Audrey sale del aeropuerto en Tampa y los dos hijos del coronel la están esperando.
-Bienvenida a casa, Audrey. – la saluda uno.
- Bienvenida, hermana pequeña – dice el otro.
- Gracias a los dos ¿Cómo sigue el coronel?
- Todavía no despierta del coma. – comentó el mayor.
- Eso es malo, quiero ir a verlo.
- Primero vamos a casa, tienes que descansar, has tenido un viaje largo. – comentó el menor – Mamá ha preparado algo especial.
- Gracias por la atención ¿Tú mamá como sigue?
- Mamá está bien, ansiosa de volverte a ver. Tenemos guardados tus regalos de cumpleaños.
- Max, tú no puedes con tu genio.
- Lo vez Audrey, mi hermano mayor siempre me está corrigiendo.
- Vamos chicos, no discutan. Por lo menos, Max no dijo en qué consisten los regalos.
- Lo vez, Peter. No me corrijas demasiado, vas a morir rápido.
Esos hermanos le cambiaron el estado de ánimo de la doctora O. De camino a casa de los Jonas, Audrey es actualizada de todo y de cada conocido en las últimas semanas. Ellos no han dejado de hablar, tenían muchas cosas que decir. Hasta que el auto no llegue a casa, el viaje es full conversación.
En la entrada de la casa está la señora Terry, con una gran sonrisa para recibir a la niña que crío por veinte años, está muy emocionada y tiene los brazos abiertos.
- Bienvenida a casa. – corre para abrazarla – Que gusto de volverte a ver.
- Señora Terry, después de cuántas semanas.
- Después de cuántas lunas, dirás. - Max comentó.
- Max, controla tus palabras, piensa antes de hablar.
- ¡Ay, mamá! – se molesta el joven.
El recibimiento fue ameno hasta que Peter vio el anillo de noviazgo.
- ¿Quién te regaló este anillo? - cuestiona con dureza.
- A ver. – la señora Terry le da curiosidad.
Max y la señora observan el anillo de Audrey.
- Es muy bonito. – comentó la señora.
- Se parece a los anillos de compromiso. – comentó Max.
- ¿Estás comprometida? ¿Quién es ese tipo? ¿De dónde salió? ¿Porque nunca dijiste nada? – Peter se altera de mala manera.
- ¡Basta, Peter! – reniega la señora Terry - Si Audrey tiene novio, pues me parece bien, ya está en edad de planificar su futuro al lado de alguien.
Peter se va de casa, muy molesto. Eso le preocupa a Max y lo sigue.
- No le hagas caso. Cuéntamelo a mi ¿Le gustas a un chico?
- Nos conocimos en el seminario internacional.
- ¡Ah, es un colega!
- Sí, él es surcoreano. Se escapó del hospital donde trabaja para estar conmigo en la campaña en Sudan.
- ¿Viajó hasta Sudan con tal de verte?
- Eso no es todo, me llevó a una boda en su país, se casó uno de sus amigos de infancia, luego me llevó a Macao.
- ¿Te llevó a ese lugar? ¡Pero sólo van los ricos! - se alarma.
- Es tan lindo, ocurrente, detallista… - sonríe por los recuerdos.
- ¡Estás enamorada! Que buena noticia, ya tienes novio ¿Cuándo piensa venir a la casa?
- Me dijo que organizaría su agenda y hablaría con el coronel.
- Te vas a casar, mi niña. – La señora está muy emocionada, casi llora – Hay que ir buscando modelos de tarjetas, vestidos.
- No hay que precipitar las cosas. Puede que no vayan bien las cosas.
- ¡Tonterías! Si dijo que vendría a hablar con el coronel, entonces las cosas van en serio. Nunca está de más en tener ideas como armar una fiesta.
Audrey se limita a sonreír, mientras que los hermanos discuten en las afueras de la casa.
-Entonces, ¿estás celoso?
- No estoy celoso, sólo me preocupa que ese tipo no tenga buenas intenciones.
- Tu enojo no lo justifica.
- ¡Que fregado que eres! – se molesta aún más.
- Dime la verdad, soy tu hermano ¿Te enamoraste de Audrey? ¿Te gusta Audrey?
- ¿Y qué? Ese bastardo se entrometió.
- ¿Por qué hablas así? ¿Acaso Audrey sabía esto? Ese hombre debe ser rico para regalar un anillo de ese calibre.
- Lo voy a matar.
- Peter no hagas cosas que puedas lamentar. Si tanto quieres a Audrey ¿Harías lo posible por hacerla llorar? Eso no tiene sentido. Si le hubieras abierto tu corazón a su debido tiempo, estarías con ella, pero te quedaste callado. Paga las consecuencias.
