capitulo nueve

Habían pasado casi dos meses sin saber de Aslan. No había vuelto a casa ni siquiera una llamada. Esta ausencia de Aslan me tenía muy preocupada, de tal forma que llevaba días vomitando y con náuseas. Solo esperaba al menos una noticia de él, sino tendría que hacer algo que jamás imaginé: llamar al tío Ceifula. Iba a marcar el número cuando Hulya entró de prisa a mi cuarto.

- Mi señora, rápido debemos irnos. Póngase ropa cómoda, debemos correr.

- ¿Qué sucede?

- Unos hombres iniciaron una rebelión por la ausencia del señor Aslan. Creen que abandonó la tribu. Por eso, vienen por usted para llevársela, así él vuelve para rescatarla.

Mi teléfono cayó de mis manos, presa del pánico. Hulya tomó mi teléfono y vio que en la pantalla salía el hombre del tío Ceifula.

- Hulya, salgan por la puerta de atrás. Mis hombres irán por ustedes. Las pondré a salvo. Salgan de inmediato de esa casa.

El tío cortó la llamada. En eso, sentí disparos en el primer piso de la casa. Los hombres que servían para el jefe estaban siendo emboscados por la turba de hombres que querían saber por qué no estaba el jefe en la ciudad. Intentaban romper las mamparas de madera para entrar. Con Hulya, corrimos a la parte de atrás de la casa, pero estaban saltando los muros. Debimos correr de vuelta otra vez. Íbamos subiendo otra vez al segundo piso cuando vimos ingresar una turba por la puerta principal. Comenzaron a disparar, hiriendo a Hulya en una de sus piernas. Ella cayó al suelo al lado de uno de los guardias que estaba herido. No podía dejarla ahí. Decidí defendernos. Tomé el arma del suelo y disparé al sujeto que venía subiendo la escalera. Lo derribé. Hulya me miró sorprendida. Mi padre me enseñó a disparar desde que era niña. Una mujer en Mardin que no supiera usar armas no era de aquí. Bajé las escaleras. Antes, le quité el arma al tipo que acababa de derribar. Quienes entraron a mi casa destruyeron todos mis muebles. Los hombres me vieron bajando las escaleras. Sabían que no podían tocarme ni herirme.

Señores, ¿a qué debo su visita en mi casa? Los invitaría a sentarse, pero destruyeron mis muebles. Les invitaría a comer, pero hirieron a las personas que me acompañan y ayudan en esta casa. Mi esposo, el jefe Aslan, está de viaje de negocios. Su retraso se debe a que está cerrando nuevos negocios para que nuestros productos lleguen a más mercados internacionales, tengan más demanda y más ingresos. Él está velando por el futuro de los miembros de su tribu, pero ustedes le pagan destrozando su casa y atacando a su mujer sin pensar en todo lo que él hace por ustedes.

Estoy terminando de decir esas palabras cuando veo que entra el tío Ceifula con todos los miembros del consejo de la tribu, acompañados de sus hombres. Calmaron la rebelión atendiendo a los heridos. Luego llegaron las personas que trabajaban en sus casas para ordenar y limpiar todo.

Estaba ayudando a ordenar cuando siento un dolor terrible que me hizo gritar, asustando a los presentes. Al mirar hacia abajo, veo sangre bajando por mis piernas. Veo a Firat, uno de los miembros del consejo, intentando sostenerme para no caerme al suelo del dolor. Eso es lo último que recuerdo porque después de eso todo se fue a negro.

Al despertar, estaba en mi habitación acostada en la cama, con el tío Ceifula y Firat sentados en los sofás del cuarto. No sabía cuánto había estado inconsciente ni qué había sucedido.

- Tío Ceifula, señor Firat, ¿qué sucedió?

- Nada, mi niña. La doctora te revisó, pero gracias a Dios tú y los bebés están bien. Ahora lo importante es que descanses. Lo sucedido te generó un cuadro de estrés muy alto.

- ¿Bebé? ¿Estoy embarazada?

- ¿No lo sabías? -preguntó Firat.

- No, en absoluto.

