Ella era la Heroína más débil del reino. No podía salir ilesa de las mazmorras más débiles, por lo que su recompensa siempre era escasa. Además, tenía que cuidar de su madre enferma, luego de que su padre, el Héroe más fuerte de su tiempo, desapareciera en una mazmorra que siempre ha estado abierta. Ironía, era lo que marcaba su vida.
Un día, decidió internarse en un calabozo junto a Héroes inexpertos. Todos fueron masacrados por los monstruos, y ella fue la última en morir. Pero, antes de cerrar los ojos para siempre, apareció un mensaje flotante: "¿Quieres ser Fuerte?".
Cuando despertó, estaba en su cama. Su madre a su lado, diciéndole que no fuera a ninguna otra mazmorra. Pero, no prestó atención, porque en frente había el mismo cartel flotante. Pero, solo ella lo podía ver. Desde ese día, no fue la misma Heroína débil de siempre.
Ahora, podía acceder a mazmorras exclusivas, obtener recompensas al terminar de sellar un calabozo, pero lo más importante era que al salir de una mazmorra, siempre aparecía el mismo mensaje: "¡Nuevo nivel adquirido!"
Los primeros días no fueron fáciles. Salió con heridas de los calabozos, pero valían la pena los cientos de monedas que aparecían mágicamente al terminar la misión. Cada vez sintiendo menos dolor al sellar una... Luego de un tiempo, estaba acostumbrada a las mazmorras, los monstruos, y a luchar sola. Poco a poco, se hacía más fuerte.
Había crecido, fortalecido, aprendido más. Era una persona totalmente diferente. Entonces, decidió entrar en los calabozos más difíciles para cualquier Héroe... Los selló todos, uno tras otro.
Ya no vivía en una choza, sino en su propio castillo. Su madre no volvió a vestir ropas sucias, sino que ahora deslumbraba con el color de sus telas finas. El rey la nombró su protectora, le dio un título... Pero fuerte no era lo que siempre quiso ser.
A pesar de que las mazmorras ya no eran un problema, había una que todavía no se había cerrado: aquella donde todo el que entraba nunca salía, donde su padre había perecido. Y entró, confiada en su fortaleza...
No había nada, solo los restos de miles, de Héroes, probablemente uno de ellos su padre, apilados unos sobre otros. Y alguien sentado sobre un trono. Era como si la persona tuviera un casco que pareciera un espejo. Vio su rostro reflejado en él, y cayó de rodillas.
"Fuiste débil, y por eso eres lo que ahora. Pero, ni la mayor fuerza del mundo puede quitarte la debilidad." decía su reflejo pasado en el espejo. "Sigues siendo débil, porque ya olvidaste quién eras, y por qué quisiste mejorar. ¿Y si el mensaje flotante decide que ya no eres nada? Morirás, porque esa es la debilidad de todo: morir. Todos mueren, todos son débiles."
Ella no salió de la mazmorra. Permaneció abierta hasta quién sabe cuando... Esperando a que todo aquel fuerte que entrara en ella. Pero, hasta los fuertes tienen debilidad.
FIN. Por Technotari