; entonces acaricia el hocico del animal y le habla.⎯ Vamos amigo, te llevaré a descansar.⎯ Pegaso deja de comer y lo sigue.
Aldo sube las escaleras y al llegar al cuarto de Cupido este se encuentra acostado boca abajo, sobre la cama con las botas puesta y la ropa del día anterior, está profundamente dormido. El mayordomo a medida que se acerca comienza a percibir el olor a licor que emana de su cuerpo y suspira. Gael tenía razón, Cupido está completamente ebrio. Enojado abre con fuerza las cortinas para que ingrese la luz del día y luego abre la puerta del balcón para que ingrese un poco de aire fresco y ventile la habitación; luego se retira del cuarto y comienza a dar órdenes para que preparen un caldo de pollo.
Cerca del mediodía Cupido despierta con un terrible dolor de cabeza, entonces se frota la frente para aliviar el dolor de su cien; pero es en vano, todo le da vuelta y su estómago le reclama por la ingesta del día anterior, lentamente se levantó con torpeza y refregando sus ojos se dirige al baño, luego de refrescar su rostro un poco con agua fría, siente la necesidad de sacar todo el licor de su vientre; sin perder un segundo se abraza al inodoro y despide todo su malestar. Cuando al fin recupera un poco de fuerzas se pone de pie y se dirige al balcón con una toalla húmeda para posar sobre sus ojos, cuando el mayordomo ingresa al cuarto.
⎯ Buenos días señor, ¿ cómo se encuentra?
⎯ Muy mal, siento que se me parte la cabeza y lo único que deseo es morir.
⎯ Eso es producto de la resaca, usted no suele beber y su cuerpo no está acostumbrado; pero descuide, ya ordené que le preparen un caldo, es una receta especial para este tipo de malestar.
⎯ Gracias Aldo, ¿qué sucedió ? Lo último que recuerdo es estar en mi despacho y después de eso todo está en blanco.
⎯ Jajaja.⎯ ríe con fuerzas.
⎯ ¡Shhhh, no seas tan escandaloso!⎯ se queja mientras se quita la toalla del rostro y lo mira.⎯ Necesito saber que hice anoche.
⎯ No sé señor, lo único que puedo decir es que salió con Pegaso y cuando regresó al palacio dejó a esa bestia en la sala. El desgraciado no dejó ni un solo florero en pie, se comió hasta la última margarita.
Cupido lo mira con asombro, sí estaba tan ebrio para no recordar que Pegaso duerme en el establo, no quiere imaginarse lo que hizo.
⎯ Aldo ve a buscar mi arco y mi flecha.⎯ dice preocupado.⎯ Tengo que controlar que no haya cometido un error lanzando flechas al alzar.
⎯ Ahora regreso.
Aldo sale del cuarto y se dirige al despacho a simple vista todo está en orden; pero será mejor que Cupido verifique si tiene todas su flechas. El dios del amor respira tranquilo, una vez que tiene los elementos en su mano, todo está en orden y no cometió ninguna locura; pero una duda ronda en su mente y es saber ¿a dónde fue durante la noche y que hizo? Ya que tuvo un sueño extraño, pero muy hermoso o un recuerdo, no está seguro y es muy cobarde para ir a preguntarle a Venus si fue real lo que sucedió entre ellos.
Luego de dos días de un viaje que resultó interminable y super cansador, Venus al fin estaba en frente de la casa familiar. La diosa se sentía fatal; pero tenía que ser valiente y enfrentar a sus padres.
Nerea, su madre, estaba en la sala leyendo un libro cuando vio entrar a su hija con su semblante triste y señales de haber estado llorando, sin perder tiempo se levanta y va a su encuentro.
⎯ Mi niña, ¡que hermosa sorpresa!
⎯ Hola madre.⎯ contesta desanimada.⎯ Tenía ganas de estar en casa, necesitaba un abrazo de mi mamá.
⎯ Mi niña, no me mientas, y dime ¿ que pasa para que tu rostro este tan triste y de qué huyes?
⎯ Del amor.⎯ responde y comienza a llorar.⎯ Mamá necesito olvidarme de Cupido. Necesito tu ayuda.
⎯ Hija, sí es tu verdadero amor, eso es imposible de conseguir.
⎯ Lo sé, por eso necesito estar lejos de él para aprender a controlar lo que siento.
⎯ Entiendo mi niña; pero temo que ni la distancia, ni el tiempo te servirán de algo.
⎯ No me digas eso, que estoy sufriendo.
⎯ Calma, ya encontraremos una solución.⎯ su madre acaricia su rostro y con una sonrisa la alienta.⎯ Eres muy hermosa y siempre supe que ese niño te rompería el corazón; pero solo ten paciencia, él pronto abrirá los ojos. Ahora seca tus lágrimas y vamos a saludar a tu padre.
⎯ De acuerdo.
Nerea era la diosa de la sabiduría y paciencia, cada vez que alguien necesitaba tomar una decisión acudían a ella para recibir algún consejo y la paz que su voz transmitía. Sí Venus necesitaba estar tranquila estaba en el lugar y con las personas adecuadas. Al entrar al despacho de su padre, él se ilumina al ver a su pequeña y se pone de pie para estrecharla en un cálido abrazo. Neo era un dios fuerte e imponente, uno de los pilares fundamentales del consejo, su palabra era ley y su mirada era muy penetrante por los rasgos duros de su rostro; pero Venus era su debilidad al igual que su esposa, solo con ellas sonreía.
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Comments
Patricia Salazar
Veamos esta separación 🤷♀️ si cupido recapacita o se lo lleva la corriente 🤦♀️🤣🤣
2024-08-14
2
Omirsa Benites
Pobre cupido cuando se entere que venía se fue😔😔😔
2024-07-17
2
Giovanna Vásquez Medina
OMG esto se pone más ➕➕➕➕ interesante 😂😂😂 me mata el Dios del amor 😍 Cupido gracias ☺️ querida escritora @Lola Lu 🇦🇷 sigamos apoyando con me gusta publicidad comentarios y 🎁💝
2024-06-02
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