Sin pensarlo, llevé la mano a mi vientre. Voy a tener dos bebés de Aslan y él ni siquiera está aquí para compartir una noticia tan linda. ¿Será que él los amará? ¿Podrá ser un padre presente para ellos? No me importa la forma en la que fueron concebidos porque tendrán una madre que los amará por siempre. Esperaba que Aslan los amara de la misma forma en que yo ya los amaba.

El tío Ceifula y Firat me acompañaron hasta la noche. Luego de eso, se quedaron en las habitaciones de invitados. Ahora no solo debían cuidar de mí, sino también de los hijos de su jefe. La noticia se había expandido rápidamente por la ciudad porque se sentía música y disparos, celebrando que pronto la esposa del jefe traería nueva descendencia a la tribu. Hasta mi familia tenía fiesta como si les importara en algo. Hoy casi morí y ninguno vino a salvarme.

Estaba profundamente dormida cuando siento que alguien me pone una mano sobre el vientre. Posteriormente, lo besa. Siento una voz familiar que habla en dirección a mi vientre.

- Papá ha vuelto, mis pequeños. Lamento haberlos dejado solos. Estoy feliz de que estén ahí creciendo en la pancita de mamá. No le den corajes y sean niños buenos. Papá ya los espera con ansias para conocerlos.

- ¿Aslan? Por fin volviste.

Me senté en la cama encendiendo la luz para verlo. Estaba más delgado, eso me preocupó mucho. No pude evitar el impulso. Lo abracé con todas mis fuerzas, besándolo apasionadamente. Él quedó sorprendido por mi reacción porque jamás esperó que yo lo recibiera así de feliz. Fue tanta mi euforia que Aslan me levantó para sentarme a horcajadas sobre él mientras me besaba y acariciaba el trasero.

Luego se levantó para desvestirse hasta quedar en boxer. Se metió a la cama conmigo. Nos seguimos besando hasta que bajó los tirantes de mi camisón, dejando mis senos al aire. Su lengua jugueteaba con mis pezones. Eso me hizo gemir de tal forma que llegué a pensar que nos estaban oyendo los demás. Me quitó el camisón, dejándome solo en bragas bajo las tapas de la cama. Luego se puso sobre mí, pasando su erección dentro del boxer por mis bragas húmedas.

- ¿Estás segura de que quieres esto?

- Hazme tuya.

- Prométeme que si te sientes mal me lo dirás y pararé.

- Está bien.

Bajó mis bragas y se quitó el boxer. Entró en mí de forma lenta porque sabía que mi vagina aún no estaba al 100% acostumbrada a un miembro. Los primeros segundos sentí dolor. Después vinieron sensaciones que jamás pensé que podía experimentar. Con Aslan fue demasiado increíble el momento. Era como había soñado mi primera vez. Borraré esa vez que fui suya a la fuerza. Para mi corazón, mi primera vez con Aslan será esta. De la otra será un secreto entre ambos que sé que juntos lograremos superar.

- ¿Te sientes bien?

- Sí, todo bien, tranquilo.

- ¿No fue bruto?

- No, tranquilo.

- ¿Segura?

Ya me tenía mareada con esas preguntas, por eso lo callé con un beso muy sensual que nuevamente lo hizo excitarse. Me acomodé para volver a ser suya. Seguimos y hicimos el amor hasta el amanecer. Nos dormimos rendidos. Sabía que podíamos ser una buena pareja con Aslan, más si él podía llegar a amarme como yo lo amaba a él, después de todo lo sucedido.

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Comments

Patricia Salazar

Patricia Salazar

Solo ella puede perdonarlo 🤷‍♀️ adi uno no esté de acuerdo 🙈

2025-02-10

0

Miraval 💃🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴

Miraval 💃🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴

Acaba de pasar por una amenaza de aborto, madre mía. 🤨🤔🇦🇲

2024-08-09

0

Beth Jimenez

Beth Jimenez

crees que pueda olvidar tan rápido unab violación? y luego lo justifica? algo tan ruin no puede ser justificado. pero bueno dentro de una novela todo se puede

2023-10-07

3

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