A las 3:17 de la madrugada, Martina escuchó a su madre llamándola desde la cocina.
—Martina… ven aquí.
Se levantó, pero antes de abrir la puerta de su habitación, su celular vibró.
Era un mensaje de su madre:
«Hija, estoy en el trabajo. No abras la puerta.»
Martina se quedó inmóvil.
Entonces escuchó otra vez:
—Martina… ven aquí.
Esta vez, la voz venía de debajo de su cama.
Ella retrocedió lentamente.
Su celular volvió a vibrar.
«No mires debajo de la cama. Ya sabe que estás despierta.»
Martina contuvo la respiración.
Durante unos segundos, todo quedó en silencio.
Hasta que una voz idéntica a la suya susurró desde debajo de la cama:
—Mamá… tengo miedo.
Y desde la cocina, su madre respondió:
—Yo también, hija. Hay alguien en tu habitación.