Antes de comenzar con el relato, quisiera explicar un poco. Nosotros teníamos una diferencia de edad un poquito... eh, dudosa. Nos conocimos cuando yo tenía 17 años y él tenía, creo, 30. Comenzamos a salir cuando yo recién cumplí los 18. Nuestra primera salida fue ir a comer helado. Casi siempre hablábamos cuando nos encontrábamos en el mercado o en el centro del pueblo. Poco a poco fuimos dándonos cuenta de que teníamos mucho en común en la forma de pensar, cosa que me agradó mucho, y a él también.
Lo que nunca me esperé fue que yo tenía un novio antes. Terminamos porque ese novio quería cositas y yo no quería cositas con él. Esa historia se las contaré después. Con este, lo único que hacía era hablar; conversar de todo un poco, reírnos. Y así.
Pero un día, creo que fue un 30 de noviembre, me dijo que si intentábamos algo y nos hacíamos novios. Le dije—Bueno, sí, está bien, no tengo ningún problema.
Yo tenía 18 años; los cumplí a principios del año. Y cuando llevábamos seis meses... La cosa fue que, en esos seis meses, no era como que una relación de “vamos a salir”.
Pues resulta que ni siquiera el 14 de febrero era algo así como un día especial, porque él trabajaba. Tenía aproximadamente 3 o 4 trabajos porque es DJ; todavía sigue siendo DJ. De vez en cuando nos tratamos porque quedamos en que íbamos a quedar como amigos. Pero era algo raro, extraño: solamente nos reuníamos a hablar. Yo luego estaba en su trabajo después de terminar la universidad, todos los días, casi todos los días. Y él fue notando que era extraño, y fue teniendo un acercamiento con una chica, con una amiga de él. No sé de dónde salió.
Y repentinamente un día me llamó, que necesitaba hablar conmigo. Y yo; bien, está bien, voy. Me arreglé y fui un sábado por la mañana; recuerdo que fue entre las 9:00 a. m. Llegué a su trabajo, me senté.
Él me dijo-Primero vamos a hablar de algo, algo chistoso, algo así.
y me preguntó cómo estaba. Yo le pregunté cómo estaba él. Nos reímos un rato, comimos galletas, un chocolate. Y ya, bueno, hay que contar que no salimos aparte de esa vez.
Creo que lo más romántico que tuvimos fue eso, y ni siquiera fue romántico: cuando salimos a comer helado antes de ser novios. Eso hay que dejarlo en claro. Pero como novios, novios, novios, no hicimos nada especial: nos dimos un piquito, o sea, un piquito, un beso de pico.
Mmm. Resulta que me dijo que la otra chica lo iba a visitar más que yo. Y yo, así como que... okey. Y que ella sí podía salir en las noches, como que todas las noches que le diera la gana. Yo, bueno... Lo que me dio un poquito de rabia, o no sé, nostalgia o algo así, fue que él me dijo que cuando me conoció lo que le gustó fue mi forma de ser, que yo era muy tranquila, muy de casa, ajá. Y que él también era muy tranquilo, "muy de casa", porque, a pesar de ser DJ, lo único que hacía era eso; eh, también trabajaba en una especie de librería, algo así. Sí, es una combinación súper extraña, pero sí.
Y me dijo que había visto lo que era como que una relación amorosa verdadera, de la mano de la otra chica, que, por cierto, tenía esposo. Y me dijo que se sentía incómodo con nuestra relación, y yo así como que...ajá, pero explícame. Y me dijo-¿Qué tal si hacemos lo siguiente? Tú por tu lado, yo por el mío. Pero vamos a seguir bien; nos podemos seguir tratando así como estamos hasta ahora.
Y yo entendí que habíamos terminado, porque le pregunté.
-¿Entonces?
Él me dijo así como que sí. -Quedamos así como estamos, o sea, vamos a seguir tratándonos fino. No es que tú me vas a escribir y yo no te voy a escribir; tú me vas a responder, o yo te voy a dejar en visto y tú no me vas a responder». Y yo le dije -No, no hay problema, yo no tengo ningún problema.
Para no hacer el cuento tan largo: yo me fui para mi casa. Llegué y mi mamá me estaba esperando. Me preguntó cómo habíamos quedado, porque a ella él le agradaba mucho: era una persona muy respetuosa, demasiado respetuosa, una persona que me hacía sentir cómoda. Y se reía cada vez que me sonaban los huesos, porque es como si mis huesos estuvieran oxidados. los de las rodillas, los brazos, ajá. En fin.
Le dije que terminamos; o sea, le conté toda la conversación que tuvimos y le dije- Terminamos. Le expliqué todo y mamá me dijo -Ah, sí. Pero yo le dije a ella... ¿cómo digo? Me costó entender que terminamos, o sea, yo como que... o sea. Estudié toda la conversación y dije -Ah, bueno, sí, es verdad. Hay que aceptar que terminamos, porque como él dijo: “Tú por tu lado, yo por el mío”».
Pero resulta que cuatro meses después, por una discusión súper extraña que él tuvo con mi amiga, en la que él le decía- cuñada y mi amiga le dijo-¿Cuñada?¿qué? Tú terminaste con ella, ahí él no entendió que nosotros habíamos terminado. O sea, él no se había enterado de que habíamos terminado desde hacía cuatro meses. Cuatro meses en los que hablamos dos veces a la semana; cuatro meses en los que nos hablamos dos veces por... digo, por llamada nada más. Y no hablamos nada romántico, nada, nada, nada. Era como-Vamos a hablar de... ¿cómo está con tu hermano? ¿Y tú con tu papá? ¿Cómo se comporta tu papá?.. No sé, algo así.
Ahí tienen. Nada más. Es una historia súper rara, súper random, pero bueno. Quería contársela 😅.