Ella creyó en sus promesas, tragó sus mentiras, soportó su frío y ocultó su odio. Firmó por venganza, terminó atrapada en deseos que no se atrevía a nombrar. Cada paso era una trampa, cada caricia una traición, cada silencio un secreto que podía destruirlos. Él la quería para ganar, ella lo usaba para sobrevivir, y ninguno se atrevía a confesar que el odio se había mezclado con un amor que no debía existir. Cuando la verdad salió a la luz, todo se derrumbó: el trato se rompió, el orgullo cayó, y comprendieron demasiado tarde que lo que más temían perder era lo único que realmente les pertenecía.