Señora Matilde 2.

No podía creer las palabras de la madre de Edwin Raúl el día que se despertó Edwin se cansó de llamarla para darle la noticia y no contestó y ahora se cree una buena madre, pero si estaba a su alcance evitar qué cualquier persona se interpusiera entre la salud de su esposo lo iba a proteger, no se quitó de su camino parecía una madre defendiendo a su ternero.

Edwin únicamente sonrío y siguió comiendo con elegancia, sabía que su esposa lo hacía con buena intención.

Matilde se dirigió hacia su hijo y al ver que los platos que se encontraban en la mesa eran muy simples lo utilizó a su favor rápidamente le dio una cachetada a su nuera, haciendo que Cristina mandar a la mano para sobarse el El golpe fue tan fuerte que casi la tumba. le había tomado desprevenida no esperaba que esta mujer reaccionara de esa manera.

— ¿Así es como cuidas de mi hijo? ¡Mira lo que cocinas! Como médico, no cuidas bien a un paciente. ¿Quieres matarlo? ¿De qué sirve casarse contigo?

Edwin expresó de pronto una mirada sombría ante el enrojecimiento y la hinchazón de la cara de Cristina. Giró su silla de ruedas y arrastró a Cristina detrás de él, haciéndose el defensor.

— ¡Es mi mujer! Yo no la he lastimado. ¿Qué te califica para abofetearla?.

Matilde sé que en silencio no podría creer que Cristina fueron una mujer tan regalada y fácilmente se haya ganado el cariño de su hijo, en silencio la maldecida y la odiaba, Pero tenía que hacer algo para disculparse y que su hijo no fuera en su contra.

—Edwi , soy tu madre y te quiero. Cristina no te cuida bien. La abofeteé solo por...

Cristina no podía creer que esa mujer fuera tan cínica y fuera capaz de echarle la culpa a ella de recibir aquella cachetada.

—Excepto la comida líquida, su hijo no comió nada en cuatro meses. Si le das un festín, es que quieres que se muera. Si no sé qué eres su madre, ¡creo que querías hacerle daño deliberadamente!

—Tú...

la madre Edwin estaba enfadada no podría creer que esa mujer estubieta en su contra Sin embargo se quedó en silencio.

Matilde no se atrevió a intimidar a Cristinaa delante de su hijo, pero no pudo soportar su ira. Se dejó caer en una silla y dijo

—Tengo hambre. No quiero comer eso. Cocíname algo nuevo.

Cristina no se movió ni parpadeo a lo que Matilde iba a aprovechar esta situación para regañarla bruscamente a frente a su hijo.

Edwin parecia unabestia, en el momento que se percataron de sus ojos oscurecidos, Cristina y Matilde temieron hacer algún ruido.

—No comas si no quieres. Raúl, limpia la mesa.

Dio la vuelta a su silla de ruedas y se dispuso a volver a su habitación. Antes de irse, miró a su madre con el ceño fruncido.

—Cristina está aquí para cuidarme, no es una sirvienta. No puedes con ella.

Matilde se puso roja en la rabia, su hijo era tan desvergonzado que era capaz de humillar al frente de esa mujer, lo único que pudo hacer fosalba la espalda de aquella pareja.

Aunque Cristina sabía que era una simple actuación en secreto se sonrojo al saber que Edwin estaba defendiendo y le daba su lugar en esa casa.

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Comments

Cinzia Cantú

Cinzia Cantú

Esos dos van a terminar enamorados

2025-03-23

0

BERTA Lumbreras

BERTA Lumbreras

no es la ortografía es la traducción

2025-03-15

0

amalia aguilar royo

amalia aguilar royo

Un buen argumento pero con una ortografía atrás une palabras que dificultan la lectura como ejemplo Albert por al verla.

2024-08-08

2

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