¡S-si! - titubeó.
Antonio sonrió. - No te preocupes, yo me encargaré de todo.
El corazón latía fuertemente, algo le decía que no todo estaba del todo bien. - Gracias. - dijo Denisse forzandose a sonreír.
De un momento otro la comida se volvió silenciosa e incómoda, pero afortunadamente en ese momento sonó el teléfono de Ismael.
- ¿Qué novedades tienes? - dijo Ismael, mientras sostenía su móvil.
- Se descubrió que la señorita González había robado cierta información empresarial y trató de venderla, afortunadamente la atraparmos a tiempo, en este momento la tenemos en la bodega ¿Qué hacemos con ella? - desde el otro lado de la línea se escucha una voz profesional.
- Por el momento nada, voy para allá. - colgó con esto.
- Lo siento salió algo de la empresa. - se disculpó con su familia y se fue.
David y Yahir se dedicaron miradas complicadas, para después mirar a su hermana Denisse ¿Como lo supo?
Denisse estaba muy concentrada comiendo así que no se dio cuenta, pero Antonio si lo hizo, comenzó a hacerse conjeturas.
Ismael bajo del auto, llevaba un traje negro a la media con sus zapatos negros de cuero, su cabello estaba peinado pulcramente, era tan apuesto, tenía tantas seguidoras como seguidores, pero él era alguien muy reservado, nunca se había dado la oportunidad de salir con nadie, hasta que conoció a Alana González, ni siquiera sabía por qué había salido con ella, no es como si le atrajera demasiado, pero algo lo había impulsado a hacerlo, comenzó a salir con ella y a darle todo lo que pedía, no entendía por que lo hacía, pero había veces que se sentía muy disgustado solo de hacerlo, cuando su hermana le había contado sobre ese horrible sueño, fue como si le hubieran quitado un par de grilletes a su cerebro y de nuevo tuvo la capacidad para pensar correctamente, así que cuando vio a la pobre chica despeinada y llena de raspones no sintió nada, lo único que sentía era una gran y profunda indiferencia, si a eso se le llamaba sentir.
- ¡Ayúdame por favor! - rogó Alana.
Ismael la vio y sintió náuseas. - ¿Por qué lo hiciste? - dijo calmado.
- ¡No sé de que hablas! - gritó ansiosa.
- Si necesitabas dinero pudiste pedirlo.
- ¡Pero yo no hice nada! - gritó de nuevo.
- ¿A caso crees que soy tonto? Tengo todas las pruebas contra ti.
- ¡No!
Ismael suspiró exasperado. - Hagan lo que quieran con ella. - le dijo a sus hombres.
Con eso salió de la bodega y se fue en su auto.
Manejó como si fuera un robot, sus pensamientos no paraban de rodar por su cabeza, sentía que no tenía corazón, por el hecho de no sentir nada en este momento respecto a Alana.
En ese momento sintió que su auto golpeó un objeto pesado, asustado bajo del auto.
- ¿Qué diablos te pasa? - gritó una pobre chica asustada.
- ¿Por qué te atravesaste?
- ¡Eres imbécil! ¿Qué no viste el semáforo?
Ismael se sintió avergonzado. - No lo hice ¿Estás bien? ¿Necesitas que te lleve al hospital?
- ¡Si! ¡Llevanos rápido!
Ismael solo quería ser cortés, pero la chica aceptó rápidamente y no solo eso, también se dio cuenta que la chica llevaba a un bebé de al menos dos años.
Jazmín se subió al auto de Ismael de mal humor, pero estaba muy angustiada por su hermanito.
El pequeño lloraba casi en silencio, tenía sus rodillas raspadas.
- ¿Estás bien? - preguntó angustiada Jazmín.
- ¡Si! - lloró lastimosamente.
Jazmín también quería llorar con su hermanito, era la única familia que le quedaba, sus padres tenían muy poco que habían muerto y el resto de su familia les habían dado la espalda, por lo que Jazmín había decido que solo su hermano era su familia, sin contar a sus padres en el cielo.
Ismael acompañó al par a un chequeo.
- Por aquí. - los guió una enfermera.
El doctor revisó al pequeño Ángel. - ¿Como te hiciste esto?
- Me caí. - dijo el pequeño Ángel con su voz lechosa.
- Tienes que tener más cuidado. - le sonrió el doctor, después fijó su mirada a Jazmín. - Señora usted también tiene un raspón en su hombro.
- No me di cuenta. - miro su brazo lastimado.
- Deben tener más cuidado cuando salgan con su hijo, los accidentes pueden ocurrir en cualquier momento. - dijo el doctor con seriedad.
- Esta bien, tendré cuidado. - dijo Jazmín.
Ismael frunció el ceño, la chica no había desmentido al doctor.
Al salir de la clínica, Ismael se paró frente a Jazmín.
- ¿Por qué no desmentiste al doctor? - sus palabras sonaban frías.
- Perdón por eso, pero hay una razón para eso.
- ¿No me digas que quieres que me haga responsable de tu hijo?
La chica por un momento se sintió muy agradecida con él, pero ahora. - Tienes un ego bastante alto.
- ¡Tengo hambre! - interrumpió el niño.
- Está bien, vámonos. - le sonrió al bebé, después miró a Ismael. - Gracias, nos retiramos.
- ¿A dónde vas? - la sujeto del brazo.
- A casa.
- Primero contesta mi pregunta.
- Ya lo dije a casa.
- Eso no, sobre desmentir al doctor. - dijo casi frustrado.
- Oh, es un secreto.
- Dímelo o no te dejaré ir.
Jazmín suspiró exasperada. - Soy menor de edad, no quiero que me quiten a mi hermanito.
- ¿No es tu hijo?
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Comments
Sonia Corral Jimenez
muy interesante está novela va por buen camino diferente a otras eso espero
2022-04-21
1
Estrella Moreno
interesantishimo😏😏😏
2022-01-07
0
Nicol Collao Cortés
. . .
2021-06-26
5