Peter subió al auto y se fue de inmediato, dejando a su hermano correr tras él. Max está triste por su hermano, Peter se enamoró de Audrey, pero nunca lo confesó, solamente esperó el momento apropiado para hacerlo, pero ese otro hombre llegó primero y la proclamó.
Audrey le contó a la señora Terry como fue la estadía en Macao, pero sin entrar mucho en detalles.
- ¡Qué romántico! Hombres así son pocos.
- Pero él está en Corea – lo dijo con tristeza.
- No te pongas mal – la abraza – si el amor es verdadero, él llamará, vendrá.
- Fue triste la despedida.
- Te entiendo. Pero no todo es color de rosa, siempre habrá momentos difíciles. Este es uno de los tantos a venir.
Max ve la escena, en silencio se fue a su cuarto. Audrey tomó una ducha para relajarse un poco, después de vestirse con ropa deportiva, comió algo y se fue a descansar un par de horas antes de ir al hospital a visitar al coronel Jonas.
Peter se fue a ver a su padre, quien había despertado del coma.
- ¡Papá! Al fin despiertas.
- Peter, hijo mío.
- Papá, ha venido Audrey.
- ¡Qué buena noticia!
- No tan buena, papá. Ella está comprometida. – su tristeza es muy profunda.
- Eso es una sorpresa.
- Pero papá, si ese tipo viene, dile que soy yo su prometido.
- ¿Y eso?
- Me gusta mucho Audrey.
- ¿Por qué no me lo dijiste antes? Lo siento hijo, pero hasta que ese hombre no falle no puedo interponerme.
- ¿Estás a favor de ese hombre?
- No es eso, lo que pasa es que no sé quién es. No sé puede juzgar un libro por su portada o en este caso por el rumor. Peter, en el amor no se manda, si ese hombre ha escogido a Audrey y si ella ha correspondido, no hay nada que se pueda hacer.
- No lo confesé porque sentía miedo y dudas en que si ella me iba a aceptar o no.
- Cuando uno ama, lo siente y lo expresa. Hijo mío, cuando el amor es de verdad no existe miedo, no existen dudas, nervios sí, porque no es fácil dar el primer paso, no es fácil decirle a esa persona que le gustas.
- Pero papá.
- Peter, si ese hombre ha dado el primer paso y le ha regalado un anillo es porque está seguro de lo que quiere, tiene intenciones de estar con ella.
Peter se fue, dejó a su padre con la conversación a medias. El coronel espera mejorar rápido para ayudar a su hijo a qué recapacite. Dos horas después, Max entra y le saluda con inmensa alegría.
- ¡Papá! ¡Papá! Has despertado. - abraza a su padre.
- Mi pequeño terrible. - le besa la cabeza.
- Papá, adivina quién vino a verte.
- Soy malo para las adivinanzas. – mintió para no borrar la alegría de su hijo.
- Ha vuelto Audrey.
- Dile que venga, quiero verla.
- Está aquí. – levanta la voz para que ella lo escuche – Audrey, pasa, papá quiere verte.
Audrey entra dando el saludo militar.
- Buenos días, mi coronel.
- Pasa, ven aquí, quiero verte.
Ella se sienta a su lado y se dan un abrazo como de padre e hija.
- ¿Cómo está con su azúcar?
- Recibí una fuerte noticia y se subió el azúcar hasta los cielos. Pero no es grave.
- El coma diabético no es cosa de juego.
- Dime una cosa – le cambia el tema - ¿Cómo te fue en Sudan? Me comentaron que fue una campaña.
- Fue un reto, pero se llegó a la meta con total satisfacción.
- Esa es mi chica. Eres una loba - le toma las manos y nota el anillo - Y ¿eso? ¿Estás comprometida?
- Es toda una historia que contar.
- Eh, bien, yo te escucho.
Audrey le cuenta como conoció al doctor Kim Hyun Joong y como él llegó a Sudan para la campaña, y las cosas que sucedieron en Corea y en Macao.
- De modo que este doctor conquistó ese corazón.
- Pues, me dio este anillo el día de mi cumpleaños.
- Esta noche tendrás sorpresa. – interrumpe Max.
- Tu regalo será entregado con atraso, pero no nos hemos olvidado de tu día.
- Muchas gracias.
- Siempre lo hacemos con cariño.
Durante la conversación aparece una visita no grata, el coronel lo expresa con su rostro y Audrey capta de inmediato el significado.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 45 Episodes
Comments